A principios de abril, el expresidente Donald Trump anunció su intención de imponer aranceles a medicamentos procedentes de la Unión Europea. La propuesta situaba al sector farmacéutico en el centro de un nuevo episodio de tensión comercial, generando alarma entre compañías europeas ante el posible impacto en la exportación de medicamentos hacia Estados Unidos y en la estabilidad de las cadenas de suministro globales.
En una de sus intervenciones más contundentes, Trump afirmó: "Las compañías van a volver rugiendo, todas van a volver a nuestro país porque si no lo hacen, van a tener un gran impuesto. Y si lo hacen, me alegraré mucho". Con esa declaración, dejó claro su objetivo de presionar a las grandes empresas farmacéuticas para que trasladen su producción a Estados Unidos, recurriendo a los aranceles como incentivo fiscal negativo.
En Cataluña, la Generalitat convocó una cumbre con representantes de la industria para analizar el posible impacto de la propuesta. Según informaron tras el encuentro, el objetivo fue asegurar una respuesta coordinada y efectiva para minimizar los efectos negativos sobre la economía catalana. En paralelo, el PSOE mostró su compromiso con la protección de la industria farmacéutica nacional y abordó la situación en un foro institucional, subrayando la necesidad de fortalecer el sector ante escenarios geopolíticos como el planteado por Washington.
En este sentido, el 9 de abril entraron en vigor tasas del 10% con carácter general, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazara la propuesta europea de establecer un acuerdo de 'aranceles cero'. En el caso de la Unión Europea, el arancel se incrementó hasta el 20%, mientras que en otros países, como China, alcanzó el 54%. La industria farmacéutica logró inicialmente quedar fuera de esta primera ronda, pero poco después Trump anunció que preparaba un "importante arancel" específico para productos farmacéuticos. "Cuando se enteren, se irán de China. Se irán de otros lugares porque tienen que vender; la mayor parte de sus productos se venden aquí y van a abrir sus plantas por todas partes", advirtió.
Posteriormente, el presidente estadounidense reiteró su intención de aplicar aranceles de forma inmediata a los medicamentos fabricados en el extranjero. En una reunión de gabinete, planteó incluso imponer tasas de hasta el 200% y adelantó que daría a las compañías un plazo de un año para relocalizar su producción en Estados Unidos. La directora general de la patronal farmacéutica europea EFPIA, Nathalie Moll, reaccionó en EGF con preocupación ante estas declaraciones. Advirtió que "los aranceles amenazan las cadenas de suministro mundiales de medicamentos, obstaculizan la investigación y el desarrollo y, en última instancia, perjudican a los pacientes y a las comunidades de todo el mundo".
Finalmente, la Comisión Europea ha anunciado el pasado domingo un acuerdo con Estados Unidos para fijar un arancel único del 15% sobre los productos europeos, entre los que se encuentran los farmacéuticos. Según declaró Ursula von der Leyen, la medida "es un límite máximo claro", lo que refleja que no hay peligro de "acumulación de aranceles". Sin embargo, el contenido definitivo del acuerdo aún no ha sido publicado.
En este sentido, Farmaindustria ha trasladado a El Globalfarma que se encuentra a la espera de conocer el alcance concreto del acuerdo arancelario alcanzado entre la Comisión Europea y Estados Unidos. "En este momento, estamos en conversaciones con las patronales europea y americana (Efpia y Phrma) para tener más información sobre cuál es la afectación del acuerdo arancelario sobre los medicamentos, que aún no se ha publicado”, han indicado desde la organización. Mientras se mantiene la incertidumbre sobre los detalles, la patronal ha comenzado a preparar una respuesta ante la posible confirmación de un arancel del 15% sobre medicamentos y sus insumos.
La entidad recuerda que los medicamentos constituyen "uno de los bienes más valiosos para la sociedad, por su impacto en la mejora de la salud de las personas y en su bienestar y calidad de vida". En este sentido, advierte de que "cualquier subida de aranceles tendrá un coste directo sobre los pacientes, los sistemas sanitarios y la industria farmacéutica en Europa". Asimismo, alerta de que este tipo de medidas distorsionan las cadenas globales de suministro, dificultan el avance en investigación y desarrollo y acaban repercutiendo negativamente en la salud de la población mundial.
Además, Farmaindustria advierte de que, de confirmarse la imposición de nuevos aranceles sobre medicamentos, se desincentivará la inversión en un sector estratégico para las economías donde está implantado. La organización subraya que Europa atraviesa una etapa de "pérdida de competitividad" frente a otras regiones como China o Estados Unidos, y considera urgente "mejorar su propio entorno operativo" mediante reformas regulatorias profundas. Solo así, añaden, se podrá garantizar una distribución global más justa de la I+D, atraer mayor inversión en nuevos tratamientos y asegurar un acceso más rápido y equitativo a la innovación para los pacientes europeos.