Héctor Tejero: «Se podrán fijar precios diferenciados para fármacos con mayor impacto ambiental»

El director del Observatorio de Salud y Cambio Climático del Ministerio de Sanidad explica a EG las acciones impulsadas para adoptar un enfoque ambientalmente sostenible.

Héctor Tejero
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El Ministerio de Sanidad está trabajando en la reforma de la Ley del Medicamento para incluir criterios ambientales en la compra de productos farmacéuticos. La reforma tiene como objetivo integrar el impacto ambiental en el proceso de fijación de precios y en el uso racional de los medicamentos, sin comprometer la eficacia terapéutica ni la seguridad de los pacientes. Además, Sanidad está promoviendo la creación de un Grupo de Anestesia Verde para fomentar prácticas más sostenibles en los hospitales, con el objetivo de adoptar un enfoque integral para descarbonizar el sistema sanitario, alineándose con los objetivos de sostenibilidad a largo plazo. Héctor Tejero, director del Observatorio de Salud y Cambio Climático del Ministerio de Sanidad, explica a El GlobalFarma las acciones que se están impulsando para adoptar un enfoque ambientalmente sostenible en el sector sanitario.

Pregunta: ¿Cómo se van a ejecutar los criterios ambientales en la reforma de la Ley del Medicamento?

Respuesta. A lo largo de todo el proceso, que abarca desde la aprobación de los fármacos hasta el seguimiento de cómo funcionan, la fijación de precios y otros aspectos de la Ley del Medicamento, el objetivo es que las instituciones puedan o deban considerar el impacto ambiental como un criterio adicional. En este sentido, se introducirá de manera explícita, siempre y cuando se mantenga la eficacia terapéutica, la garantía de abastecimiento, entre otros factores. Hemos incorporado una definición de impacto ambiental que no solo abarca el impacto durante la fabricación, sino también las consecuencias posteriores, como la contaminación y la liberación de sustancias al medio ambiente. De esta forma, al fijar el precio de un fármaco, se podrá tener en cuenta el mayor o menor impacto ambiental que este genere.

P. ¿Qué ocurrirá con los fármacos que tienen mayor huella ambiental?

R. Eso queda a criterio de la comisión técnica encargada de fijar los precios. Si existe un grupo de fármacos donde unos tienen más impacto ambiental que otros, se podrán establecer precios diferenciados. Sin embargo, en el caso de un único fármaco, es decir, cuando no existe una alternativa terapéutica, el espíritu de la ley establece que en esa situación el impacto ambiental no se tendrá en cuenta, ya que la prioridad es siempre garantizar el abastecimiento, la accesibilidad y la disponibilidad terapéutica para las personas. En cualquier caso, el impacto ambiental no será un criterio para la no aprobación de un fármaco. Más bien, la intención es incorporar medidas en la ley para que se pueda incentivar una farmacia más sostenible.

P. Por otro lado, estáis trabajando en un Grupo de Trabajo de Anestesia Verde. ¿En qué punto se encuentra?

R. La idea es crear el Grupo antes de que finalice el año, si es posible, o a principios del próximo, con el objetivo de elaborar una guía de buenas prácticas basadas en iniciativas que ya se están llevando a cabo para reducir el impacto ambiental de la anestesia en los hospitales. Por ejemplo, el Hospital de Cruces, en Bilbao, y algunos hospitales de Murcia ya están trabajando en este ámbito. Queremos recopilar esas prácticas y difundirlas entre otros hospitales y unidades menos sensibilizadas. En este sentido, lo primero que hicimos fue esperar a firmar la Declaración de Glasgow sobre sostenibilidad en Anestesia y Cuidados Intensivos, promovida por la Sociedad Europea de Anestesia y Cuidados Intensivos. Esta declaración, firmada a principios de octubre, convierte a nuestro ministerio en el primer gobierno en comprometerse formalmente a impulsar esta iniciativa. A partir de las directrices de esa declaración, queremos constituir el grupo de anestesia verde. Por ello, decidimos retrasar su creación hasta firmar este compromiso. Actualmente, estamos centrados en avanzar en temas relacionados con inhaladores, pero una vez que eso esté más encaminado, comenzaremos a trabajar plenamente en la formación y desarrollo del grupo de anestesia verde.

