La semana pasada el Congreso de los Diputados dio un respiro a las comunidades autónomas. El objetivo de déficit comprometido con la Unión Europea a comienzos de año se podrá flexibilizar en cuatro décimas, del 0,3 por ciento al 0,7. El grupo popular presentó en el Pleno una iniciativa para la reforma del sistema de financiación autonómica que fue respaldada por el Partido Socialista y Ciudadanos y que se encontró con la oposición de Podemos.
La portavoz popular Matilde Asián defendió la propuesta de su grupo asegurando que “sólo busca dar aire” a las comunidades para que puedan cerrar el ejercicio sin sobresaltos. “Peligra el pago a proveedores y del sistema sanitario... peligra pagar las facturas de los medicamentos a los farmacéuticos”, aseguró la diputada. Así lo entendió el portavoz socialista Pedro Saura, quien señaló que apoyaban la modificación “porque es puntual y porque es bueno para las comunidades autónomas”. Sin embargo, quiso alejarse de la ley modificada. “Este no es nuestro texto y votamos en contra cuando se instauró”, remarcó.
Asián insistió en que el propósito de la reforma es doble. Además de ampliar el déficit autonómico es también una modificación para que las comunidades autónomas y las entidades locales puedan empezar a hacer sus presupuestos. “Es que si no modificamos esta ley orgánica, las comunidades autónomas tendrán que hacer sus presupuestos con el 0,1 por ciento, que es la cifra que actualmente está en vigor. Esta cifra es muy estrecha y no les va a permitir financiar la sanidad, la educación, los servicios sociales”, sentenció Asián. Esa fue, precisamente, la razón que favoreció el sí de Ciudadanos. “Si no se aprueba esta ley las comunidades autónomas dejarán de ser capaces de proveer los servicios fundamentales que gestionan como la sanidad y la educación”, aseveró el portavoz naranja, Antonio Roldán.
La reforma del sistema de financiación autonómica fue respaldada por Ciudadanos y PSOE y rechazada por Podemos
La oposición de Podemos vino motivada por el espíritu de la Ley. Horas antes del debate, el portavoz del Congreso de la formación morada, Íñigo Errejón, reconoció que hubo un intenso debate entre la abstención y el voto en contra. Ganó este último y, según defendió el diputado Alberto Garzón, el motivo fue el propio espíritu de la ley. “La ley que tenemos la oportunidad de modificar es la misma ley que establece que hay una prioridad absoluta por parte del Estado de pagar antes los intereses de la deuda que la sanidad, la educación, las prestaciones sociales”, aseguró. El debate de la formación radica en que es difícilmente explicable oponerse a una bocanada de aire para las comunidades autónomas. Por ello, Garzón quiso dejar claro durante el debate que su grupo está “a favor de mayor flexibilidad, lo hemos dicho siempre y lo vamos a defender en las enmiendas que presentaremos”, pero que Podemos busca el debate “cualitativo”. “Estamos defendiendo que el déficit no es lo prioritario, sino que lo prioritario es la vida de la gente con una política adecuada, de estímulo, de crecimiento económico que, de paso, por cierto, corrija el déficit. Eso es lo que discutimos hoy aquí, esa es la oportunidad que tenemos y por eso esta ley tenemos que verla como una oportunidad para darle la vuelta entera como a un calcetín”, sentenció el portavoz de la formación morada.