Reino Unido y EEUU se han aliado para reforzar la colaboración entre ambos países en el sector farmacéutico, considerado estratégico para ambas economías. El acuerdo, firmado en abril, pone el foco en varios ámbitos clave para la industria farmacéutica, como son el acceso de los pacientes a nuevos medicamentos, las condiciones económicas para la innovación, el entorno regulatorio, la inversión y la seguridad de las cadenas de suministro.
El pacto parte del reconocimiento de que Reino Unido y EEUU cuentan con dos de los ecosistemas de ciencias de la vida más estrechamente vinculados del mundo, con una colaboración consolidada entre investigadores, académicos, profesionales sanitarios y responsables políticos. Según recoge el anuncio, esta relación ha permitido generar beneficios para los pacientes y para el sistema sanitario global durante décadas.
Uno de los principales compromisos del acuerdo se centra en aumentar el gasto de Reino Unido en nuevos medicamentos. El Gobierno británico se compromete a duplicar el gasto en estos tratamientos como porcentaje del producto interior bruto (PIB), pasando del 0,3% en 2026 al 0,6% en 2036. No obstante, el incremento se plantea de forma progresiva: Reino Unido deberá destinar al menos un 0,35% de su PIB a la compra de nuevos medicamentos al final de 2028, alcanzar el 0,40% en 2030 y llegar al 0,60% en 2036. Además, el porcentaje del presupuesto del National Health Service (NHS) destinado a medicamentos aumentará del 10% en 2026 al 12% en 2036.
En el ámbito comercial, EEUU se compromete a mantener determinadas condiciones para los productos farmacéuticos y tecnologías médicas procedentes de Reino Unido. El acuerdo establece que los medicamentos británicos, tanto patentados como no patentados, no estarán sujetos a determinados aranceles adicionales durante el periodo contemplado, siempre que se cumplan las condiciones previstas en el entendimiento. También se contempla que las tecnologías médicas británicas no estarán sometidas a nuevos aranceles derivados de determinadas investigaciones comerciales durante ese periodo.
Un nuevo marco para los precios de los medicamentos innovadores
Otro de los puntos centrales del acuerdo es la mejora del precio neto que el NHS paga por los nuevos medicamentos. Reino Unido aumentará un 25% el precio neto pagado por los nuevos medicamentos que se lancen en el país tras la entrada en vigor del acuerdo. Este cambio irá acompañado de una modificación en los criterios utilizados para evaluar el valor de los tratamientos. En concreto, el National Institute for Health and Care Excellence (NICE) elevará su umbral de coste-efectividad basado en los Quality-Adjusted Life Years (QALY), pasando de una horquilla de entre 20.000 y 30.000 libras a una de entre 25.000 y 35.000 libras.
Además, el acuerdo contempla la introducción y adopción del sistema EuroQol 5-level (EQ-5D), una herramienta utilizada en la evaluación de resultados en salud. El anuncio establece que el aumento del precio neto no deberá verse reducido por la creación de nuevas barreras de acceso, controles de utilización más restrictivos o incrementos en descuentos, devoluciones u otros mecanismos que reduzcan el efecto económico previsto para los nuevos medicamentos.
El acuerdo también aborda el entorno comercial en Reino Unido para las compañías farmacéuticas, especialmente en relación con el esquema VPAG (Voluntary Scheme for Branded Medicines Pricing, Access and Growth). Según el anuncio, Reino Unido reducirá en 2026 la tasa de devolución que deben asumir las compañías farmacéuticas dentro de este sistema hasta el 15%, manteniendo ese nivel o por debajo mientras el VPAG continúe vigente.
Asimismo, Reino Unido se compromete a no compensar esta reducción mediante nuevos descuentos, devoluciones adicionales, impuestos, tasas regulatorias u otros mecanismos equivalentes. El acuerdo establece también que, para los nuevos medicamentos, la devolución efectiva total derivada de los programas de descuentos aplicables no deberá superar el 16% mientras el VPAG siga activo.
Además, Reino Unido actualizará el denominado Statutory Scheme para garantizar una equivalencia comercial amplia con el VPAG respecto a las tasas de devolución. Como parte de esta revisión, el Gobierno británico y la industria crearán un grupo de trabajo para analizar un nuevo esquema que sustituya al VPAG. Entre las opciones que se estudiarán figuran modelos basados en resultados y fórmulas que vinculen el sistema con objetivos más amplios de política industrial.
El calendario previsto establece que el desarrollo de opciones comenzará con la industria en enero de 2026, que las alternativas piloto deberían acordarse antes de junio de 2026 y que los proyectos piloto comenzarán en septiembre de ese mismo año. La evaluación inicial de resultados está prevista para septiembre de 2027, con la finalización del nuevo esquema en junio de 2028 y su implantación en enero de 2029.
Refuerzo de las cadenas de suministro farmacéuticas
La seguridad del suministro es otro de los grandes ejes del acuerdo. Reino Unido y EEUU crearán una asociación específica sobre cadenas de suministro farmacéuticas con el objetivo de reforzar la capacidad de respuesta ante posibles interrupciones. Esta colaboración incluirá el intercambio de información sobre problemas de suministro, la identificación de vulnerabilidades compartidas y el desarrollo de medidas para mejorar la capacidad de fabricación y diversificar las fuentes de suministro.
El acuerdo presta especial atención a los principios activos y materiales de partida utilizados en medicamentos y productos médicos considerados relevantes para la salud pública y la seguridad nacional. Ambos gobiernos también trabajarán para reforzar la cooperación regulatoria en productos sanitarios, incluyendo compromisos relacionados con el reconocimiento recíproco de autorizaciones de comercialización, intercambio de información posterior a la autorización y alineamiento de procesos regulatorios.
El texto recoge además el objetivo de evitar que las compañías retrasen el lanzamiento de nuevos medicamentos en Reino Unido. Para ello, ambos gobiernos expresan su intención de trabajar conjuntamente para favorecer que los pacientes británicos puedan acceder a las innovaciones farmacéuticas.
El seguimiento del acuerdo se realizará mediante reuniones anuales entre representantes de ambos gobiernos para revisar los avances, incluyendo el comportamiento de las compañías en relación con los lanzamientos de medicamentos en Reino Unido.