La vacunación es la mejor herramienta de salud pública. Un hecho que quedó patente tras la pandemia de COVID-19 y que se ha ganado a pulso su buena reputación debido a su coste-eficacia, pues tiene un impacto significativo en la reducción no solo de la mortalidad, sino también de la carga de enfermedad, de los contagios y de las hospitalizaciones.
Pero, a pesar de sus beneficios, las coberturas a nivel continúan sin ser las deseadas. Algo que ocurre en España, pero también en la Unión Europea y a nivel mundial. De hecho, en Estados Unidos, las tasas de inmunización de adultos están "sistemáticamente por debajo de los objetivos de salud pública", según un informe de IQVIA que evalúa el impacto de la vacunación por parte de los farmacéuticos en el país norteamericano. Y es que EEUU es uno de los países en los que se permite que los farmacéuticos administren vacunas a la población.
En este contexto, también hay 15 países europeos donde estos profesionales ya pueden vacunar en las oficinas de farmacia contra la COVID-19 y la gripe. En concreto, esta lista la conforman Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Italia, Letonia, Luxemburgo, Polonia, Portugal, Noruega, Rumania, Suiza y Reino Unido. Sin embargo, España continúa rezagada, pese a que se están llevando a cabo iniciativas ligadas a la vacunación.
Mapa de la vacunación estadounidense
En el caso de EEUU, la mayoría de las vacunaciones para adultos se administran en las farmacias, lo que ha demostrado una mejor seguridad, accesibilidad y equidad territorial. Y es que se reconoce que los farmacéuticos son los profesionales de la salud más accesibles para la vacunación.
Así, el informe de IQVIA recopila investigaciones sobre las políticas estatales de vacunación de los farmacéuticos y analiza las tasas de adultos para las vacunas contra el virus respiratorio sincitial (VRS), neumococo y herpes zóster (ZH). En este sentido, dichas políticas aún varían según los estados y las vacunas a administrar.
Para las vacunas contra el VRS, 20 estados permitieron en 2023 a los farmacéuticos recetarlas y administrarlas a los adultos de forma independiente o a través de una orden permanente estatal, que se consideran las "políticas menos restrictivas con respecto a la autonomía de los farmacéuticos en la vacunación", apunta IQVIA. Por otro lado, 27 estados les permitieron recetarlas y administrarlas a través de un protocolo médico, lo cual es más restrictivo porque "sólo permite a los farmacéuticos administrar vacunas a los pacientes cuando existe una autorización escrita entre un médico y un farmacéutico". Y, finalmente, son pocos los estados que imponen la medida más restrictiva, donde se necesita una receta médica para que estos profesionales puedan administrar la vacuna. La receta, señala el informe, es una "autorización singular específica para una vacuna y un paciente". En el caso del VRS, son cuatro estados los que permitieron que los farmacéuticos administraran la vacuna con receta médica.
En el caso de la vacunas conjugada antineumocócica 20-valente (PCV20) y la vacuna contra el HZ, 23 estados permitieron en 2023 a los farmacéuticos recetar y administrar de forma independiente o mediante una orden permanente estatal. Mientras, los 28 estados restantes solo permitieron a los farmacéuticos recetar y administrar cualquiera de estas dos vacunas a través de un protocolo médico. A diferencia de las vacunas contra el VSR, en 2023 no hubo estados con requisitos de prescripción para que los farmacéuticos administraran las vacunas PCV20 o frente a HZ.
Diferencias en las coberturas
En cuanto a las coberturas generales de vacunación, se observan diferencias entre grupos de estados con distintos niveles de restricciones a los farmacéuticos para prescribir y administrar vacunas para adultos de forma independiente. En este sentido, cuantas menos restricciones se imponen a los farmacéuticos a la hora de administrar la vacunación, más aumentan las tasas vacunales en EEUU.
