Ahora que la filosofía estoica está de moda, hay una frase de esta corriente de pensamiento que es perfectamente aprovechable cuando hablamos de Salud Pública. “Haz de la necesidad virtud”. La falta de medios y recursos para convertir la prevención en un puntal de nuestro sistema es un problema recurrente y un debate transversal en las conversaciones del sector. Tirando de hemeroteca y de hechos, esperar que la dotación presupuestaria aumente de forma notable parece difícil a corto plazo, por lo que, mientras tanto, debemos aprovechar cualquier herramienta que esté a nuestro alcance.
Para ello solo tenemos que asomarnos a la ventana de casa. Ahí abajo, prácticamente en todas las calles de nuestro país, hay una farmacia, una cruz verde que brilla. En otro tiempo únicamente fueron oficinas de dispensación de medicamentos, pero ahora las cosas son diferentes. En todos los barrios tenemos un diamante en bruto que la Administración debe saber pulir para que despliegue todo su potencial como un agente sanitario de primer orden en las políticas de prevención y Salud Pública.
Ya no vale con curar la enfermedad, debemos anticiparnos. El enfoque reactivo que caracteriza a nuestro sistema sanitario transita por sus límites y puede discurrir hacia el colapso en un futuro más próximo de lo que pensamos. De hecho, ya estamos comprobando las consecuencias de volcar todos los esfuerzos en la curación y no en la prevención: consultorios desbordados, listas de espera eternas, profesionales quemados…
"Esto va de sumar esfuerzos. Los desafíos en salud cambian y no pasa nada porque, de la mano, se transformen algunos roles en este proceso. Cualquier aportación es valiosa y la farmacia tiene mucho que decir»
Esto va de sumar esfuerzos. Los desafíos en salud cambian y no pasa nada porque, de la mano, se transformen algunos roles en este proceso. Cualquier aportación es valiosa y la farmacia tiene mucho que decir. El ejemplo lo tenemos en el modelo de farmacias centinela. Esta iniciativa, que ya opera en regiones como la Comunidad de Madrid, Galicia, País Vasco, Castilla y León, Navarra o Asturias es una buena muestra de cómo se debe pulir ese diamante verde.
La vigilancia es una herramienta clave en cualquier dispositivo de Salud Pública. Y, como muchas veces ha comentado el presidente del CGCOF, Jesús Aguilar, las más de 22.200 farmacias españolas representan una potentísima red de inteligencia sanitaria. Son como ese detector que avisa cuando un terremoto está por llegar y que, aplicado a la salud, permite a los decisores anticiparse para adecuar las medidas a tomar ante, por ejemplo, repuntes de gripe.
El ejemplo más evidente lo vivimos durante la pandemia. En aquellos meses en los que estaba todo en contra, cuando probablemente vivimos la mayor crisis como país de las últimas décadas, las farmacias respondieron y fueron un agente sanitario clave. Informaron, formaron a la sociedad en unas semanas de total desconcierto, aseguraron el suministro de fármacos en los momentos más difíciles… Si todo aquello funcionó con el viento en contra, funcionará en cualquier momento.
"Si supone un triunfo para los directores de Salud Pública arañar un euro para mejorar sus programas de vacunación, ¿por qué no ponemos a funcionar todos aquellos resortes a nuestro alcance para que estas dosis lleguen a sus destinatarios y nadie que lo necesite se quede sin inmunizar"
Siguiendo con la vacunación, tenemos mucho camino por recorrer. Sin entrar en que la mayoría de nuestros vecinos europeos permiten la vacunación en la farmacia, las oficinas del barrio pueden actuar ya como un elemento decisivo a la hora de mejorar las tasas de cobertura. Si actualmente supone un triunfo para los directores generales de Salud Pública arañar un euro para mejorar sus programas de vacunación, ¿por qué no ponemos a funcionar todos aquellos resortes a nuestro alcance para que estas dosis lleguen a sus destinatarios y nadie que lo necesite se quede sin inmunizar? Una subida de un 1% en la tasa de cobertura, al margen de suponer una inversión relativamente pequeña para las arcas públicas, se tradice un ahorro muy relevante en la orilla asistencial, ya que se evitarían miles de ingresos.
De un esquema similar hablamos en los cribados. Implementar nuevos programas de cribados oncológicos requiere de un esfuerzo político y económico muy importante para todas las CCAA. En este sentido, cualquier impulso para que el ciudadano acuda cuando recibe una cita es clave -o sea consciente de la importancia de estos procesos- marca la diferencia. Y ahí, la cercanía de los farmacéuticos -recordemos, el servicio público mejor valorado por los españoles según el CIS- y la autoridad sanitaria que suponen para el ciudadano pueden ayudar. De hecho, Madrid ya lo está ensayando.
Y podríamos seguir con el reciente convenio suscrito entre el CGCOF y Sanidad para involucrar a la farmacia comunitaria en la prevención y control del tabaquismo, así como de promoción de hábitos de vida saludables vinculados a la cesación tabáquica y a la reducción de los daños asociados al consumo de tabaco. Las posibilidades que ofrece la farmacia son inmensas en Salud Pública.
"Las farmacias del barrio no son solo mostradores: son una oportunidad. Están a pie de calle, conocen a sus vecinos -cada día pasan por ellas 2,3 millones de personas- y forman la red sanitaria más extensa del país. La pregunta ya no es si pueden ayudar, sino por qué seguimos sin darles el papel que el sistema necesita»
Los estoicos también defendían que no siempre podemos cambiar las circunstancias y el escenario de juego en el que nos movemos, pero sí nuestra forma de afrontar el desafío. Si se antoja muy complicado en el corto plazo que aumente el presupuesto para Salud Pública, debe aumentar el ingenio. Si nos faltan recursos, apostemos por soluciones creativas y aliados fiables. Las farmacias del barrio no son solo mostradores: son una oportunidad. Están a pie de calle, conocen a sus vecinos -cada día pasan por ellas 2,3 millones de personas- y conforman la red sanitaria más extensa del país. La pregunta ya no es si pueden ayudar, sino por qué seguimos sin darles el papel que el sistema necesita.