Consenso sobre las ventajas de las vacunas mejoradas en gripe para los mayores de 60 años

Los miembros de GRIPEXPERT analizan los mecanismos de protección que pueden ser más eficaces para las personas mayores frente a la gripe y reflexionan sobre la importancia de la vacunación en colectivos clave

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En un contexto marcado por el envejecimiento progresivo de la población y el impacto creciente de enfermedades respiratorias estacionales, los miembros de GRIPEXPERT, el comité permanente de gripe que desarrolla Fundamed, se han reunido para abordar uno de los grandes desafíos sanitarios del momento: la protección eficaz de las personas mayores frente a esta enfermedad

Durante este encuentro, que fue moderado por Santiago de Quiroga, presidente de Fundamed, se ha puesto de relieve la necesidad de adaptar las estrategias de vacunación a las particularidades del sistema inmune envejecido, así como el papel clave que juegan las vacunas mejoradas para reducir la carga de enfermedad, hospitalizaciones y mortalidad entre los mayores de 60, un grupo poblacional especialmente vulnerable.

Una amenaza persistente para la salud pública

Cada año, la gripe genera una elevada carga de enfermedad en todo el mundo. En personas mayores, esta infección respiratoria aguda puede desencadenar complicaciones graves, hospitalizaciones e incluso fallecimientos. En España, se estima que el virus causa 123,8 hospitalizaciones y 14,4 muertes por cada 100.000 personas mayores, lo que representa un coste directo para el sistema sanitario de más de 115 millones de euros anuales. La situación se agrava en pacientes con enfermedades crónicas, cuyo estado de salud puede deteriorarse rápidamente tras una infección gripal.

José Antonio Navarro.

A pesar de que la gripe se manifiesta con mayor intensidad en los meses fríos, su circulación es continua a lo largo del año, y los picos epidémicos estacionales siguen generando presión sobre el sistema sanitario. Este escenario se ha visto aún más tensionado en los últimos años por la coexistencia de epidemias de gripe y COVID-19, lo que ha puesto de manifiesto la urgencia de contar con estrategias de prevención sólidas y adaptadas a los grupos de mayor riesgo.

Uno de los aspectos que más preocupa a los expertos es que la población sigue asociando la gripe únicamente con una afección respiratoria aguda. Sin embargo, los efectos secundarios pueden ser mucho más graves. Como advirtió José Antonio Navarro Alonso, consultor honorario del Área de Vacunas del Ministerio de Sanidad, “la gripe no es solamente un problema respiratorio. En personas mayores puede provocar eventos cerebrovasculares, cardiovasculares, episodios de fragilidad o incluso pérdida de autonomía tras una hospitalización”. En este sentido, insistió en la importancia de trasladar a la población la verdadera dimensión del virus.

Ángel Gil.

En la misma línea, Ángel Gil, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Rey Juan Carlos, subrayó que el impacto de la gripe también se manifiesta de forma significativa en la carga asistencial sobre los centros de salud. “También hay que destacar el impacto que supone en cuanto a presión en Atención Primaria, no olvidemos que es en este nivel donde se vacuna. Siempre se habla del impacto en la hospitalización, en los fallecimientos… Pero hay una gran carga de consultas de primaria durante la epidemia estacional que sobrecargan la AP”, señaló.

Ángel Gil, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Rey Juan Carlos

Vacunas mejoradas: una solución adaptada a los mayores

Uno de los ejes centrales del encuentro fue el análisis de las vacunas mejoradas frente a la gripe, especialmente indicadas para personas mayores de 60 años. Esta población presenta una inmunosenescencia natural que limita la eficacia de las vacunas estándar. En respuesta a esta situación, se han desarrollado formulaciones de inmunogenicidad aumentada: vacunas adyuvadas, de alta dosis y recombinantes.

Diversos estudios han demostrado que estas vacunas ofrecen una protección superior en adultos mayores, con una reducción adicional del 11% al 18% en el riesgo de hospitalización por gripe en comparación con las vacunas convencionales. Aunque no siempre previenen la infección, sí disminuyen notablemente las formas graves de la enfermedad y sus consecuencias.

Pese a la solidez de la evidencia científica, en España la distribución de estas vacunas mejoradas sigue siendo desigual. Mientras que algunas comunidades autónomas, como Madrid, Castilla y León, La Rioja o Baleares, cuentan con ellas para administrarlas a toda su población mayor de 60 años, otras como Navarra, Canarias o Cantabria presentan datos inferiores al 15%. Esta disparidad territorial genera importantes inequidades en términos de prevención y resultados en salud.

