La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó el pasado domingo públicamente que la Unión Europea y Estados Unidos han alcanzado un acuerdo comercial que incluye la imposición de un arancel único del 15% sobre productos farmacéuticos. Este nuevo marco ha sido anunciado como parte de una solución negociada entre ambas partes, aunque por el momento no se han hecho públicos los detalles del texto definitivo ni el alcance exacto de los productos que se verán afectados.
Ante este anuncio, la Federación Europea de Asociaciones de la Industria Farmacéutica (EFPIA) ha mostrado una reacción de cautela y preocupación. En un comunicado, su directora general, Nathalie Moll, ha señalado que la organización "continúa revisando los anuncios sobre el acuerdo comercial entre la UE y EE. UU., ya que las implicaciones clave para el sector farmacéutico siguen siendo inciertas". Pese a la falta de detalles, la federación advierte de que la imposición de aranceles puede tener consecuencias significativas sobre el acceso a los tratamientos y el funcionamiento del ecosistema innovador.
Moll ha calificado la decisión como "un instrumento contundente que interrumpirá las cadenas de suministro, el impacto en la inversión en investigación y desarrollo y, en última instancia, perjudicará el acceso al paciente a los medicamentos en ambos lados del Atlántico". EFPIA sostiene que la inclusión de productos farmacéuticos en el régimen arancelario amenaza tanto la estabilidad de la distribución como la capacidad del sector para sostener proyectos de innovación a largo plazo.
La directora general ha advertido que, si el objetivo de las autoridades es realmente "asegurar la inversión farmacéutica en investigación, desarrollo y fabricación, reequilibrar el comercio y garantizar una distribución más justa de cómo se financia la innovación farmacéutica global", entonces "hay formas más efectivas que ayudarían, en lugar de obstaculizar, los avances globales en la atención al paciente y el crecimiento económico".
Desde el punto de vista europeo, Moll ha subrayado la necesidad de replantear las políticas públicas en torno a la innovación en medicamentos: "Desde la perspectiva europea, significa repensar cómo valoramos la innovación, aumentando significativamente lo que la región gasta en medicamentos innovadores y creando un entorno operativo que puede acelerar convertir la gran ciencia de Europa en nuevos tratamientos". De este modo, la EFPIA insiste en que Europa no solo debe reaccionar ante medidas externas, sino reforzar su atractivo para la inversión farmacéutica global.