Y es que, aunque son varios los factores que pueden afectar a las tasas vacunales –barreras estructurales de acceso, como las limitaciones en la disponibilidad de vacunas o el compromiso de viaje y tiempo de los pacientes, pueden constituir cuellos de botella en la vacunación–, en general, los estados que exigen un protocolo médico tienen una cobertura media de un 9% menos que los estados que sí permiten la vacunación con las menores restricciones.
Además, a pesar de que el VRS es la única vacuna en los estados que exigen receta médica, la tasa de vacunación promedio en estos estados fue un 14% menor que en aquellos con vacunación a través de farmacéuticos independientes o mediante una orden permanente estatal.
En concreto, para las vacunas frente a VRS en adultos mayores de 60 años, los estados con protocolos tienen una tasa de vacunación promedio de un 3% más baja, y los estados que requieren prescripciones médicas, un 14% más baja de media que los estados que permiten la vacunación por parte de farmacéuticos independientes o con una orden permanente estatal. Por su parte, para la vacuna PCV20, los estados con protocolos tienen una tasa promedio de un 13% menor para adultos mayores de 18 años, mientras que para adultos mayores de 65 años, es un 9% menos. Y, en cuanto a la vacunación contra el HZ en adultos mayores de 50 años, los estados con protocolos tienen una tasa de vacunación promedio un 10% menor que los estados que permiten la vacunación con menos restricciones.
En este contexto, el informe revela que, si las tasas de vacunación de los estados que requieren protocolos para que los farmacéuticos administren vacunas fueran comparables a las de los estados que permiten a los farmacéuticos administrar vacunas de forma independiente/a través de una orden permanente estatal, alrededor de 534.000 personas adicionales de 60 años o más podrían haber recibido una vacuna contra el VRS, 828.000 personas adicionales de 18 años o más podrían haber recibido una vacuna PCV20 y 953.000 personas adicionales de 50 años o más podrían haber recibido una vacuna contra el HZ.
De manera similar, si las tasas de vacunación de los estados que requieren prescripción médica fueran comparables a las de los estados que permiten la vacunación por parte de farmacéuticos independientes o a través de la orden permanente estatal, entonces 123.000 personas adicionales de 60 años o más podrían haber recibido una vacuna contra el VRS.
Ante este escenario, el informe destaca que las políticas estatales que limitan la capacidad de los farmacéuticos para administrar vacunas pueden "retrasar el acceso de los pacientes a las vacunas e imponer costes innecesarios a los pacientes y al sistema de salud". Unos costes que pueden incluir un mayor gasto en atención médica, mayores gastos de administración de vacunas y cargas adicionales para los farmacéuticos, los pacientes, los gobiernos estatales y las empresas.
Nuevas políticas para mejorar las tasas
IQVIA considera que, para mejorar las tasas de vacunación de adultos de manera equitativa y oportuna, "las políticas estatales y federales deberían considerar adaptarse para reflejar prácticas que brinden acceso a las vacunas independientemente de la ubicación geográfica dentro de Estados Unidos".
De este modo, en un intento de mejorar las tasas de vacunación entre los adultos, el informe propone nuevas políticas que se podrían incorporar en los estados, ya que tienen potencial para "optimizar el papel de los farmacéuticos en el proceso de inmunización de adultos".
- Reconocer la importancia de la inmunización de los adultos para mejorar los resultados de salud pública y reducir las disparidades en la atención médica.
- Considerar la estandarización de las políticas de vacunación de los farmacéuticos en todo el país para garantizar un acceso equitativo a las vacunas.
- Evaluar la ampliación de la autoridad de los farmacéuticos para administrar vacunas con el fin de alinearlos con los médicos y otros profesionales de la salud en la función de inmunización.
- Valorar la eliminación de los protocolos a nivel de prescriptor o la implementación de órdenes permanentes a nivel estatal cuando corresponda para reducir la carga administrativa, en particular para las farmacias comunitarias independientes.
- Estudiar la eliminación de los requisitos de prescripción médica para vacunas para adultos con el objetivo de reducir las barreras para los pacientes vulnerables que carecen de acceso regular o adecuado a los profesionales de atención primaria.