Además, durante la reunión se debatió sobre las estrategias adoptadas en otros países muestra que España no parte de cero, pero todavía tiene margen de mejora. En Reino Unido, Francia, Italia, Estados Unidos y Canadá, las autoridades sanitarias han adoptado una postura clara en favor del uso preferente de vacunas de alta dosis o adyuvadas en mayores de 65 años. Estas políticas han permitido mejorar tanto la cobertura como la efectividad de la vacunación en este grupo de riesgo.

La vacunación es fundamental

Durante la reunión, los expertos coincidieron en que la vacunación sigue siendo la medida preventiva más eficaz frente a la gripe. Además de reducir el riesgo de infección, contribuye de forma significativa a disminuir las complicaciones, ingresos hospitalarios, secuelas graves y mortalidad. También permite aliviar la carga asistencial en Atención Primaria durante los meses invernales.

No obstante, los datos más recientes del Sistema de Información de Vacunación del Ministerio de Sanidad (SIVAMIN) evidencian una cobertura desigual y, en muchos casos, insuficiente. En la temporada 2024/2025, la cobertura en personas mayores de 60 años osciló entre el 30,4% (60-64 años) y el 66,35% (mayores de 75 años), cifras aún lejos del objetivo del 75% marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el caso de los profesionales sanitarios, las tasas también han descendido progresivamente hasta situarse en el 39,54%, mientras que en embarazadas y niños sí se han observado mejoras.

José Antonio Lluch.

Uno de los puntos más debatidos fue la conveniencia de disponer de un plan estructural actualizado frente a la gripe. José Antonio Lluch, ex responsable de los programas de vacunación de la Consellería de Sanitat de la Generalitat Valenciana, apuntó que sería conveniente concretar más: “Si estamos hablando de un programa de prevención, de vacunación… estamos hablando de un programa más en global, tanto de prevención como de atención de la situación”. En su opinión, es necesario “determinar un plan de prevención y también de un plan de intervención, porque realmente serían los pilares para garantizar que el impacto de la gripe sea menor”.

José Antonio Lluch, ex responsable de los programas de vacunación de la Consellería de Sanitat de la Generalitat Valenciana
José J. Castrodeza.

Una visión similar fue compartida por José J. Castrodeza, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública por la Universidad de Valladolid y jefe de Servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, quien subrayó la importancia de recoger las experiencias de las comunidades autónomas: “Se tienen muchas experiencias, pero es necesario recopilar en algún momento un documento que nos dé luz para entender las singularidades, las diferencias, las similitudes”. Además, propuso avanzar hacia “un plan estratégico” que recoja de forma concreta las actuaciones de prevención, promoción y asistencia puestas en marcha en las diferentes regiones. “Decimos cómo se hace, qué objetivos se han alcanzado, qué resultados han tenido… Un poco para ir buscando la comparativa, porque de las experiencias comparadas es cómo avanzamos”, añadió.

José J. Castrodeza, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública (Universidad de Valladolid) y jefe de Servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública (Hospital Clínico Universitario de Valladolid)
José Martínez Olmos.

En cuanto a la vacunación conjunta frente a gripe y COVID-19, José Martínez Olmos, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) consideró que, si bien se trata de una oportunidad, también conlleva cierta complejidad: “La vacuna de la COVID ha tenido un impacto enormemente positivo en la protección de la salud de la población, y eso la gente lo sabe, pero para la población ha perdido valor, importancia. Y eso puede estar contaminando la necesidad de la vacuna de la gripe”.

José Martínez Olmos, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y profesor de la EASP

Asimismo, Navarro confirmó esta percepción: “Todos conocemos ya la situación de ‘yo quiero gripe sí y COVID no’ o al revés, y luego ves las coberturas y hay un gap de 30-40 puntos, no solo en España, sino en países europeos, Estados Unidos, Canadá…”. Explicó que esa diferencia se debe a una cierta fatiga pandémica y al hecho de que algunas personas mayores llevan “seis, siete u ocho pinchazos ya”. Mientras que la gripe es bien conocida por la población, “con el COVID hay cierta reticencia en términos generales”, lo que ha llevado incluso al Ministerio a “hacer dos documentos distintos, aunque el momento para vacunar sea el mismo”.

José Antonio Navarro Alonso, consultor honorario del Área de Vacunas del Ministerio de Sanidad

Implicar a las organizaciones profesionales

Durante el encuentro se debatieron las estrategias para mejorar las coberturas vacunales, inicialmente centradas en personas mayores, pero que pronto se ampliaron a medidas de carácter más general, ya que los participantes coincidieron en que muchas de las acciones propuestas tienen aplicación transversal en otros grupos de riesgo y en la población general. Destacaron la importancia de mejorar la formación de los profesionales sanitarios, de potenciar los canales de comunicación y de implementar acciones comunitarias para promover la vacunación.

