Pedro Gullón, director general de Salud Pública y Equidad en Salud del Ministerio de Sanidad, ha sido el encargado de la apertura institucional del IX Foro de Salud Pública bajo la premisa «Sanidad 2.0. Retos de la salud pública y el Plan Estatal de preparación y respuesta frente a amenazas graves para la salud». El encuentro, organizado por Fundamed, con el apoyo de GSK, Sanofi y Shionogi, persigue el objetivo de abordar los retos de la Salud Pública actual, que requiere nuevas visiones para situarla en el lugar que le corresponde.
La Salud Pública 2.0 se define como una estrategia vanguardista que aplica la integración de recursos tecnológicos, la implicación social y el procesamiento de información en tiempo real para elevar la eficacia en la contención, seguimiento y manejo de las crisis de salud. Este planteamiento opera sobre pilares esenciales: una comunicación mutua entre las autoridades y la gente; la utilización inteligente de canales digitales, redes sociales y Big Data; y la capacitación de los individuos para que se conviertan en gestores activos de su salud personal.
En este contexto, Gullón inició su intervención señalando que la Salud Pública 2.0 «es un concepto que, de momento, está vacío y que debemos rellenar». Esta tarea, añadió, se debe hacer respetando «los valores propios de la Salud Pública, que son valores científicos, de protección de salud, de promoción y de prevención». A la vez, se mostró consciente de uno de los grandes problemas de la Salud Pública: «Tenemos que ver cómo atraer recursos a la Salud Pública, es uno de los retos más importantes que tenemos las Administraciones sanitarias.
«Los valores propios a la salud pública son valores científicos, valores de protección de salud, de promoción y de prevención»
El director general insistió en que las nuevas tecnologías deben servir para reforzar la prevención y la protección, y no para desplazar el foco desde los criterios científicos y éticos. «Creo que no nos tenemos que dejar seducir por otras cosas, sino siempre todo verlo bajo ese marco de actuación que tenemos en la Salud Pública«, señaló Gullón.
Preparación más allá de pandemias
Gullón aprovechó para explicar el alcance del borrador del Plan Estatal de Preparación y Respuesta ante Amenazas graves para la Salud, que está en fase final de tramitación como Real Decreto tras recibir las aportaciones de los actores del sector: «La experiencia de la COVID-19 dio el impulso, pero la nueva estrategia debe contemplar amenazas mucho más amplias», de ahí que, como subrayó, se haya centrado en «amenazas graves para la salud». En este sentido afirmó que la definición de amenazas ya no puede circunscribirse únicamente a pandemias, ya que, por ejemplo, el cambio climático también condiciona la salud de la población.

Gullón defendió que el Real Decreto introduce dos ejes fundamentales: mecanismos de gobernanza y una reserva estratégica coordinada. Sobre gobernanza destacó que el texto regula cómo se activan y desactivan esos mecanismos, incluyendo la declaración de emergencia de salud pública a nivel nacional y la coordinación entre la Administración General del Estado y las comunidades autónomas a través del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.
Gullón recordó que muchos aprendizajes de la COVID-19 provienen de mecanismos ya existentes de cogobernanza con las comunidades autónomas, pero que es necesario formalizar procedimientos para garantizar la coordinación entre asistencia sanitaria y Salud Pública. «Estas cosas que parecen banales son tremendamente importantes en cómo damos respuesta», afirmó, en referencia a la burocracia operativa que garantiza eficacia en crisis.
Reserva estratégica y compras conjuntas
En cuanto al segundo elemento que destacó del plan, la reserva estratégica, el director general reconoció la complejidad técnica y política de ordenar y coordinar existencias a medio y largo plazo. «La reserva estratégica es un tema muy complejo», declaró, y detalló que ya existe un grupo de reserva estratégica en la Administración que ya evalúa las necesidades —vacunas, antivirales, equipos de protección— y que definirá los criterios técnicos de adquisición.
Detalló, en este sentido, que en el plano estatal y autonómico ya se han activado grupos para mapear qué reservas existen, qué hace falta y cómo armonizar cuadros de mando comunes: «En el Consejo Interterritorial hemos activado un grupo de reserva estratégica con las comunidades autónomas para ver qué tienen, qué necesitan y qué podemos también añadir».
Gullón destacó, además, las posibilidades que ofrecen las compras conjuntas europeas (Joint Procurement Agreements) para completar y renovar reservas sin asumir por completo los costes de almacenamiento y caducidad. A su juicio, estas herramientas permiten combinar reservas físicas con derechos de adquisición que se activan en emergencias: «Tenemos derecho a una compra de X vacunas de X compañía en caso de una emergencia», explicó, y recordó ejemplos prácticos, como el uso de reservas de vacuna para la viruela en respuesta a la mpox.
En su intervención también subrayó la importancia de reforzar la autonomía estratégica del país, especialmente en lo que se refiere a la capacidad de producción de determinados productos sanitarios, medicamentos y vacunas. Explicó que este objetivo no se limita a acumular reservas, sino que también pasa por coordinarse con otros ministerios y con la industria farmacéutica para impulsar la fabricación nacional.
«En el Consejo Interterritorial hemos activado un grupo de reserva estratégica con las comunidades autónomas para ver qué tienen, qué necesitan y qué podemos también añadir»
Amenazas climáticas, DANA y cooperación territorial
Durante la intervención, el director general de Salud Pública y Equidad de Sanidad se refirió expresamente a episodios recientes como la DANA de Valencia. Gullón subrayó las consecuencias posteriores a la catástrofe en salud mental, calidad ambiental y reemergencia de otros problemas sanitarios, como ejemplos de por qué la preparación no puede limitarse a los agentes infecciosos. En este sentido, el director general destacó la colaboración entre la Generalitat Valenciana y el Ministerio durante la DANA como «un ejemplo de colaboración» y apeló a visibilizar ese tipo de respuestas no tan mediáticas pero esenciales en el día a día.
En el plano internacional, Gullón mostró preocupación por la erosión de la acción multilateral: «Estamos perdiendo la fe en la Organización Mundial de la Salud (OMS)», indicó, y reclamó mantener al organismo como eje de la gobernanza global en salud. Valoró, no obstante, los avances recientes en acuerdos internacionales —regulación sanitaria y el acuerdo de pandemias— aunque advirtió que quedan negociaciones complejas abiertas, como las relativas al Acuerdo Mundial sobre Pandemias.
Para cerrar, Gullón situó la Salud Pública 2.0 como un impulso para elevar la prevención, la protección y la promoción a «un nuevo nivel» mediante agencias, centros de control autonómicos y una Agencia Estatal de Salud Pública con mayor independencia técnica: «Crear una salud pública 2.0 donde estemos mejor preparados y tengamos una mejor respuesta, con más salud para todos y con más equidad», concluyó, reclamando que la modernización se ponga siempre al servicio de los valores científicos y sociales.