La ministra de Sanidad, Mónica García, ha situado el paquete farmacéutico europeo en el centro del debate sanitario comunitario, subrayando que se trata de una oportunidad clave para corregir los desequilibrios del sistema y adaptar la política farmacéutica a las necesidades reales de los pacientes. En Bruselas, García defendió que Europa debe construir un marco regulatorio más dinámico y justo, capaz de acelerar el acceso a las innovaciones sin comprometer la sostenibilidad de los sistemas públicos.
La titular de Sanidad señaló que el paquete permitirá abordar uno de los grandes desafíos históricos de la Unión: garantizar que los medicamentos innovadores lleguen de forma más rápida y a precios razonables. Destacó que el objetivo debe ser superar el tradicional 'trilema' que ha marcado la política farmacéutica europea. En sus palabras, el paquete "es una oportunidad real para que Europa por fin resuelva su viejo trilema, innovar más, llegar antes y costar menos". Subrayó que este equilibrio exige reorientar los incentivos hacia enfoques basados en necesidades de salud pública y no en mecanismos que "solo prolongan la exclusividad sin aportar valor".
García vinculó esta visión con las reformas que España está impulsando en su propia legislación, insistiendo en que el país está alineado con el nuevo enfoque europeo. Explicó que la actualización de la normativa nacional busca "garantizar abastecimiento, agilizar el acceso a terapias avanzadas y sobre todo reforzar la transparencia", recordando que "sin buena información no hay buenas decisiones". La ministra defendió que la política farmacéutica del siglo XXI requiere "reglas claras, incentivos inteligentes y una industria fuerte", pero también un sistema público sólido que pueda absorber y sostener los avances terapéuticos.
Durante su intervención ante sus homólogos europeos, García defendió un modelo de incentivos más previsible y eficaz, acompañado de obligaciones de acceso que aseguren que las innovaciones financias con fondos públicos lleguen a los pacientes. Recalcó que España apuesta por "un sistema de incentivos significativo y predecible junto con una obligación de acceso efectiva y robusta". También defendió "una exención volar extendida y reforzada".
La ministra expresó su confianza en el papel de la presidencia danesa para cerrar las negociaciones y completar un acuerdo equilibrado. Consideró que el momento es determinante para Europa y que la UE debe aprovechar esta ventana política para definir una estrategia farmacéutica estable, coherente y centrada en los ciudadanos. Según añadió, alcanzar este consenso supondría avanzar hacia un marco que combine innovación, equidad y competitividad industrial.
España respalda la ley de medicamentos críticos pero alerta sobre la financiación
En paralelo al debate del paquete farmacéutico, García valoró de manera muy positiva la propuesta de ley de medicamentos críticos, una pieza legislativa destinada a reforzar la autonomía estratégica en el suministro de fármacos esenciales. Según afirmó, "España valora muy positivamente esta propuesta de ley de medicamentos críticos", en línea con el objetivo de asegurar la disponibilidad de medicamentos en toda la Unión.
La ministra celebró la aplicación obligatoria de criterios de resiliencia y la introducción del principio de preferencia europea. Destacó que estas herramientas permiten priorizar la fabricación en la Unión cuando existan vulnerabilidades, al tiempo que "preservan el margen de maniobra de los órganos de contratación" y ofrecen flexibilidad a los Estados para adoptar el enfoque adecuado según sus necesidades.
García insistió en que para aplicar la norma sin generar desigualdades es imprescindible que la Comisión emita guías claras y armonizadas sobre los criterios de resiliencia y la determinación de la fabricación europea. También destacó el valor de mantener mecanismos voluntarios de compra conjunta que respeten las competencias nacionales, un aspecto especialmente relevante para España debido a su estructura descentralizada.
Sin embargo, advirtió de que el principal desafío radica en la financiación. Alertó de que "la financiación de la autonomía europea debe ser fundamentalmente comunitaria", ya que un modelo basado en ayudas estatales ampliaría las asimetrías entre países, comprometiendo tanto la equidad sanitaria como la competitividad de la industria europea. En este sentido, consideró que la negociación del próximo marco financiero plurianual constituye "una oportunidad decisiva" para diseñar un sistema europeo de financiación en salud que no se limite a la seguridad sanitaria, sino que articule también una estrategia de innovación y liderazgo tecnológico.
La ministra concluyó asegurando que España ve en esta ley "una oportunidad histórica", pero matizó que su éxito dependerá de que los Estados miembros sean capaces de construirla "sobre la base de la cohesión y de la equidad".