El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM) está en el centro de una controversia que podría redefinir sus procesos electorales en el futuro. La propuesta de la actual Junta de Gobierno de modificar los estatutos para endurecer los requisitos de elegibilidad de los candidatos plantea dudas legales y éticas. Esta iniciativa, impulsada por el actual equipo que preside Manuel Martínez del Peral desde 2022, podría ser interpretada como un intento de blindar el poder y desalentar la renovación de nuevos candidatos o candidatas en los procesos electorales del Colegio.
Un bloqueo a la capacidad y experiencia
La capacidad de un candidato para liderar el Colegio debe reflejarse en su trayectoria al servicio de la farmacia o de la sociedad. Sin embargo, la propuesta de impedir que personas con cargos en instituciones farmacéuticas, empresas u otras entidades profesionales puedan postularse supone una limitación innecesaria y contraproducente.
"En lugar de valorarse la experiencia y conocimientos de los candidatos y candidatas, se bloquearía el camino a personas con un perfil cualificado"
En lugar de valorarse la experiencia y conocimientos de los candidatos y candidatas, se bloquearía, de aprobarse esta modificación estatutaria, el camino a personas con un perfil cualificado. La experiencia en gestión de sociedades científicas, asociaciones y organizaciones del sector no representa un conflicto de intereses por sí misma, sino un activo que podría enriquecer la gestión del Colegio con nuevos candidatos. Obligar a los candidatos a renunciar a estos cargos antes de presentar su candidatura solo desincentiva la participación de los mejores perfiles en los procesos electorales.
Democracia: no limitar opciones
La esencia de cualquier proceso democrático es permitir que los colegiados elijan entre los candidatos más cualificados. Sin embargo, esta propuesta podría reducir las opciones con "experiencia" solamente a aquellos miembros de la Junta de Gobierno saliente. Martínez del Peral, por ejemplo, llegó a la presidencia en 2022 desde su posición de vicepresidente de la Junta anterior. Con este cambio en los estatutos, el escenario podría favorecer que los actuales dirigentes se perpetúen en el poder desde otros puestos distintos de la presidencia (limitada a dos mandatos). Esto haría que los miembros del equipo que dirige el actual Colegio, si fueran candidatos alguno de ellos en unas elecciones, se enfrentarían únicamente a candidatos menos conocidos y desvinculados de roles relevantes en el sector de la farmacia.
Si la Asamblea de Colegiados refrenda esta modificación de estatutos, estaría facilitando un sistema que fomenta la reelección de los presidentes salientes (en el segundo mandato) y dificulta la llegada de nuevos perfiles con ideas frescas y experiencia de gestión. Este mecanismo podría interpretarse como un intento deliberado de fomentar la endogamia democrática en el COFM.
La concentración del poder en la Junta Electoral
Otro aspecto preocupante es el traslado de la decisión sobre las incompatibilidades de los candidatos y candidatas desde la Asamblea General, un órgano amplio y representativo, a la Junta Electoral, mucho más reducida y susceptible de estar alineada con los intereses de la Junta de Gobierno saliente. Este cambio podría minar la transparencia y credibilidad del proceso electoral.
Un Colegio más abierto
La propuesta ha sido enviada a los colegiados en fechas poco propicias para el debate público, coincidiendo con las vacaciones de Navidad. Aunque se presenta como una medida para garantizar la transparencia y la participación, su verdadero efecto podría ser el contrario: cerrar las puertas a candidatos y candidatas con experiencia y conocimiento, y consolidar el poder en manos de quienes ya lo ostentan.
La llegada de Martinez del Peral en 2022 a la presidencia del COFM se hizo en unas elecciones con una alta disputa que ganó por apenas 24 votos respecto a su rival Rosalía Gozalo. Ambos candidatos, junto a la tercera Mercedes González Gomís salían de la Junta de Gobierno convocante. Los tres ex miembros de la Junta saliente aglutinaron el 85% de los votos de los cuatro candidatos, con Luz Sanz, la cuarta candidata entonces en liza.
Son los hechos y el cumplimiento de las promesas lo que debe premiar la gestión y su la posible reelección, no las limitaciones a la presentación de otras candidaturas.
El COFM debería aspirar a ser un modelo de participación abierta, plural y representativa. Impedir que los colegiados elijan entre los más capacitados y limitar la competencia no fortalece la democracia interna, sino que la debilita. La Asamblea de colegiados tiene en sus manos la responsabilidad de decidir si aprueba esta reforma. Sin embargo, cabe preguntarse si, con estas reglas, el Colegio se estaría alejando de su misión de representar los intereses de todos sus miembros y acercándose peligrosamente a un modelo de gestión endogámica y excluyente.