En estos días ha vuelto a reavivarse una vieja idea de la formación Unidas Podemos de pasadas legislaturas, incluso contemplada en programas electorales recientes. Ahora se recupera, piensan algunos como idea plausible, por parte de la confluencia transversal SUMAR. Una idea con la que se especula desde el propio entorno del ministerio de sanidad, pero que parece más un globo sonda sin verdadera convicción, sin el adecuado estudio de su impacto y que tenga la claridad de cómo crearse, mantenerse y contribuir de forma positiva al sector en España.
Objetivo de una farmacéutica pública
La pregunta es si, para conseguir los posibles objetivos perseguidos, es preciso la creación de una farmacéutica pública española. Veamos algunas de las principales razones esgrimidas a favor de la creación de una empresa farmacéutica pública en España por sus defensores:
- Problemas puntuales de suministro de medicamentos esenciales (genéricos) que serían fabricados por dicha empresa.
- Es un sector estratégico para España, en el que hay que estar presente desde el Estado.
- Necesidad de abaratar precios de la innovación, cada vez más altos y costosa.
- Posibilidad de reutilizar las instalaciones de fabricación de medicamentos del ejército.
- La inversión calculada para su puesta en marcha es de unos 900 millones de euros, que se "puede acometer" con dinero público.
Solución a los problemas de suministro
La falta del suministro puntual de algunos medicamentos esenciales (y sin patente) se debe a distintos factores. Siendo un problema europeo, no sólo en España, las razones incluyen los precios bajos de los medicamentos genéricos. Muchos de estos medicamentos que tienen escasez puntual se fabrican en países como India, Pakistán o China; fabricados en otros continentes a precios muy bajos y que hacen poco rentable su fabricación en Europa. Incluso algunas de estas sustancias las compran fabricantes europeos que terminan la producción del medicamento en el viejo continente. Que la empresa sea pública no eliminaría este problema global.
Los bajos precios de fabricantes de principios activos (industria química) y medicamentos (compañias farmacéuticas) en Asia hace que no sea rentable fabricar algunos medicamentos en España. En ocasiones, la producción en España y Europa se centra en otros principios activos. ¿De qué serviría a una compañía que fabrica en España producir un genérico que no se va a vender por tener un competidor más barato de fuera del continente?
Además, la cadena de suministro del medicamento está fuera del control de la UE y está sometida a los problemas asociados a la deslocalización industrial. De hecho, la UE ya se ha dado de cuenta y está tratando de incentivar la producción en suelo europeo, con el ojo puesto en la mejora de la competitividad de las empresas farmacéuticas.
Precios de genéricos baratos
En realidad, los precios ya baratos de los medicamentos genéricos bajan en exceso en nuestro país, en una espiral permanente. En ocasiones, tenemos cajas de medicamentos genéricos sin margen o por debajo de los costes de fabricación españoles. Muchas empresas relevantes que fabrican genéricos en España como Cinfa, Kern o Teva cuentan con inversiones, empleo y salarios de los trabajadores al nivel occidental. Su competencia son fabricantes de Asia con salarios baratos y condiciones de trabajo que Europa hace tiemo que abandonó.
"una empresa pública dedicada a tapar estos agujeros debería perder dinero y sólo conseguiría perjudicar a las empresas de genéricos que operan en España"
La política de bajar los precios de los medicamentos genéricos sólo favorece la deslocalización fuera de España y fuera de Europa. En conclusión, una empresa pública dedicada a tapar estos agujeros debería perder dinero en la venta de sus medicamentos genéricos, y de esa forma sólo conseguiría perjudicar a las empresas que operan en España.
Esto no favorecería a la industria farmacéutica que fabrica en España, al vender por debajo de costes haciendo dumping subvencionado por los contribuyentes. Sería un mal negocio y sólo contribuiría a arruinar a un sector con reducido margen, como son los genéricos en España.
El caso de la innovación
Que sea el farmacéutico un sector estratégico para España tiene más que ver con la innovación que con la producción industrial. La innovación se repite anualmente (es intensiva) y tiene un impacto mucho mayor que las inversiones industriales, menos intensivas y con menos impacto en el PIB.
