Legislar con la calculadora electoral en la mano es un mal negocio. La cascada electoral que atravesamos complica sobremanera el avance de cualquier reforma de calado a esta orilla del sector. Y la reacción de nuestros políticos a los resultados de las elecciones autonómicas de Aragón abona las perspectivas menos optimistas.
En el debate entre lo urgente y lo importante, vuelve a ganar un tercer elemento, que es aquello que da votos. O, a falta de ver qué dicen las urnas, lo que enciende al votante. Llevamos meses escuchando que textos tan importantes como la ley de los Medicamentos, el real decreto de Tecnologías Sanitarias, de Precio y Financiación o similares están en el horno. Pero nada, el suflé no termina de subir. Debe ser que aquel excel famoso del que todos oímos hablar tiene unas cuantas filas más.
El secretario de Estado, Javier Padilla, cuenta en nuestro Anuario que este año sin falta verán la luz el decreto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y el proyecto de ley de los Medicamentos. No tenemos motivos para dudar de las intenciones de secretario de Estado. Hasta ahora, el trabajo del Ministerio abordando este asunto tan espinoso es un esfuerzo que reconoce todo el sector. Pero al margen de esas buenas intenciones, y de todo el camino andado hasta ahora, lo que hemos visto esta semana no invita al optimismo.
Tanto en el Congreso de los Diputados como en el Consejo de Ministros hemos percibido algunos síntomas de que la política y la gestión se están separando poco a poco al calor de los tambores electorales. Parece como si la legislatura hubiera atravesado el último umbral. Los gestos de esta semana alimentan las dudas, más que razonables, de que proyectos de tanta envergadura y de indudable necesidad como los que atañen a este sector lleguen al BOE.
"Esta semana hemos percibido algunos síntomas de que la política y la gestión se están separando poco a poco al calor de los tambores electorales. Parece como si la legislatura hubiera atravesado el último umbral"
Las posturas están enconadas, el consenso que necesitan las reformas estructurales es una utopía y cualquier excusa es buena para entrar en el cuerpo a cuerpo. Y así lo importante, aquello en lo que ya se ha trabajado mucho, es difícil que avance.
Un ejemplo claro lo hemos tenido estos días. El sector se ha vuelto a colar entre las conversaciones de bar, los sumarios de los informativos y los titulares de la prensa generalista. No ha sido por la Ley de Organizaciones de Pacientes, tampoco por la ley de Productos Sanitarios y menos todavía por el alumbramiento de alguna de las reformas clave para el sector farmacéutico: el debate ha orbitado alrededor de un anteproyecto de ley que pretende poner coto a la gestión privada en la Sanidad. La realidad es que el tema, desde su planteamiento y en su proyección, no ha servido más que para ejemplificar una nueva batalla entre el Gobierno y el PP, con el foco en Madrid. Más de lo mismo, pero con una excusa diferente.
"El debate ha orbitado alrededor de un anteproyecto de ley que pretende poner coto a la gestión privada en la Sanidad. El tema no ha servido más que para ejemplificar una nueva batalla entre el Gobierno y el PP, con el foco en Madrid. Más de lo mismo, pero con una excusa diferente"
La realidad, al margen de los fuegos artificiales y titulares que pueda despertar este proyecto normativo, es que tiene pocos visos para salir adelante. La norma ya está en un procedimiento de audiencia pública, por el que puede transitar durante muchos meses hasta que dé lugar a otro borrador. Entonces tendrá que pasar de nuevo por el Consejo de Ministros y luego probar suerte en el Parlamento. Allí, visto lo visto y con el equilibrio de fuerzas actual, se antoja harto complicado que prospere.
Con este escenario, la pregunta que puede plantear cualquier lector medianamente informado es sencilla: ¿sobrevivirá el Gobierno a la tramitación de esta norma? Toda respuesta que no sea afirmativa abona la tesis de que estamos ante fuegos artificiales en lugar de un impulso reformista tema de fondo. ¿De verdad es necesario gastar tantas fuerzas en esto cuando tenemos otras cosas más importantes por solucionar?
"Oportunidad que pasa, no vuelve y, visto el panorama, los anuncios de corte electoralista cotizan al alza. corren Malos tiempos para lo importante"
Mientras en España estamos a estas cuitas -y de Europa tampoco recibimos una respuesta contundente-, en otras latitudes tienen la hoja de ruta muy clara. Trump ya tiene operativa su plataforma para rebajar los precios de los fármacos, así como acuerdos con las principales compañías innovadoras del mundo, mientras China sigue avanzando.
Un slot en el Consejo de Ministros está muy caro. Oportunidad que pasa, no vuelve y, visto el panorama, los anuncios de corte electoralista cotizan al alza. Malos tiempos para lo importante. Que las elecciones de Castilla y León nos pillen confesados.