Durante años, los planes de preparación y respuesta ante pandemias se han estructurado en torno a tres grandes pilares: la prevención primaria (vacunas), la vigilancia epidemiológica y la capacidad hospitalaria para tratar casos graves. A esto se añadían medidas no farmacológicas como el aislamiento, las mascarillas o el distanciamiento social.
¿cómo proteger eficazmente a quienes han estado en contacto directo con un caso positivo?
Sin embargo, la experiencia reciente con la COVID-19 nos ha recordado que, en el momento crítico posterior a la exposición al virus, aún existía un vacío: ¿cómo proteger eficazmente a quienes han estado en contacto directo con un caso positivo, pero aún no han desarrollado síntomas?
Antiviral oral PEP
La respuesta a esa pregunta empieza a vislumbrarse con el avance de varios antivirales PEP. Ensitrelvir, antiviral oral, está tomando la delantera y sus resultados en fase III han mostrado eficacia como profilaxis post-exposición (PEP) para COVID‑19. Pero hay otras estrategias en investigación, tanto con antivirales como anticuerpos. Ensitrelvir es el primer antiviral oral que ha demostrado reducir de forma significativa el riesgo de desarrollar COVID-19 en personas expuestas.
Presentado en el congreso CROI 2025 (Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections), el estudio SCORPIO-PEP ha demostrado que la administración del antiviral en los tres días posteriores al contacto con un caso positivo reduce en dos tercios el riesgo de desarrollar síntomas. Y lo hace con una pauta sencilla, una buena tolerancia y sin necesidad de intervención hospitalaria.
Un nuevo eslabón
Este antiviral representa algo más que un nuevo fármaco: es un nuevo eslabón en la cadena de respuesta pandémica. Hasta ahora, frente a una exposición conocida, el único recurso real era esperar. Esperar al desarrollo de síntomas. Esperar al resultado de una PCR. Esperar, en definitiva, a que la enfermedad se declare o no.
Ensitrelvir introduce una herramienta intermedia: actuar clínicamente en esa ventana crítica, entre el contacto y la aparición de síntomas, reduciendo tanto la probabilidad de contagio como la necesidad de aislamiento de forma preventiva.
"Con una respuesta farmacológica inmediata se puede reducir la transmisión sin tener que recurrir a medidas drásticas y generalizadas"
En la práctica, esto tiene aplicaciones estratégicas muy concretas. Imaginemos brotes localizados en residencias, hospitales, centros educativos o entornos laborales críticos. Con una respuesta farmacológica inmediata, como la que ofrece ensitrelvir o cualquier otro antiviral PEP que se desarrolle, se puede reducir la transmisión sin tener que recurrir a medidas drásticas y generalizadas que afectan a toda la comunidad. El beneficio no es solo sanitario, sino también económico y social.
"es momento de actualizar nuestros planes de preparación frente a pandemias"
Nuevos avances
Este avance no llega solo. Se suma a un ecosistema cada vez más sofisticado de innovación biomédica y tecnológica: desde vacunas con plataformas de ARNm hasta vacunas proteicas recombinantes, listas para adaptarse en semanas o meses a nuevas variantes, hasta sistemas de vigilancia genómica, inteligencia artificial para detectar patrones de transmisión, y nuevas capacidades logísticas para desplegar respuestas ágiles.
Por eso, es momento de actualizar nuestros planes de preparación frente a pandemias. El ministerio trabaja en un borrador de normativa para preparación y respuesta, que debe ser revisado y actualizado. Recientemente se ha aprobado por la mínima la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública que ahora pasará al Senado. El consenso deberia ser más amplio y no aprobar sin el apoyo de la oposición en un asunto que nos afecta a todos, pero el entorno político impide la colaboración.
En relación a la preparacion y respuesta ante pandemias, no basta con reforzar lo que ya teníamos: hay que integrar nuevas herramientas, asignarles presupuesto, formar al personal para su uso correcto y garantizar el acceso equitativo. Ensitrelvir y otras intervenciones y recursos deben ocupar un lugar claro en los protocolos de salud pública, tanto a nivel nacional como europeo. Las pandemias del futuro no se parecerán a las del pasado. Y nuestra respuesta tampoco debería parecerse.
Incorporar antivirales PEP como parte del arsenal pandémico es una decisión basada en evidencia, con impacto potencial inmediato y transversal. Frente a la incertidumbre global, necesitamos cada eslabón posible.