La llegada del cambio de forma farmacéutica a Andalucía ha acaparado la mirada de toda la profesión. Mientras que esta demanda continúa sin resolverse en el resto de España, la comunidad autónoma ha cogido la delantera. Pese a que el compromiso de Sanidad con esta cuestión está presente, la ansiada llegada de la "nueva" Ley del Medicamento mantiene en vilo al resto de farmacéuticos, que esperan su implementación nacional.
Situaciones como los problemas con el suministro de fármacos o con la incapacidad de poder cambiar sobres por cápsulas desde las farmacias han crispado a los profesionales, quienes siempre han reivindicado su papel como expertos del medicamento. Cuando sobrevuelan dudas ligadas a aspectos farmacológicos nadie lo duda, el profesional más capacitado para solventarlas es el farmacéutico.
Pese a ello, se ha hablado de que hay cierta desconfianza en que puedan desempeñar esta labor. Algunos apuntan a la falta de voluntad política de cara a empoderar al farmacéutico como agente sanitario de primer orden dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS), mientras que otros hacen referencia a las trabas ligadas a los cambios normativos que se han de producir para que sea una realidad.
De lo que no cabe duda es de que el reconocimiento de las competencias profesionales de los farmacéuticos comunitarios en este campo es una demanda que no se debería ni reclamar, ya que desde el minuto cero deberían poder realizar esta labor. En este sentido, cabe mencionar que el principal beneficiario es el paciente y, por ende, su salud. Motivo de ello, impedir que acceda a su medicación y hacerle invertir más tiempo en acudir a su médico de cabecera para que establezca los cambios pertinentes no hace otra cosa que impactar negativamente en la atención farmacéutica que recibe.
La Dana de Valencia puso de manifiesto la importancia de tener una Farmacia fortalecida. En este contexto, aterrizando en el cambio de forma farmacéutica, tanto el Consejo General de Colegios Farmacéuticos (CGCOF) como el Muy Ilustre Colegio de Farmacéuticos de Valencia (MICOF) reclamaron en el mes de noviembre a la ministra de Sanidad, Mónica García, dos cuestiones. Por un lado, que los farmacéuticos puedan tener más autonomía y, por otro, que se logre "flexibilizar" la sustitución de fármacos.
Aunque, a día de hoy, continúa habiendo incertidumbre con respecto a la fecha en la que esto se logrará en toda España, recientemente García comunicó que los cambios normativos continúan dando pasos hacia adelante. Más en concreto, garantizó que espera poder llevar la "nueva" Ley del Medicamento al Consejo de ministros "a finales de este mes o principios del siguiente". Asimismo, hizo hincapié en que está convencida de que se llegará a un acuerdo: "Cuando hablamos de salud y sistema de salud es un aglutinador de todos los intereses políticos y estamos seguros de que vamos a llegar a un consenso".
A la espera de la luz verde para su aterrizaje en España, los beneficios están claros. Gana el farmacéutico, el paciente y el sistema sanitario nacional en su conjunto. Ahora solo falta agilizar su llegada y comprobar su impacto positivo sobre la calidad de la atención farmacéutica que va a comenzar a recibir la sociedad. Mientras tanto, la pelota continúa en el tejado de Sanidad.