La ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido el Anteproyecto de Ley de los Medicamentos y Productos Sanitarios como "una oportunidad que no podemos perder" para adaptar la normativa sanitaria a una realidad tecnológica "completamente distinta" a la existente cuando se actualizó por última vez esta ley, en 2015.
Durante su intervención, García subrayó que la innovación debe traducirse en "mejores resultados en salud", "una mayor calidad asistencial" y un sistema sanitario "más equitativo, más resiliente y mejor preparado". La ministra destacó que hablar de tecnologías sanitarias no es hablar solo de "equipamientos, dispositivos o software", sino de "diagnósticos más precisos", "diagnósticos más tempranos", "tratamientos menos invasivos" y profesionales que puedan "tomar mejores decisiones".
García defendió que Sanidad ha situado la modernización tecnológica como "una prioridad estratégica" porque "la calidad de un sistema sanitario no puede depender del código postal del paciente" ni del territorio en el que haya nacido. En este sentido, durante la inauguración del 32º Encuentro del Sector de Tecnología Sanitaria, organizado por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), recordó el Plan INVEAT, que calificó como "el mayor esfuerzo de renovación tecnológica" en alta tecnología realizado en España.
Según explicó, este plan ha supuesto "una inversión de 865 millones de euros" y ha permitido la instalación de "851 equipos de alta tecnología" en hospitales de todo el país, con renovación de resonancias magnéticas, TAC, aceleradores lineales y equipos de medicina nuclear.
La ministra también puso en valor los acuerdos marco AMAT-I, que, según señaló, permiten avanzar hacia "una política sostenida de lucha contra la obsolescencia tecnológica". "Si el INVEAT nos permitió recuperar años de retraso acumulado, el plan AMAT-I nos va a permitir seguir caminando", afirmó.
García insistió en que "la innovación tecnológica no es un lujo" y defendió que el Sistema Nacional de Salud debe garantizar que los avances lleguen a todos los pacientes con criterios de equidad. "Lo que se tiene que mover es la tecnología y el conocimiento y no los pacientes", sostuvo.
La titular de Sanidad también se refirió al papel de los datos, la conectividad y la inteligencia artificial. A su juicio, la tecnología sanitaria del siglo XXI "ya no se limita solamente a máquinas", sino también a "algoritmos" y herramientas capaces de ayudar a detectar lesiones "de forma más precoz" y reducir la carga burocrática de los profesionales.
En este ámbito, recordó la aprobación de la Estrategia de Inteligencia Artificial para el Sistema Nacional de Salud y el impulso del Espacio Nacional de Datos en Salud, que permitirá aprovechar el valor de los datos sanitarios "para la investigación, el conocimiento, la innovación" y para mejorar las políticas públicas.
García también destacó el Real Decreto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, una norma que busca reforzar "la transparencia", "la calidad" y la solidez científica de las decisiones públicas. Según indicó, el objetivo es que las tecnologías que lleguen al SNS "no solo sean innovadoras", sino que aporten "un valor real para los pacientes y la salud de la población".
Respecto al Anteproyecto de Ley de los Medicamentos y Productos Sanitarios, la ministra aseguró que permitirá incorporar la innovación "con mayor rapidez" cuando aporte valor clínico, ofrecer "mayor predictibilidad" a los actores implicados y fortalecer la evaluación basada en "criterios de evidencia y resultados en salud".
Asimismo, defendió la necesidad de reforzar la autonomía estratégica tras la pandemia. "La seguridad sanitaria también depende de nuestra capacidad de producir, de abastecer y de responder", afirmó, antes de subrayar que las cadenas de suministro deben entenderse como "una cuestión de salud pública".
La ministra cerró su intervención apelando a la colaboración entre administraciones, profesionales, empresas, industria, centros sanitarios y comunidad científica. "Nada de esto se puede hacer en solitario", señaló, tras reconocer el papel de Fenin y del conjunto del sector de la tecnología sanitaria.
García defendió que el sector no debe verse como un simple proveedor, sino como parte de "un ecosistema" en el que confluyen el interés común y los intereses comerciales para construir una sanidad pública "más moderna, más innovadora y más preparada para los retos que vienen".
"La innovación tiene sentido cuando llega a quien más lo necesita", concluyó la ministra, que reivindicó que el progreso debe convertirse en bienestar y que el Sistema Nacional de Salud debe seguir siendo "uno de nuestros mayores motivos de orgullo".