¿Qué son los datos sintéticos y por qué están revolucionando la salud?

Tribuna por Claudia Gonzalo, abogada de Faus Moliner.

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Esta semana he tenido el privilegio de participar en la 11.ª Conferencia Anual de la IBA sobre Ciencias de la Vida en Boston, un evento de referencia internacional que reúne a referentes del ámbito jurídico para debatir los grandes retos del sector salud. Tuve la suerte de poder presentar y facilitar el debate sobre un tema que está ganando cada vez más relevancia: el uso de datos sintéticos en salud.

Claudia Gonzalo, abogada en Faus & Moliner.
Claudia Gonzalo, abogada en Faus Moliner.

Aunque no existe una única definición, los datos sintéticos son datos generados artificialmente mediante algoritmos que imitan o reproducen estadísticamente las características de datos reales. En el ámbito sanitario, esto significa poder trabajar con conjuntos de datos clínicos que conservan el valor analítico de los originales, pero sin comprometer la privacidad de los pacientes. Este es, sin duda, su gran atractivo.

La importancia de esta tecnología a nivel técnico es difícil de sobrestimar, pero a nivel jurídico posiblemente no se le haya prestado toda la atención que merece. En un contexto donde el acceso a datos reales está -por motivos legítimos- fuertemente protegido, los datos sintéticos ofrecen una vía segura para la investigación, el desarrollo de algoritmos de diagnóstico, la formación médica y la validación de tecnologías sanitarias. Permiten, por ejemplo, entrenar modelos de inteligencia artificial sin necesidad de acceder a historiales clínicos reales, lo que acelera la innovación y reduce los riesgos éticos y legales. Piénsese, por ejemplo, en un hospital que quiere validar un modelo para agilizar el funcionamiento de su UCI; en este caso un conjunto sintético puede permitir validar el modelo de forma análoga a un conjunto de datos reales.

Sin embargo, el uso de datos sintéticos también plantea importantes debates. Algunos de ellos se refieren a los límites al uso de datos sintéticos en algunos contextos de realidad clínica y al hecho de que los datos sintéticos, al basarse en mayorías estadísticas, pueden repetir sesgos con relativa facilidad y mermar la calidad de los resultados.

Durante la conferencia, se presentaron aportaciones muy interesantes que abordaron estas cuestiones desde múltiples perspectivas. Mi intervención se centró en destacar la necesidad de un enfoque equilibrado: aprovechar el potencial transformador de los datos sintéticos sin perder de vista los principios éticos que deben guiar toda innovación en salud. En este sentido, abogué por una mayor transparencia en los procesos de generación de datos, la participación activa de los pacientes en la toma de decisiones y la creación de espacios de diálogo entre tecnólogos, clínicos, juristas y ciudadanía.

La perspectiva internacional del evento nos permitió, además, discutir marcos regulatorios emergentes, experiencias de colaboración público-privada y casos de uso reales en los que los datos sintéticos han permitido avanzar en áreas como la oncología, la salud mental o la medicina personalizada. También se puso sobre la mesa la necesidad de estándares internacionales que garanticen la calidad y la trazabilidad de estos datos. En definitiva, una revolución que tal vez sea silenciosa, pero es tremendamente firme.