Vacunación en farmacias: “Donde se ha hecho, han captado a pacientes que no se habían vacunado nunca”

Jordi de Dalmases, vicepresidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) atiende a El GlobalFarma para hablar de la vacunación en farmacias en España

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La Federación Farmacéutica Internacional (FIP, por sus siglas en inglés) publicó el año pasado diversos documentos sobre la vacunación en farmacias. En los informes se destaca que “dado que los farmacéuticos siguen desempeñando su función como expertos en medicamentos y proveedores de atención sanitaria de primera línea, es fundamental que amplíen su participación en la vacunación”. De hecho, esta labor lleva implantada varios años en varios países como parte del trabajo común de los profesionales.

“Los farmacéuticos han contribuido a las estrategias de vacunación para aumentar el acceso y la aceptación en muchas partes del mundo, no solo educando a la población y sensibilizándola sobre los beneficios de la vacunación, sino también dispensando, documentando, administrando y/o prescribiendo vacunas”, enfatizaban desde la FIP en sendos informes. No obstante, otros muchos países son reticentes a la vacunación en farmacias. “Sigue existiendo escepticismo por parte de diversas partes interesadas sobre la capacidad de los farmacéuticos para prestar servicios de vacunación”, especificaron desde la Federación.

Este es el caso de España. Aquí los farmacéuticos no pueden prescribir ni administrar vacunas. El caso español es, de esta forma y según la información de la institución farmacéutica internacional, una rara avis dentro del mundo occidental. Solo unos pocos países más de nuestro ámbito, como Austria, impiden a estos profesionales ejercer una función habitual en la mayoría de la Unión Europea (en Portugal, Francia, Alemania, Italia, Bélgica o Irlanda, sin ir más lejos, por ejemplo, pueden prescribir y administrar), así como en el mundo anglosajón (Estados Unidos, Canadá y Reino Unido también permiten estas labores) o incluso Iberoamericano (como en los casos de Brasil y Argentina). Es más, otros países más lejanos de la Unión Europea, como Finlandia o Países Bajos, también permiten a los farmacéuticos, por lo menos, administrar vacunas, aunque no prescribirlas.

España es, por tanto, un caso especial en el que la legislación impide que los profesionales farmacéuticos, a pesar de su cercanía con la población, su accesibilidad y su capilaridad, vacunen. No obstante, la FIP señala que “dada su accesibilidad, sus cualificaciones y su experiencia en la gestión de la atención al paciente, los farmacéuticos, en particular los que trabajan en farmacias comunitarias o centros de atención primaria, están en condiciones de desempeñar un papel fundamental en el avance de los esfuerzos mundiales de inmunización”.

“Con este enfoque, contribuyen al funcionamiento eficiente y resiliente del sistema sanitario y aportan valor a los pacientes. Cada vez se acepta más la ampliación de las funciones de los farmacéuticos en la prestación de servicios de salud, y una proporción significativa de la población expresa su confianza en las capacidades de los farmacéuticos y se muestra abierta a recurrir a ellos para los servicios de Atención Primaria”, concluyeron. Cabe recordar que en España hay más de 22.000 farmacias que podrían participar en estas tareas de inmunización.

De esta forma, de acuerdo con los informes de la FIP, los retos en el acceso a la vacunación en farmacias varían dependiendo del marco normativo de cada país, así como el nivel de aplicación de la medida. Sin embargo, hay algunos obstáculos comunes, que se estructuran en cinco áreas clave: normativas, resistencia profesional, carencias de infraestructura y formación, financiación y aceptación pública.

“En España, el farmacéutico no puede administrar vacunas porque es una función encomendada a otros profesionales sanitarios en centros autorizados, según establece nuestro marco legislativo”, explica a El GlobalFarma Jordi de Dalmases, vicepresidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF).

Jordi de Dalmases. Foto: CGCOF.

En conversación con este periódico, el experto apunta que, a pesar de que no es posible, “hay que destacar el valor que ya están aportando las farmacias en la información y en la educación sanitaria en materia de vacunación”. De hecho, amplía, las campañas que se han puesto en marcha en nuestro país “y que han contado con los farmacéuticos para explicar la importancia de la vacunación han logrado captar a más personas y mejorar las tasas de vacunación. La cercanía del farmacéutico con la población y la confianza que los pacientes depositan en él lo hacen posible”.

Ampliar la cobertura vacunal desde las farmacias: una reivindicación de la profesión

De acuerdo con lo expuesto por De Dalmases a EGF, en otros países en los que los farmacéuticos pueden vacunar se ha probado que las campañas en las que participan estos profesionales “han tenido una gran aceptación entre la población y no han generado problema alguno de seguridad para los pacientes”. Además, a través de las farmacias, se ha conseguido “llegar a más gente y captar a pacientes que no se habían vacunado nunca, aumentando, así, las tasas de vacunación”.

A este respecto, el vicepresidente del CGCOF expone que la cobertura de vacunación contra la gripe antes y después de la incorporación de los farmacéuticos, en un grupo determinado de países europeos, “se incrementa, al menos, un 20% en todos los países. Igualmente, han ayudado a reducir la presión asistencial en Atención Primaria”.

De poder formar parte de las campañas de vacunación en nuestro país, los farmacéuticos reforzarían, “aún más, su ya valiosa contribución en el ámbito de la Salud Pública, aumentando sus competencias y su responsabilidad en la protección y el cuidado de la salud de la población”.

Y, de cara a la sociedad, “la figura del farmacéutico sería incluso más valorada de lo que ya está, como demuestran los datos de la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En este informe, los ciudadanos concedieron a las farmacias un 8,24 sobre 10, la calificación más alta de entre todas las otorgadas a los servicios esenciales contemplados en la encuesta”, concluye.

La Farmacia española, incide el vicepresidente del Consejo General, “siempre ha ofrecido su colaboración a las administraciones sanitarias para mejorar la salud de la población, posicionándose como parte de la solución de los grandes problemas de Salud Pública”. Dicha colaboración, continúa el experto, se concreta en la puesta en marcha de servicios profesionales farmacéuticos asistenciales, los conocidos SPFA, que las farmacias comunitarias están prestando en las comunidades autónomas; “aunque bien es cierto que con notables diferencias”. “Si las administraciones quieren trabajar en el objetivo de elevar los índices de vacunación, en especial entre los públicos más sensibles, y nos necesitan se podría valorar la incorporación a los farmacéuticos como un complemento”, asevera.

Para De Dalmases, si España quisiera incorporar a los farmacéuticos comunitarios en labores de vacunación, sería necesario revisar la normativa, “como han hecho otros países. Además, habría que abordar cuestiones de formación y organizativas, asegurando que la participación de la Farmacia Comunitaria en la vacunación se produzca de manera coordinada y colaborativa con el sistema sanitario y con la red de Atención Primaria, e integrada con los programas de vacunación autonómicos y sus sistemas de registro”.

En caso, amplía, de que se quiera valorar que los farmacéuticos pudieran vacunar “se podría empezar con la población adulta, como complemento en situaciones excepcionales de vulnerabilidad, emergencia sanitaria o en núcleos rurales o aislados con escasos recursos sanitarios”, concluye.


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