La innovación en oncología ha dado pasos significativos en los últimos años, presentando tratamientos capaces de mejorar de forma disruptiva la supervivencia y calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, en España, los tiempos de aprobación de estos tratamientos siguen siendo una barrera crítica, especialmente en comparación con otros países.
Durante la reciente Jornada de la iniciativa "Cancer NOW", organizada por la Fundación ECO y EDS-Economía de la Salud, se destacó la urgencia de encontrar soluciones para mejorar la rapidez del proceso y facilitar la accesibilidad en el acceso a la innovación oncológica.
Actualmente, el proceso de aprobación en España prioriza medicamentos oncológicos que aporten un cambio relevante en la supervivencia de los pacientes. Sin embargo, como reflejan los datos de IQVIA, solo el 60% de los 48 fármacos aprobados por la EMA en el último periodo analizado obtuvieron luz verde en España. Esto subraya una diferencia importante que, aunque en el ámbito de la oncología es menor en comparación con otros medicamentos en España, sigue reflejando el tiempo excesivo en el que se evalúan y aprueban estas innovaciones. La media de espera de 22 meses desde 2022 hasta octubre de 2024 evidencia que, si bien la aprobación de medicamentos oncológicos en España tiene relevancia frente a otros grupos terapéuticos, los tiempos prolongados siguen representando un desafío.
Esta demora afecta a los pacientes oncológicos, quienes ven limitado su acceso a tratamientos que podrían marcar la diferencia en su pronóstico y calidad de vida. En el contexto europeo, España corre el riesgo de quedarse atrás frente a Estados Unidos en la incorporación de innovaciones médicas. Alicia Piñeiro, directora general de Innovación y Gestión del Servicio Gallego de Salud (Sergas), admitió en la Jornada que se están haciendo esfuerzos por agilizar el acceso a la innovación, y mencionó la creación de una oficina técnica de resultados en salud en el Sergas, que podría aportar datos decisivos para mejorar el proceso de toma de decisiones en cuanto a la incorporación de nuevos tratamientos, en este caso ya aprobados en España. La barrera a la innovación, tras la aprobación de la financiación en España, es también un problema que llega después a los hospitales de cada territorio.
Desafíos organizativos
En el análisis del sistema de evaluación español, la necesidad de mayor transparencia es una de las críticas más señaladas. De los 37 medicamentos aprobados recientemente, solo 8 consiguieron financiación en la primera reunión de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM). Esto implica que la mayoría de los tratamientos oncológicos aprobados tuvieron que ser evaluados en varias ocasiones (dos, tres o más reuniones) antes de lograr su aprobación, lo que añade meses de espera y afecta la eficiencia del proceso. Los expertos sugieren que la carga de trabajo del equipo evaluador es otro factor que contribuye a estos tiempos prolongados, por lo que mejorar sus capacidades y reducir la carga administrativa podría agilizar el proceso.
Un sistema más ágil y eficiente
La incorporación de nuevos tratamientos en el SNS sigue una lógica de utilidad terapéutica, con un fuerte enfoque en la sostenibilidad del sistema de salud. Sin embargo, los expertos abogan por un equilibrio que contemple la eficiencia y que permita evaluar el beneficio clínico de las innovaciones de manera adecuada. Tal como se expresó en la Jornada, "todos estamos interesados en que el sistema sea sostenible, pero también debemos contar con un procedimiento que incorpore el beneficio clínico de cada innovación".
El momento actual es crítico para España, ya que la actualización del marco normativo ofrece una oportunidad única para solucionar los problemas de tiempo y transparencia en el proceso de aprobación de medicamentos. Con un nuevo marco regulatorio, es posible reducir las brechas y mejorar la accesibilidad a tratamientos innovadores.
España tiene la oportunidad de mejorar su proceso de aprobación y facilitar el acceso de los pacientes a las innovaciones que pueden cambiar su vida. La implementación de un sistema más claro, transparente y eficiente no solo beneficiará a los pacientes oncológicos, sino que también consolidará la competitividad de España y Europa en la adopción de innovaciones médicas.