Las claves del plan de pandemias común pactado en la OMS

El acuerdo incluye una red global de suministro y un sistema para favorecer la distribución de fármacos a las regiones más necesitadas

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Tras más de tres años de intensas negociaciones, los países miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han alcanzado un acuerdo histórico para establecer un tratado internacional destinado a mejorar la respuesta ante futuras pandemias. Este tratado, que se debatirá en la próxima Asamblea Mundial de la Salud en mayo, busca fortalecer la cooperación global y garantizar una respuesta equitativa y coordinada frente a emergencias sanitarias.

El acuerdo establece las principales líneas de actuación tanto a nivel nacional como internacional, enfocándose en la solidaridad con los países con menor capacidad de desarrollo. Uno de los aspectos clave es la creación de una red global de suministro y logística, diseñada para asegurar un acceso equitativo, rápido y asequible a productos esenciales para enfrentar y controlar enfermedades, así como a elementos básicos en situaciones de crisis.

Además, el tratado introduce un nuevo mecanismo de acceso y participación en los beneficios derivados del uso de patógenos compartidos, gestionado por la OMS. Este sistema busca que las farmacéuticas que utilicen estos patógenos asignen un 20% de los productos desarrollados a la organización, distribuyéndolos de manera equitativa y a precios asequibles en las regiones más necesitadas. En concreto, la mitad de ese porcentaje irá como donación y el resto se venderán a un coste factible.

Todo lo expuesto, se ha acordado con los errores de la pasada pandemia de la Covid-19 como antecedente. Uno de ellos fue que los países ricos acapararon un número excesivo de vacunas y al final muchas de ellas fueron desperdiciadas. También, se pretende evitar que estas regiones financien a las farmacéuticas para que aceleren la elaboración de las vacunas. Hay que recordar que esta inversión llevada a cabo en la pandemia nunca llegó de vuelta a los países que la realizaron.

Aunque el acuerdo ha sido calificado como un avance significativo, algunos diplomáticos han expresado su preocupación por el carácter voluntario de muchos de los compromisos asumidos. En este sentido, abogan porque es mejor no irse "con las manos vacías", a pesar de que preferirían un cadena completamente transparente para evitar las "reservas nacionales excesivas".

Aun así, según a reconocido a EFE la directora de la ONG Iniciativa por Medicamentos para Enfermedades Olvidadas, Michelle Childs, este acuerdo "no es perfecto, pero crea una nueva base sobre la que construir para salvar vidas durante la próxima emergencia sanitaria mundial". También, ha reconocido que "no se han cumplido todas las ambiciones".

De este modo, los diplomáticos consideran en general que este tratado representa un paso fundamental hacia una gobernanza sanitaria más justa e inclusiva, y esperan que los países conviertan los compromisos adquiridos en acciones concretas para garantizar una preparación adecuada frente a futuras emergencias sanitarias.


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