El sector no aprecia en el borrador de la Ley el impulso a la innovación

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El borrador filtrado de la nueva ley del medicamento no incluye de manera clara el impulso a la innovación, segun el sector. Dicho borrador ha generado una respuesta crítica por parte de la industria farmacéutica, que esperaba que reflejara los compromisos adquiridos en la Estrategia de la Industria Farmacéutica recientemente aprobada. Sin embargo, el texto filtrado no parece incluir medidas claras para fortalecer la competitividad del sector ni fomentar la inversión en innovación.

Desde Farmaindustria, su presidenta Fina Lladós y el director general Juan Yermo, han mostrado su preocupación por lo que no incluye el borrador mencionado.

El pasado 4 de febrero de 2025, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó la planta de Novartis en La Almunia de Doña Godina, Zaragoza, especializada en la producción de radiofármacos utilizados en la lucha contra el cáncer. Durante su visita Sánchez elogió a la industria farmacéutica española, describiéndola como un "enorme caudal de esperanza en la lucha contra el cáncer". En su intervención, el presidente destacó la relevancia del sector farmacéutico en la economía nacional, señalando que representa el 1,5% del PIB y genera más de 36.000 empleos directos y 150.000 indirectos. Además, subrayó la importancia de la ciencia, la innovación y la colaboración público-privada en la lucha contra el cáncer, destacando que la industria "es un aliado excepcional contra el cáncer".

Mónica García, ministra de sanidad, aseguró el pasado mes de diciembre que "la estrategia de la industria farmacéutica busca mejorar el acceso a tratamientos innovadores".

"El borrador de la Ley del medicamento carece de medidas que aborden los retos estratégicos a los que se enfrenta la industria"

Un borrador incompleto

El borrador de la Ley del medicamento carece de medidas que aborden los retos estratégicos a los que se enfrenta la industria, según Farmaindustria.
Uno de los principales reproches de la industria es la falta de mecanismos para agilizar la financiación de medicamentos innovadores con alto valor terapéutico. Actualmente, el acceso a estos fármacos sigue siendo lento y mejorable, lo que retrasa su llegada a los pacientes y desincentiva la inversión en España.

Además, el texto no plantea incentivos específicos para potenciar la I+D en el país ni medidas que refuercen la autonomía en la producción de medicamentos esenciales. En un contexto en el que Europa busca reducir su dependencia de mercados asiáticos en la fabricación de principios activos, la industria esperaba que la nueva ley recogiera estrategias para fortalecer la producción local.

https://elglobalfarma.com/politica/ley-industria-estrategia-farmaceutica-consejo-de-ministros

Estrategia de la industria farmacéutica

La Estrategia de la Industria Farmacéutica fue presentada como un compromiso del Gobierno para impulsar el sector y mejorar su competitividad internacional.

"En un mundo donde la ciencia avanza rápidamente, la solución no es frenar la innovación, sino hacer que el acceso a ella sea viable para todos"

Si España quiere consolidarse como un referente en innovación biomédica, es esencial que el marco regulador no solo garantice la sostenibilidad del sistema sanitario, sino que también incentive la inversión privada en investigación y desarrollo. Un modelo que no equilibre ambos factores corre el riesgo de frenar el crecimiento del sector y debilitar su impacto en la economía nacional.

La industria espera que, en el proceso de debate y consulta pública, el borrador de la ley incorpore mejoras que reflejen el papel estratégico del sector y su capacidad de generar innovación y empleo. De lo contrario, la oportunidad de reforzar la competitividad de la industria farmacéutica en España podría quedar desaprovechada.

La fijación de precios de los medicamentos se ha convertido en un campo de batalla entre gobiernos y la industria farmacéutica. De un lado, los financiadores buscan reducir costes y garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario. Del otro, las compañías farmacéuticas defienden precios que reflejen la inversión en investigación y desarrollo (I+D) y el valor terapéutico de sus productos. En medio de este dilema, se juega el futuro del acceso a la innovación y la inversión en tratamientos innovadores de los sistemas de salud.

El precio: ¿enemigo o aliado de la innovación?

La industria farmacéutica justifica los altos precios de los medicamentos en la necesidad de recuperar las enormes inversiones en I+D. Desarrollar una nueva terapia puede tardar más de una década y superar los 1.500 millones de dólares en costes. Sin incentivos financieros adecuados, el riesgo es claro: sin rentabilidad, la innovación se ralentiza y muchas patologías, en especial las enfermedades más graves como el cáncer, quedan con menos opciones terapéuticas.

Con este contexto, es preciso evaluar el valor real de los medicamentos como estrategia de sostenibilidad, quizás a través de un modelo de precios dinámicos. Sin embargo, el control y la burocracia de estos sistemas es complejo.

Pago por resultados: ¿la solución intermedia?

El desafío radica en encontrar un modelo de fijación de precios que equilibre sostenibilidad y acceso sin frenar el progreso científico. Una alternativa clave es la implementación de modelos de pago basado en resultados. Si un medicamento demuestra su eficacia en la práctica clínica, se mantiene su precio. Si no, anular su reembolso o un ajuste en el precio, son las opciones.

Los acuerdos de riesgo compartido ya se aplican en varios países europeos, vinculando el precio del fármaco a su impacto real en los pacientes. Este enfoque no solo reduce la incertidumbre de los financiadores, sino que también incentiva a la industria a desarrollar productos con beneficios clínicos comprobables.

La transparencia, un factor clave

Otra medida esencial es la transparencia en la fijación de precios. Actualmente, los sistemas sanitarios se quejan de la poca información sobre los costes reales de producción y, especialmente, de la I+D de los medicamentos. Por su lado, las compañías innovadoras no encuentran en ocasiones justificación razonada a sus retrasos en las aprobaciones, o al precio sugerido. La entrada en negociaciones de precio eternas hace de este modelo poco eficaz, a tenor de los retrasos que lidera España.

Por otro lado, los cálculos de los costes deben incluir también el coste del fracaso en el desarrollo de un nuevo medicamento. El director general de farmacia, César Hernández, ha incidido en encontrar soluciones a los retrasos en el precio y financiación, y aclara que “esto no es responsabilidad solamente de la administración, sino también de las compañías. Cuando se agoten los 180 días, tiene que haber una solución”, en relación al periodo máximo que establece la directiva europea para la aprobación en cada Estado.

Un nuevo pacto por la innovación sostenible

El futuro de la industria farmacéutica y el SNS, en relación a la innovación, depende de la capacidad de ambos actores para encontrar un terreno común. El ministerio espera las alegaciones y es preciso mejorar e incluir todo lo que no tiene ahora el borrador, según el sector.
La pregunta no es si los medicamentos son caros o baratos, sino si su precio refleja el verdadero valor que aportan y si podemos disponer de ellos antes. En un mundo donde la ciencia avanza rápidamente, la solución no es frenar la innovación, sino hacer que el acceso a ella sea viable para todos.