Ley de los Medicamentos: momento de propuestas y escuchar

Las diferencias son palpables, pero tanto el sector como el Ministerio están dispuestos al diálogo; ahora solo falta llegar a puntos coincidentes.

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Desde que se conoció el borrador del anteproyecto de Ley de los Medicamentos y Productos Sanitarios, el sector no ha perdido su oportunidad para opinar. Las críticas, tanto por parte de la industria como de la Farmacia, han sobrevolado especialmente al sistema de precios seleccionados propuesto por el Ministerio de Sanidad. Sin embargo, es ahora cuando la norma se encuentra en un momento crucial: el de recibir propuestas, escucharlas y llegar a un punto común.

El periodo de alegaciones se cerrará el próximo 8 de mayo -el Ministerio lo ha ampliado una semana- y hasta entonces, el sector deberá poner en firme y sobre papel todas sus propuestas para mejorar el texto. Mientras, Sanidad tendrá que ser generoso y escuchar para mejorar una ley fundamental que lleva años siendo reclamada por un sector clave y estratégico para España. Así, cada actor involucrado expondrá los principales problemas que ve a la norma. Y las alegaciones serán muy importantes, ya que constituirán la base real de la negociación posterior sobre la ley.

Para el Ministerio, el sistema de precios seleccionados, “favorecerá la competencia entre las compañías”. Pero, por el contrario, Farmaindustria, AESEG, anefp, BIOSIM, AELMHU y AFAQUIM, que firmaron un comunicado conjunto pidiendo volver al camino marcado en la Estrategia de la Industria Farmacéutica, consideran que “generará una tendencia automática a minimizar precios de medicamentos fuera de patente”.

En respuesta, Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad, aseguró que “todos los elementos de la ley cuadran con todos los elementos de la estrategia”. Además, César Hernández, director de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia, apostilló que tanto la normativa como la estrategia buscan “que tenga continuidad el acceso a medicamentos en el sentido amplio: acceso a los nuevos medicamentos, pero también acceso o disponibilidad a medicamentos antiguos que todavía retienen el valor”. Y todo ello, señaló, dentro de un marco que sea sostenible.

En definitiva, las diferencias son palpables, pero parece que la predisposición de ambas partes es buena y la interlocución está sobre la mesa. Ahora solo falta llegar a puntos coincidentes en esos apartados de la norma que resultan más polémicos. Ha llegado el momento de la verdad.