El Comité SANT del Parlamento Europeo abordó el impacto del marco comercial UE-EEUU en disponibilidad, suministro e I+D de productos médicos, farmacéuticos y sanitarios. La sesión evidenció consenso en evitar una deriva arancelaria que encarezca terapias, agrave desabastecimientos y deteriore la competitividad europea en salud.
Nathalie Moll, directora general de EFPIA, describió un deterioro acumulado en ensayos, inversión y talento que amenaza liderazgo e innovación europeos. "La primera decisión positiva que habría que tomar es dejar exentos los productos farmacéuticos de los aranceles", afirmó con claridad Moll.
Aranceles, suministro y competitividad: qué pide la industria y qué teme Europa
Moll advirtió de que gravar medicamentos violaría "un acuerdo que teníamos desde hacía treinta años en el marco de la OMS de no tener aranceles" y retraería inversión esencial en investigación y desarrollo europeos. Recordó el retroceso en ensayos clínicos y la fuga de talento, pidiendo equiparar la prioridad política de la sanidad con la defensa. "Tenemos que dar un espaldarazo a la innovación" y "traducir excelencia científica en tratamientos europeos", sintetizó ante el Comité.
Adrian van den Hoven, director general de Medicines for Europe, defendió preservar el "cero a cero" arancelario para todos los fármacos. Alertó de que un recargo sobre genéricos agravaría los desabastecimientos hospitalarios en Estados Unidos y tensionaría cadenas críticas compartidas. Pidió definiciones por código aduanero y una aplicación práctica transparente de las listas positivas propuestas por Washington.
Van den Hoven subrayó que no existen "salvaguardas" específicas hoy ante escasez, aunque EMA y FDA cooperan cuando emergen crisis graves. Reclamó reforzar autonomía estratégica en medicamentos críticos y avanzar en convergencia regulatoria que reduzca fricciones transatlánticas. También planteó intensificar el diálogo con instituciones europeas para equilibrar competitividad industrial y protección efectiva de los pacientes.
Desde el hemiciclo, Tomislav Sokol y otros eurodiputados cuestionaron el equilibrio del acuerdo y solicitaron datos precisos de dependencia. Advirtieron que la presión estadounidense para relocalizar producción podría erosionar competitividad, innovación y capacidad industrial europea. Reclamaron salvaguardas frente a escasez, evaluación del impacto en I+D conjunta y mejor negociación para proteger intereses europeos.
Tope del 15%, fármacos sin recargos y objetivo de cubrir toda la tecnología médica
Caroline Boeshertz, jefa de unidad de Relaciones Internacionales, destacó la cooperación regulatoria histórica entre EMA y FDA, incluida la mutua confianza GMP. Explicó que ese marco reduce cargas administrativas, fortalece vigilancia y acelera evaluaciones en beneficio directo de pacientes en ambos mercados. Subrayó además que Estados Unidos es socio clave también en comercio, por lo que interesa preservar alineamientos técnicos.
Mathias Jorgensen, director en funciones en la Dirección General de Comercio, defendió la estrategia europea para evitar una guerra arancelaria abierta. Precisó que se acordó un tope del 15% y que hoy los medicamentos no tienen recargos adicionales. Si Washington activara nuevos gravámenes, ese tope también regiría, con intención de traducirse rápidamente en normativa estadounidense.
Jorgensen añadió que la prioridad inmediata ha sido blindar fármacos y precursores frente a incrementos unilaterales, sosteniendo la cooperación técnica permanente y la continuación del diálogo con Estados Unidos. Subrayó la "intención de seguir ampliando el ámbito" de las exenciones "e incluir todos los productos de la tecnología médica". El objetivo es maximizar cobertura para dispositivos, diagnósticos y tecnologías asociadas, reduciendo riesgos para hospitales y pacientes.
En paralelo, expertas como Liesbet Geris reclamaron un ecosistema paneuropeo que conecte datos, ensayos, hospitales y reguladores con reglas claras. La IA, los biomarcadores y los gemelos digitales requieren interoperabilidad, certidumbre jurídica y vías regulatorias proporcionadas para escalar. Sin coherencia normativa e inversión sostenida, advirtieron, Europa perderá otra década en innovación clínica y transferencia efectiva al paciente.