El Ministerio mantiene su intención de devolver al Consejo de Ministros el texto de la nueva Ley de los Medicamentos antes de fin de año, aunque las alegaciones podrían retrasar el calendario. Se trata de un texto clave para el futuro de todo un sector. En una entrevista con El GlobalFarma, Carmen Fúnez, vicesecretaria de Sanidad y Política Social del Partido Popular, ha ofrecido su visión sobre el proyecto normativo y sus implicaciones en la política farmacéutica. La dirigente popular no esconde su preocupación por que la futura ley garantice la sostenibilidad del sistema, la equidad en el acceso a los medicamentos y una gestión más eficiente de los recursos públicos.
P. El primer borrador de la nueva Ley de los Medicamentos recibió numerosísimas alegaciones: ¿Cómo lo valora y qué espera del texto que Sanidad ultima?
R. La Ley del Medicamentos es el paradigma del Ministerio, igual que el Estatuto Marco, de una falta de diálogo total que afecta a los tres actores y agentes más importantes del Sistema Nacional de Salud: pacientes, profesionales e industria.

Es un ejemplo de falta de diálogo porque el hecho de que se hayan presentado 6.000 alegaciones de 400 entidades distintas... Creo que no hay que explicar mucho para darse cuenta que no se había hablado con nadie. Si se hubiese hablado con cualquiera de las organizaciones de los tres agentes que acabo de decir, no se hubiesen presentado más de 6.000 alegaciones. Y, algunas de ellas están enmendando el 90% del texto. Prácticamente es una enmienda a la totalidad.
Yo creo que en este ámbito tenemos que hablar con muchísimo rigor, ser previsibles y dar certezas a los pacientes, a los profesionales y a la industria. Es fundamental. Sin industria no hay innovación ni investigación y en fundamental de cara al futuro.
Esta Ley no da respuesta en absoluto a ninguna de estas cuestiones, aparte ya de las alegaciones. ¿Cuál va a ser el texto final que hacía referencia? No lo sabemos ¿Van a aceptar las alegaciones que se han presentado? Si fuese la ministra, estaría completamente frustrada, después de que me hubieran presentado alegaciones 400 entidades distintas.
P. ¿Qué opina de que un fármaco tarde tanto tiempo desde que se aprueba hasta que llega al paciente en España?
R. Algo que a mí también me llama poderosamente la atención es la tardanza para dar el visto bueno a innovaciones terapéuticas que se han aprobado en la Agencia Europea del medicamento (EMA) y que aquí tengamos 661 días de retraso en muchas terapias y fármacos que para muchos enfermos y sus familias son absolutamente esenciales.
Más cuando estás afectado por una enfermedad rara, o para la que no haya una solución de un medicamento en el Sistema Nacional de Salud, y conoces que ya está aprobado alguno por la Agencia Europea del Medicamento (EMA)... Hay que ponerse en la piel de ese enfermo y de esa familia. Ello, sabiendo que ese fármaco les va a dar más años de vida o va a mejorar sus condiciones de vida. Es primordial.
Cuando Pedro Sánchez llegó al Gobierno, este margen estaba en 300 días y hoy está en 661 días. Se ha duplicado, lo que significa paralizar la innovación en España, romper la esperanza de muchos enfermos y de sus familias para acceder a fármacos, a terapias que ya existen y que les permitiría, al menos, vivir en una situación de cronicidad y en unas mejores condiciones de vida.
Esta Ley de los Medicamentos tampoco da respuesta a facilitar y agilizar los procesos de aprobación de medicamentos y de terapias que ya están aprobadas por la EMA. Agilidad, certeza y ser previsibles en esta materia es lo que necesitamos, porque estamos hablando de pacientes, de profesionales y de una industria que necesita certezas en un momento tan complejo desde el punto de vista geoestratégico y geopolítico como el que estamos viviendo.