La gripe parece haber pisado el acelerador en España. O, por lo menos, así lo indican los datos, que han registrado un incremento muy significativo de la circulación del virus, según los datos del último SiVIRA. En AP, por ejemplo, la incidencia de gripe se sitúa en 164,6 casos por 100.000 habitantes, frente a los 78,3 casos de la semana anterior, y la positividad de las pruebas diagnósticas ha aumentado hasta el 41,6% frente al 26,8% de la semana previa. Esto eleva el proxy de incidencia de gripe a 349,5 casos por 100.000 habitantes, prácticamente duplicando los datos registrados la semana anterior.

En el País Vasco, en concreto, la tendencia de la gripe sigue en ascenso. De acuerdo con los datos publicados ayer por Osakidetza, la incidencia se sitúa en 438,87 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 357,87 casos de la semana anterior, muy por encima de la media de española. “La incidencia el año anterior se situó en 160,24 casos por 100.000 al inicio de la segunda semana del mes de diciembre de 2024”, destacan.
Y es desde el País Vasco, en concreto, desde Gipuzkoa, desde donde Amaia Malet, farmacéutica del COF de la provincia, destaca, en conversación con El GlobalFarma, que una de las claves para la campaña de la gripe de este año es “mantener altas tasas de vacunación, especialmente en los grupos más vulnerables”. Esta experta atiende a este periódico para hablar del papel de las farmacias comunitarias en el abordaje de esta enfermedad y sobre la importancia de la vacunación.
Pregunta. ¿Cómo describiría el papel actual de las farmacias comunitarias en la prevención y manejo de la gripe?
Respuesta. Las farmacias comunitarias son un punto de acceso cercano al sistema sanitario. Durante la temporada gripal, realizan una labor importante en la prevención, el asesoramiento y el acompañamiento del paciente. Informan sobre medidas preventivas, ayudan a identificar síntomas y orientan sobre el uso adecuado de los tratamientos, derivando al centro de salud cuando se requiere. Su capilaridad contribuye, además, a aliviar la presión asistencial en otros niveles sanitarios.
P. ¿Ha cambiado la percepción de la ciudadanía sobre el papel de la farmacia tras la pandemia de la COVID-19 en relación con otras infecciones respiratorias como la gripe?
R. La experiencia de la pandemia ha permitido que se reconozca de forma más amplia el papel sanitario de la farmacia comunitaria. Muchas personas identifican la farmacia como un recurso accesible y fiable donde recibir orientación frente a infecciones respiratorias. Se ha reforzado la confianza en su función de apoyo y acompañamiento al ciudadano.
P. ¿Qué retos identifica este año en la campaña de gripe?
R. Uno de los retos es mantener altas tasas de vacunación, especialmente en los grupos más vulnerables. También es importante gestionar la coincidencia con otros virus respiratorios. Además, persiste la necesidad de seguir promoviendo información rigurosa que ayude a la ciudadanía a adoptar conductas preventivas.
P. ¿Qué rol juegan las farmacias en la promoción de la vacunación antigripal? ¿Cómo puede la farmacia mejorar la adherencia y la cobertura vacunal entre los grupos vulnerables?
R. Desde las farmacias se recuerda la importancia de la vacunación y se resuelven dudas que pueden generar indecisión. Gracias a la relación de confianza con el paciente, es posible identificar a quienes pertenecen a grupos de riesgo y animarles a vacunarse, facilitando así una mayor cobertura vacunal.
P. ¿Cree que la vacunación en farmacias debería implantarse de manera generalizada en España, como ya ocurre en otros países?
R. Creo que sería un avance natural y beneficioso. La experiencia en otros países europeos demuestra que la farmacia puede complementar perfectamente al resto del sistema sanitario, facilitando la accesibilidad y mejorando la cobertura, siempre con la formación adecuada, coordinación con el sistema público y garantizando la seguridad del paciente.
P. ¿Qué capacidad tienen las farmacias para la detección precoz de síntomas y la derivación al sistema sanitario?
R. Las farmacias suelen ser el primer lugar al que acuden muchas personas cuando comienzan con síntomas. Desde allí se puede ofrecer una primera orientación y, cuando se detecten los criterios, derivar al médico o a urgencias. Esta función de filtro y acompañamiento puede resultar de gran ayuda para una correcta utilización de los recursos sanitarios.
P. ¿Qué tipo de consejo farmacéutico es más habitual durante la temporada gripal?
R. Se suele orientar sobre el manejo de los síntomas más comunes (fiebre, congestión, malestar general), así como sobre el uso adecuado de los medicamentos y las señales de alarma que requieren valoración médica. También se ofrecen recomendaciones sobre cuidados generales como el descanso, la hidratación o cómo prevenir contagios a convivientes.
P. ¿Qué papel tiene la farmacia en la educación sobre medidas no farmacológicas, como la mascarilla o la higiene de manos?
R. Las farmacias pueden contribuir a recordar la importancia de estas medidas sencillas pero efectivas. A través del consejo profesional y de la comunicación directa con la ciudadanía, se refuerzan hábitos preventivos como la higiene de manos, cubrirse al toser o quedarse en casa ante síntomas para proteger especialmente a quienes son más vulnerables.
P. ¿Cómo cree que será el papel de la farmacia en el futuro en el manejo de patologías estacionales como la gripe?
R. Todo apunta a que la Farmacia Comunitaria seguirá reforzando su colaboración con el resto del sistema sanitario, especialmente en prevención, educación sanitaria y apoyo a la población vulnerable. Su cercanía y accesibilidad la convierten en un recurso muy útil para mejorar la respuesta frente a enfermedades estacionales, y es probable que esta labor continúe evolucionando en los próximos años.