El Tribunal de Cuentas Europeo insiste en que abordar las causas profundas de la escasez de medicamentos es esencial para reducirlas. En 2017, el Parlamento Europeo ya había instado a la Comisión a actuar en este ámbito, y la auditoría reciente del órgano de control financiero de la UE confirma que la institución identificó un conjunto amplio de factores que explican la persistencia de los desabastecimientos.
El análisis de la Comisión reveló múltiples causas distribuidas a lo largo de toda la cadena de suministro, que abarcan desde la producción hasta el mercado local. En la fase de fabricación, los problemas de calidad y fabricación y las interrupciones en el envasado o en el control de lotes figuran entre las principales razones de la escasez. Estos fallos se relacionan con una elevada dependencia de proveedores externos, la fragmentación industrial y las vulnerabilidades geopolíticas que afectan al suministro de materias primas.
Las vulnerabilidades de la cadena de suministro constituyen otra causa central, vinculada tanto a la falta de capacidad de producción en la UE como a la excesiva dependencia de importaciones. El Tribunal remarca que estos riesgos estratégicos se amplifican en situaciones de crisis sanitarias o tensiones internacionales, lo que deja a Europa expuesta a acontecimientos graves o catástrofes naturales que interrumpen el flujo de medicamentos.
También destacan factores de carácter económico y regulatorio. Entre ellos, las decisiones comerciales de la industria, que incluyen retiradas del mercado de productos considerados poco rentables, y los problemas con la normativa, que generan barreras a la hora de redistribuir medicamentos en situaciones de necesidad. La falta de armonización en requisitos regulatorios y de etiquetado añade costes y complejidad al comercio intraeuropeo, contribuyendo a la escasez.
Otro elemento relevante es la falta de preparación y coordinación operativa. La EMA y la industria señalaron deficiencias como la gestión insuficiente de inventarios, la ausencia de sistemas de alerta temprana y la escasa colaboración entre partes interesadas. Estas debilidades impiden reaccionar a tiempo y aumentan la vulnerabilidad de los sistemas sanitarios frente a interrupciones del suministro.
El informe también recoge que los aumentos inesperados de la demanda han sido determinantes en los últimos años. Estos repuntes están ligados al crecimiento económico, a la evolución de las prácticas médicas y al envejecimiento demográfico, y en ocasiones se ven amplificados por problemas de seguridad o suspensiones de comercialización.
Finalmente, el Tribunal advierte que, aunque la Comisión logró identificar un abanico amplio de causas (desde fallos de calidad hasta catástrofes naturales, pasando por vulnerabilidades estructurales y factores económicos) , el análisis carecía de suficiente detalle y no profundizó en aspectos críticos como las limitaciones de producción. Esa falta de datos limita la utilidad del diagnóstico y deja a la Unión sin una base sólida para diseñar medidas de mitigación realmente eficaces.