España es una potencia en investigación biomédica y, especialmente, en investigación clínica de nuevos medicamentos. La industria invirtió en 2022 1.400 millones de euros en I+D en 2022. España posee un ecosistema de innovación que permite el desarrollo de tratamientos punteros. Sin embargo, cuando se trata de convertir estos avances en terapias disponibles para los pacientes, el sistema sanitario español muestra sus debilidades. Según el informe W.A.I.T. de 2023, los pacientes en España esperan una media de 629 días para acceder a nuevos medicamentos aprobados en Europa, mientras que en países como Alemania el proceso dura menos de 100 días. Esta demora no solo impide que los pacientes se beneficien de los tratamientos más innovadores, sino que también puede erosionar la competitividad del país en el ámbito biomédico.
"las colaboraciones de más éxito son aquellas que se basan en las fortalezas de quienes participan"
Líder europeo
A pesar de estos problemas de acceso, España ha consolidado su posición como un líder en investigación clínica en Europa. Actualmente, lidera el número de ensayos clínicos, solo por detrás de Estados Unidos y China. Las razones de que las compañías innovadoras elijan España para llevar a cabo sus estudios clínicos incluyen la alta capacidad científica del personal y los medios de los que se dispone. Además, una regulación ágil unido a la extensa y firme infraestructura hospitalaria facilita nuestro liderazgo. Porque las colaboraciones de más éxito son aquellas que se basan en las fortalezas de quienes participan, cumpliendo lo público y lo privado con esta premisa.
Por eso hablamos de un ecosistema científico altamente cualificado. Además, la apuesta por la medicina personalizada y las terapias avanzadas refuerza el posicionamiento del país en este ámbito. Sin embargo, el éxito en la investigación choca con una barrera fundamental: la dificultad de trasladar esa innovación al paciente.
Inequidad
La investigación biomédica en España genera avances de gran impacto, pero no todos los pacientes tienen acceso a estos tratamientos de manera equitativa, lo que produce inequidad en el sistema. La burocracia en la negociación de precios entre las compañías y el ministerio de sanidad, esto es, el reembolso de dichos medicamentos, ralentiza la incorporación de nuevos fármacos al sistema sanitario público. Además, las diferencias en la disponibilidad de estos tratamientos entre comunidades autónomas agravan la desigualdad en el acceso. Esta situación genera una paradoja inaceptable: España es líder en el desarrollo de terapias innovadoras, pero sus propios ciudadanos tienen dificultades para beneficiarse de ellas tras la aprobación de la Agencia Europea.
"Cesar Hernández, ha afirmado que siendo líderes en ensayos clínicos en España, su aspiración es que seamos también líderes en acceso"
Recientemente, el director general de Cartera Común y Farmacia, Cesar Hernández, ha afirmado que siendo líderes en ensayos clínicos en España, su aspiración es que seamos también "líderes en acceso". Esta voluntad se enmarca en un año de importantes regulaciones y cambios por llevar a cabo en el política farmacéutica
¿Un Silicon Valley en España?
España tiene las condiciones para convertirse en un centro mundial de investigación clínica, similar al rol que Silicon Valley juega en la tecnología. La combinación de talento, infraestructuras y experiencia en I+D posiciona al país como un polo de atracción para la inversión en biomedicina. Sin embargo, para consolidar este liderazgo es imprescindible superar los obstáculos que impiden el acceso a la innovación. No basta con ser un referente en ensayos clínicos si los tratamientos que se desarrollan en España llegan tarde a los pacientes que los necesitan. Además, el foco de la inversión puede irse a otros continentes o países que incorporen antes la innovación a sus pacientes, como Alemania, Francia o Reino Unido.
El liderazgo en investigación biomédica solo será sostenible si se acompaña de un acceso más ágil y equitativo a los tratamientos. Para ello, España debe abordar reformas en tres áreas clave: agilización de los procesos regulatorios, incentivos para la inversión en innovación y mayor eficiencia en la financiación y reembolso de medicamentos. La apertura desde 2022 del Gobierno de Pedro Sánchez a un diálogo con la industria farmacéutica representa una oportunidad para mejorar el marco regulador y eliminar las barreras burocráticas que ralentizan la llegada de los tratamientos en España.
La gran paradoja: investigación puntera, pero acceso tardío
El éxito de España en investigación clínica no puede verse empañado por una política de acceso ineficiente. Si el país quiere consolidarse como un actor clave en la innovación biomédica a nivel mundial, debe resolver la contradicción entre su capacidad para desarrollar tratamientos y la lentitud con la que estos llegan a los pacientes. Esta transformación es crucial no solo para la salud de los ciudadanos, sino también para reforzar la posición de España en el nuevo orden global apoyándose en la ciencia y en la innovación.
Un nuevo orden mundial
España tiene una oportunidad única para liderar un nuevo modelo de innovación sanitaria basado en la investigación de vanguardia y el acceso eficiente a los tratamientos. Para ello, es necesario un marco regulador más dinámico, que permita reducir los tiempos de aprobación y reembolso de nuevos medicamentos. También es clave fomentar la colaboración entre el sector público y privado para atraer más inversión en biomedicina y consolidar a España como el principal hub de investigación en Europa.
Si se eliminan los obstáculos actuales, España podrá no solo mantener su liderazgo en Europa y medirse con Estados Unidos y China, sino también garantizar que sus ciudadanos sean los primeros en beneficiarse de la innovación, convirtiéndose así en un modelo global de acceso equitativo a la salud.
Precisamente, hace escasos días, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recibió en la Moncloa a la mayoría de los principales líderes mundiales de las compañías farmacéuticas, con varios ministros incluida la ministra de sanidad, Mónica García. En el encuentro se renovó el compromiso por la colaboración público privada, que incluye la apuesta del Gobierno por un marco regulatorio adecuado a través de distintas iniciativas. En este sentido, se menciona el anteproyecto de la Ley del medicamento, "actualmente en proceso de elaboración", como explicaban desde Moncloa en un comunicado. Además, dicho comunicado aseguraba que la publicación de la Estrategia de la Industria Farmacéutica, inspirada en la Estrategia Farmacéutica Europea, sitúa al sector como “uno de los activos clave en España”.
Es una oportunidad única la que se presenta en este nuevo contexto internacional. Pero se requiere del avance en tres aspectos estrechamente relacionados: situar a España a la cabeza de la investigación mundial, consolidar la producción y exportación biomédica y facilitar el acceso a los medicamentos a nuestros ciudadanos.