Ahora, el sector farmacéutico proporciona medicamentos genéricos e innovadores en tiempo y forma, invierte en investigación, tiene presencia industrial en España, exporta la mayor parte de su producción farmacéutica y crea riqueza a nuestro país. Pero la innovación requiere de cuantiosas inversiones, de alrededor del 20% de los ingresos de una compañía para el caso de las empresas innovadoras. Sin embargo, no se asegura que se vaya a obtener ningún resultado con esta elevada inversión.
Una empresa pública "innovadora" debería realizar elevadas inversiones (más de lo que facturaría durante años) y, sin embargo, no alcanzaría una masa crítica razonable, con el riesgo asociado a la investigación de no conseguir nada. En el mejor de los casos, obtendría frutos de su inversión en innovación no antes de 10 años (si tuviera éxito y diera con una molécula prometedora), por lo que sería una máquina de perder dinero durante lustros.
Problemas comunes a todas las compañías
Sin duda la empresa farmacéutica pública se integraría en Farmaindustria, para potenciar sus capacidades y defender sus intereses empresariales, incluyendo mantener acuerdos de colaboración público-privados que están impulsando la investigación en España. En caso de tener éxito en su programa de investigación, la compañía pública vería cómo se retrasa la incorporación de su innovación unos años más, tras la larga investigación desarrollada. Además, podría obtener por su innovación un precio bajo al negociar con el ministerio de sanidad, lo que haría aún menos rentable su inversión, siempre en caso de ser exitosa.
La internacionalización de esta empresa pública haría difícil que pudiera operar fuera de España sin un plan de inversiones que se sumaría al resto de necesidades financieras. Precisamente, ya tenemos compañías españolas innovadoras como Almirall, Esteve o Grupo Ferrer. Potenciar las compañías españolas ya implantadas, y con estrategias de internacionalización exitosas, es mejor política para el país que competir con ellas con dinero público.
"Potenciar las compañías españolas ya implantadas, y con estrategias de internacionalización exitosas, es mejor política para el país que competir con ellas con dinero público"
Inversión en innovación
El problema es que para que una molécula tenga éxito puede requerir de 10.000 moléculas candidatas que entren en fases preclínicas, una inversión de cientos de millones de euros. Las empresas públicas que no son rentables son un lastre para el Estado, en un momento en que el déficit impedirá gastar más de lo que se ingresa, al menos gastar mucho más de lo que ingresa el Estado. Algo que el Gobierno de España probablemente tampoco quiera en los próximos años.
Producción industrial
Si nos centramos en la reutilización de maquinaria de envasado, mezcladoras y comprimidos (tecnologia básica, dicho sea de paso), por citar alguna capacidad que posee el ejército, como se ha dicho, tampoco los problemas se solucionan. ¿Qué sustancia o principio activo van a envasar en las factorías relanzadas del ejército (y en qué magnitud) si no hay materia prima que requiere también de la importación desde Asia, y sometida a la falta de suministros?
"Otra cuestión es si el ejército debe ahora dedicarse a misiones como la fabricación de medicamentos que pueden producir las compañías que operan en España"
Si el ejército va a fabricar a pérdidas, ¿no es mejor mantener el empleo de las compañías farmacéuticos de genéricos que ya fabrican en España?
Inversion requerida
Respecto a la inversión requerida, de conseguir esos 900 millones grosso modo que se necesitan para arrancar, según las personas informadas, sólo es preciso recordar algo simple en términos de economía de mercado. Una inversión del Estado no debe ir dirigida a crear desequilibrios en un sector que contribuye a la riqueza del país, crea empleo cualificado, realiza inversiones y exporta la mayor parte de su producción favoreciendo la balanza de pagos del país.
"sólo me explico que se alimente esta idea de una empresa pública como una manera de recordar que la sanidad ahora está dirigida con nuevos aires, actitudes e ideas"
La idea de crear una compañía farmacéutica pública en España no deja de ser algo utópico, con buena intención y de acuerdo con los ideales de los proponentes, pero imposible de llevar a cabo sin causar más daños que beneficios. Con tantos inconvenientes sólo me explico que se alimente esta idea de una empresa pública como una manera de recordar que la sanidad, en lo que compete al Gobierno de España, ahora está dirigida con nuevos aires, actitudes e ideas. Lo que también es cierto, sin ninguna duda.