La Estrategia de la Industria Farmacéutica, recientemente aprobada en el Consejo de Ministros, marca la hoja de ruta de los próximos cuatro años (2024-2028). Se articula como un plan de acción del Gobierno que se inscribe dentro de las reformas abordadas en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y tiene tres ejes básicos: el acceso de los pacientes, la cobertura de necesidades médicas no cubiertas y la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS); el fomento de la investigación, la innovación y el desarrollo; y, finalmente, asegurar la competitividad del sector y su contribución a la autonomía estratégica a través de una cadena de suministro sólida, resiliente y ecosostenible.
El primero de los tres ejes busca, entre otras cosas, la creación de un sistema para la financiación y fijación de precio de medicamentos, “una estructura que asumiría, por un lado, la evaluación como tecnología sanitaria de los medicamentos y, por otro, el posicionamiento y la instrucción de los procedimientos de fijación/revisión de precios y financiación/desfinanciación pública, así como la evaluación de resultados en aquellos medicamentos en los que se acuerde la financiación condicionada”. Este primer bloque también ve como prioridad conseguir mejoras para el acceso oportuno a los medicamentos a lo largo de su ciclo de vida y, en concreto, el uso compasivo y el acceso entre la autorización y las decisiones de precio y financiación, sin comprometer la negociación de precio o la sostenibilidad.
El segundo eje del plan tiene está dirigido al fomento de la I+D. España ha consolidado su posición de liderazgo en investigación clínica, por lo que persigue incrementar la financiación en investigación clínica y preclínicas. En este sentido, en el marco de la reforma de la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación se establece el objetivo de que la financiación pública en I+D aumente regularmente de forma que alcance el 1,25% del PIB en 2030. Por todo ello, se espera que este incremento movilice la inversión privada, logrando así una inversión total en I+D del 3%, en línea con la Recomendación (UE) 2021/2122 del Consejo de 26 de noviembre de 2021 sobre un Pacto de Investigación e Innovación en Europa, y las Conclusiones del Consejo de 1 de diciembre de 2020.
El tercer eje tiene como meta la coordinación de instrumentos financieros de apoyo, la regulación y la autonomía estratégica y Fiscalidad y el reconocimiento mediante la optimización del Programa PROFARMA. “Captar capital, talento e inversiones y generar empleo de calidad en este sector industrial son objetivos fundamentales”, señala el documento. “Y una de las principales palancas con que se cuenta es la conocida como Autonomía Estratégica industrial“, añade. La pandemia de COVID-19 y la situación geopolítica europea han marcado una senda de trabajo para ello a través del apoyo empresarial para aumentar las capacidades de producción en el territorio europeo, reforzar logísticamente el suministro y asegurar el abastecimiento de las materias primas y de las distintas tecnologías sanitarias. Ello se traduce en una estrategia de fortalecimiento de la resiliencia industrial y económica de España para dar una mejor y más rápida respuesta a la sociedad en situación de emergencia nacional. Así, en octubre de 2020, el Consejo de Seguridad Nacional propuso la creación de una Reserva Estratégica basada en las Capacidades Nacionales de Producción Industrial (RECAPI).
La Estrategia ha sido elaborada por un grupo de trabajo interministerial, que incluye a los Ministerios de Sanidad, Hacienda, Industria y Turismo y Ciencia, Innovación y Universidades; y las principales patronales de la industria farmacéutica en España (Farmaindustria, AESEG, BioSim, AFAQUIM, ASEBIO, AELMHU y anefp). Todas las actuaciones contempladas en ella sitúan a la sostenibilidad del sistema como una de sus bases. En este sentido, el documento publicado por el Ministerio de Sanidad advierte que “en el ámbito de las actuaciones previstas en el Título VII de la Ley General de Sanidad, se llevará a cabo de manera periódica y al menos con carácter anual, un análisis de la evolución del gasto farmacéutico y de sus causas”, al mismo tiempo que “la eficiencia y sostenibilidad del gasto en productos farmacéuticos garantizará el cumplimiento de la tasa de referencia de crecimiento del Producto Interior Bruto de medio plazo de la economía española”.