En este sentido, Castrodeza señaló que “disponer de un documento que recoja las distintas iniciativas puestas en marcha por las comunidades autónomas para mejorar la cobertura vacunal sería una herramienta útil”. “Hasta el momento, los análisis suelen centrarse en las cifras de cobertura, pero apenas se conocen las estrategias específicas implementadas en cada territorio”. Los expertos coincidieron en que sería útil recopilar estas experiencias, desde campañas de comunicación adaptadas a los territorios hasta programas de formación para familias a través de asociaciones de padres o el uso de líderes de opinión locales para aumentar la aceptación de la vacunación.

Otro punto relevante fue la escasa adherencia de los profesionales sanitarios a la vacunación, un fenómeno que preocupa especialmente por su potencial efecto disuasorio sobre la población. Olmos destacó que el problema “no solamente es el ejemplo, sino también el mensaje que se le puede estar transmitiendo, incluso verbalmente, a la población en relación con la pertinencia de la vacuna”.

Los expertos coincidieron en que este es un problema que merece un enfoque más profundo, y propusieron implicar a las organizaciones profesionales, como los colegios y las sociedades científicas, en la promoción activa de la vacunación entre sus miembros. Tal y como indicó Olmos: “Hay que involucrar a las organizaciones profesionales, especialmente a los colegios profesionales, porque yo creo que aquí hay un componente ético de obligación, entre comillas, de compromiso ético con la sociedad. Además, añadió que “también hay un aspecto que tiene que ver con la formación que tengan nuestros compañeros y compañeras en relación con la con la vacuna. Con con la efectividad, con los procesos de investigación, etc. De alguna manera, creo que se puede pensar que también hay influencia de los mensajes antivacunas en el ámbito de los profesionales de sanidad”.

Toni Trilla.

Aquí, Toni Trilla, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Barcelona y jefe del servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, comentó que “si todos los profesionales que, por su situación personal, tienen riesgo de padecer una enfermedad se vacunaran, ya sería un gran paso. Imagina que alguien pregunta: ‘¿Usted se vacuna, doctor?’ Y la respuesta es: ‘Sí, porque soy médico y tengo 65 años.’ Eso es claro y directo”. Sin embargo, el especialista señaló que “el problema aparece cuando se lo preguntan, por ejemplo, a una enfermera de 30 años que, si no fuera sanitaria, no tendría por qué vacunarse según los criterios actuales. Ahí es donde empiezan los dilemas porque muchos profesionales en esa situación no se vacunan. Pero si al menos lográramos que todos aquellos que deben vacunarse por criterio de riesgo —profesionales sanitarios, de primera línea, mayores, etc.— lo hicieran, ya habríamos avanzado mucho”.

Toni Trilla, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Barcelona y jefe del servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona

Estrategias comunicativas

Desde el punto de vista comunicativo, se puso de manifiesto que las estrategias a nivel nacional resultan, en muchos casos, escasas, poco eficaces y, sobre todo, descoordinadas. Los mensajes que se emiten desde distintas administraciones, comunidades autónomas y el propio Ministerio de Sanidad no siempre coinciden, lo que dificulta la transmisión de una información clara y coherente. Trilla, en este punto, destacó la importancia de que unas administraciones den ejemplo a otras: “Si sabemos más o menos qué han hecho otros y qué resultados han obtenido, siempre podemos aprender algo de ello”.

Aunque se valoró positivamente el aumento de los puntos de vacunación o la ampliación de horarios, los expertos señalaron que no se trata únicamente de “más centros”, sino de mejorar la accesibilidad real. Lluch subrayó que “esto incluye adaptar la oferta a las circunstancias del territorio, identificar barreras específicas para ciertos grupos y, sobre todo, evitar oportunidades perdidas”. En este sentido, se remarcó la importancia de aprovechar cualquier contacto del paciente con el sistema sanitario para ofrecer la vacunación, especialmente en Atención Primaria. Además, se hizo mención a la vacunación en entornos escolares, ya que aunque no directamente, la vacunación infantil evita contagios y frena la transmisión del virus, protegiendo a las personas vulnerables como los ancianos.

Por último, se debatió sobre la necesidad de adoptar enfoques más proactivos para mejorar la cobertura vacunal. La vacunación en España es voluntaria, sin embargo, algunos expertos señalaron que podrían contemplarse medidas como solicitar un consentimiento informado para rechazar la vacunación. El objetivo debe ser fomentar la confianza, facilitar el acceso y transmitir con claridad los beneficios individuales y colectivos de la vacunación.

Imagen de todos los participantes en la reunión.

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