Aranceles Trump y cláusula «most favoured nation»: Padilla analiza su impacto sobre el sector

El secretario de Estado de Sanidad estima que "es esperable que veamos avances en contramedidas de los países europeos encaminados a agilizar tiempos de evaluación"

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Tras conocerse la implantación definitiva del arancel único del 15% sobre los productos farmacéuticos estadounidenses, Javier Padilla, secretario de Sanidad, no ha tardado en pronunciarse. Pese a que se conocía que el sector farmacéutico miraba con incertidumbre y temor a Trump, las consecuencias de los aranceles sobre los medicamentos y la decisión de fijar los precios en función de la "most favoured nation clause" -o lo que es lo mismo la cláusula de nación más favorecia, basada en la premisa de que el país que aplica la cláusula no pague un precio por un medicamento más alto que el precio más bajo pagado por cualquier otro país- no ha dejado indiferente a nadie.

Aranceles y cláusula "most favoured nation"

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Sobre la mencionada cláusula y los aranceles, el secretario de Sanidad ha sacado a colación que, con respecto a los efectos sobre los precios, "una de las posibilidades evidentes es la escalada de precios en los países donde el precio ahora es inferior a los EEUU, para que la cláusula de la nación más favorecida apenas tenga efecto". "Esta es, de hecho, la consecuencia buscada por el gobierno de EEUU", ha añadido. De hecho, Padilla ha mencionado que los cálculos realizados sobre el posible impacto en el alza de precios tienen una fiabilidad "muy limitada". En este sentido, ha mencionado que se basan en la inacción del resto de países y la repercusión directa de la medida sobre los precios de los países de rentas medias-altas y altas.

Incidiendo en las consecuencias sobre la disponibilidad de medicamentos, Padilla ha remarcado que el alza de precios puede tener repercusiones en el acceso a medicamentos, especialmente a medicamentos innovadores. De hecho, ha explicado que esto se produce en un contexto en el que, según el más reciente informe WAIT, "la tendencia generalizada a nivel europeo es la de retraerse, en cierta medida, en lo que tiene que ver con la incorporación de medicamentos innovadores en su cartera de productos financiados (tiempo + % de disponibilidad)". "En España, la dinámica de los últimos años es a acelerar tiempos de decisión e incrementar el porcentaje de medicamentos financiados, estando en una tendencia distinta a otros países de nuestro entorno", ha aseverado.

Poniendo en el impacto sobre la transparecia, ha afirmado que si EEUU quiere fijar su precio en base a los precios que publican otros países, "lo más inmediato es pensar que esos países puedan generar un sistema de precios con varias capas en el cual el precio público (y publicado) no sea real, sino que luego se vea sometido a un sinfín de descuentos que equilibre la disponibilidad a pagar del país en cuestión con la necesidad de aparentar otra cosa de cara a la escena internacional". "Esto es algo totalísimamente indeseable y sería una externalidad negativa dañina, pero que se deriva de pensar en los efectos que puede tener una decisión así en el sistema actual", ha insistido Padilla.

Finalmente, el secretario de Sanidad ha puesto de manifiesto que es "esperable" que veamos avances en contramedidas por parte de los países europeos encaminados a agilizar tiempos de evaluación y establecer elementos que prioricen la incorporación y financiación de medicamentos. Al respecto, ha destacado, por ejemplo, el rol de la autonomía estratégica o los criterios medioambientales como vía de obtener mejores posiciones a este respecto. "Los próximos meses serán intensos a la hora de pensar todo esto con mirada larga y tratando de aprovechar las ventajas estructurales y tratando de bypassear los déficit del sistema", ha concluído Padilla.

EEUU y precios

En primer lugar, Padilla ha querido hacer mención a que, en los últimos meses, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y el comienzo de la implantación de su "bully-state-of-mind" como forma de hacer política, el sector de los medicamentos ha sido uno de los que ha estado en el centro de los focos mediáticos y sociales, principalmente por tres motivos.

En concreto, ha señalado que EEUU "es un estado fallido en términos de garantizar el acceso a medicamentos". Además, ha incidido en que el país "cuenta con un sistema sanitario carente de capacidad para generar economías de escala". Al respecto, ha relatado que "su altísima fragmentación, conjuntamente con un complejo sistema de relaciones entre proveedores y aseguradoras, así como el débil papel del gobierno en la intervención/regulación de los precios de los medicamentos, ha hecho que no solo haya problemas de acceso ligados a la exclusión sanitaria, sino también al elevado precio de los mismos".

Enfatizando en los precios y la existencia de un sistema de varias velocidades, ha hecho hincapié en que esto ha propiciado que los medicamentos innovadores lleguen pronto y a un "precio desorbitado" para una parte muy reducida de la población, "mientras que no lleguen para otra parte especialmente vulnerable, clínica y socialmente". Sobre ello, hace referencia a que estos precios han hecho también que el porcentaje de la factura farmacéutica total que es atribuible al mercado estadounidense sea en torno al 30-40%. "En contra de lo que uno podría pensar, esto en muchas ocasiones ha podido suponer un freno al establecimiento de reformas de política farmacéutica en EEUU basadas en las economías de escala y la gestión de los procesos de precio y reembolso, dado que tal acumulación de mercado les dota de una herramienta que hace de la gestión un complemento innecesario: el poder", ha subrayado Padilla.

Una política cada vez más intervencionista

Pese a que Padilla ha corroborado que tradicionalmente los Estados Unidos se han caracterizado por su bajo nivel de intervención en los procesos de fijación de precios de medicamentos, desde hace unos años empieza a haber intentos de "abrazar" una política más intervencionista. Al respecto, ha confirmado que, en concreto, la propuesta de Trump se basa en establecer los precios en base al precio más bajo pagado en otros países.

"Esto no es casual ni banal, y ha llegado para quedarse", ha alertado. "La desregulación en materia de precios en EEUU no parece ser su nuevo horizonte, ahora está por ver cómo lo harán y los efectos que tendrá interna y externamente", ha sostenido.

Por otra parte, el secretario de Estado ha puesto sobre la mesa que el gobierno de EEUU ha dado unas semalas a las primeras compañías farmacéuticas que se encargan de comercializar fármacos en el país para disminuir sus precios hasta un 80%. Sobre ello, ha incidio en que esto "se trata, nuevamente, de una muestra de cómo el ejercicio (errático y) vertical del poder sustituye a cualquier reforma mínimamente estructural. Sin embargo, la voluntad de Trump por reducir los precios de los medicamentos en EEUU no es un error, al revés; lo errático (que no erróneo) es actuar sin cambiar las condiciones que han determinado durante años esos precios elevados".


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