La Estrategia Farmacéutica Europea fue presentada por la Comisión Europea en 2020 y ya hace más de un año que el Parlamento aprobó su propuesta. Sin embargo, aún no ha visto la luz. Inmersa en complejas negociaciones, el "punto políticamente más sensible", según afirma Nicolás González Casares, eurodiputado de S&D, en declaraciones a EGF, es la protección de datos regulatoria y sus incentivos.
Mientras que la propuesta de la Comisión es reducir el tiempo del que disponen las compañías para vender sus fármacos "en exclusiva" dos años, de modo que el periodo de protección de datos reglamentarios pase de ocho a seis años. Sin embargo, apunta González, "algunos Estados miembro insisten en establecer ocho".
Por tanto, aún existen palos en la rueda que no permiten que la estrategia acabe de rodar. Además, "el Consejo ha avanzado muy despacio", indica el eurodiputado socialista. "Sin embargo, ahora parece que entran las prisas por cerrar una postura rápidamente", añade.
Tras dos años de conversaciones, los Estados miembro tienen menos de dos semanas, según informa el medio europeo Euroactiv, para intentar desenredar el entuerto. Y es que la Presidencia polaca del Consejo de la UE, en un intento de desbloquear unas negociaciones estancadas, ha fijado nuevo plazo para aprobar el paquete legislativo farmacéutico.
Objetivo: llegar a un buen acuerdo
"No debemos actuar ni con miedo ni con prisas", advierte González, quien alude al "azote de los aranceles de Trump y la voluntad de dar un vuelco total al mercado mundial de medicamentos, con un dedo acusador dirigido hacia Europa".
"El 80% de los medicamentos que se aprueban vienen de empresas que están innovando fuera de Europa. No lo digo yo, lo dice el informe de impacto de la Comisión. Además, todas las grandes farmacéuticas han anunciado inversiones por decenas de miles de millones de dólares en Estados Unidos. Europa ha tenido desde siempre una industria farmacéutica con músculo, y no podemos permitir que desaparezca por nuestra incapacidad para defenderla. A veces parece que el informe Draghi se ha leído, pero no se ha comprendido", expone el eurodiputado.
En este contexto, González señala que, "si Europa aprueba una protección de datos regulatorios muy extensa e incondicionada, nos podemos encontrar con que hemos realizado un esfuerzo enorme para aprobar un paquete legislativo que servirá para que los europeos paguen más por sus medicinas y con ello subvencionen el traslado de nuestra capacidad innovadora al extranjero, y que Europa sea un mercado pero no un centro de innovación y producción medicamentos".
Y, según el eurodiputado de S&D, hay herramientas para que eso no ocurra. Así, apunta a "condicionar la obtención de estos incentivos de propiedad intelectual a que las inversiones se hagan en Europa". "Sobre esta base, llegaríamos a un buen acuerdo para Europa que nos permitiría defender nuestra industria y además, evitar responder a las amenazas de aranceles con más aranceles. Con la salud de las personas de por medio no es buena idea añadir fuego al fuego", concluye.