P. ¿Qué aspectos abordará el Grupo?

R. El enfoque principal será analizar las posibilidades y experiencias existentes, tanto en España como en Europa, para reducir el impacto ambiental de la anestesia. Esto incluye, en primer lugar, soluciones técnicas, como realizar inversiones en sistemas para capturar los gases fluorados utilizados en anestesia. También se evaluará la posibilidad de emitir recomendaciones a la industria y definir en qué casos se deberían usar ciertos gases anestésicos, teniendo en cuenta que algunos tienen mayor impacto ambiental que otros. En anestesia se emplean dos o tres tipos de gases anestésicos fluorados, además del óxido nitroso, y el objetivo es identificar, basándose en evidencia científica, cuándo es viable utilizar gases menos perjudiciales. Asimismo, se promoverán prácticas específicas, como el uso de bajos flujos de anestesia, que ayudan a minimizar la liberación de gases al medio ambiente. El grupo también trabajará en el desarrollo de una guía técnica para anestesistas, que facilite la incorporación de estos criterios ambientales en su práctica diaria, sin olvidar que la prioridad absoluta siempre será la salud del paciente.

P. ¿Cuál es el impacto ambiental actual de la anestesia?

R. Aunque la anestesia y los inhaladores no tienen un impacto masivo en términos absolutos, son dos grupos de fármacos que, individualmente, generan un impacto ambiental notable. Esto está respaldado por mediciones reconocidas, como las realizadas por el NHS. Debido a este impacto específico, se recomienda tratarlos de manera diferenciada respecto a otros fármacos, ya que cuentan con soluciones técnicas que permiten mitigar su efecto. Por eso, el foco en la anestesia resulta relevante: su impacto global puede no ser enorme, pero dentro de su categoría es significativo. Además, implementar medidas sostenibles en este ámbito, como las de carácter técnico y las buenas prácticas, es relativamente sencillo y efectivo.

P. Igualmente, Sanidad se está reuniendo con todos los agentes involucrados para establecer un posicionamiento sobre la descarbonización de inhaladores. ¿Qué temas se tratan en esas reuniones?

R. Así es, eso es lo que hemos estado haciendo durante todo el año, especialmente antes y después del verano. Los inhaladores se dividen principalmente en dos tipos: los que utilizan propelentes fluorados y los de polvo seco. Los inhaladores con propelentes fluorados presentan un impacto similar al de la anestesia: un impacto relativamente pequeño en términos absolutos dentro de las emisiones en España, pero notable en comparación con otros medicamentos. En este sentido, existen distintas posturas dentro de las asociaciones de pacientes, algunas más firmes respecto a la retirada de inhaladores, y también dentro de las compañías del sector, que tienen intereses diferentes debido a los distintos tipos de inhaladores que fabrican. Lo que hemos hecho ha sido reunirnos con todos los actores relevantes: asociaciones de pacientes, compañías y, finalmente, sociedades científicas con el objetivo de llegar a un consenso y presentar un posicionamiento claro desde el Ministerio, especialmente tras las solicitudes, como la PNL presentada en el Congreso, y las peticiones recurrentes de la industria y los pacientes sobre cuál debe ser la postura oficial. Al mismo tiempo, estamos colaborando con sociedades científicas, como la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica y la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEIAC), y otros organismos relacionados con el asma, para desarrollar un documento técnico, dirigido a profesionales de atención primaria, que no son expertos en el tema, para que sepan cuándo es adecuado recetar un inhalador de bajo carbono y cuándo no. Es importante recalcar que, independientemente de las medidas ambientales, la salud, la eficacia terapéutica y la seguridad del paciente siempre serán la prioridad.

P. ¿Todo ello también habría que trasladárselo a los propios profesionales sanitarios?

R. Exacto, esa es la idea. El objetivo es dar seguridad tanto al paciente como a los profesionales. El posicionamiento del Ministerio tiene que ir acompañado de una guía técnica, respaldada por la evidencia científica, para que los profesionales sanitarios sepan cómo evaluar y decidir en qué casos es más adecuado usar un inhalador u otro, siempre siguiendo el criterio terapéutico y, de manera secundaria, teniendo en cuenta el impacto ambiental.

P. Además de las acciones mencionadas anteriormente, ¿hay alguna otra en marcha por parte del Ministerio para reducir la huella de carbono?

R. Esas son las cuatro principales que tenemos en marcha, pero hay otra acción que también está en funcionamiento, que es el sistema UCASAN. El Ministerio está desarrollando una aplicación web para que los centros sanitarios puedan calcular y cargar en una base de datos su huella de carbono. Este cálculo se basa en su consumo eléctrico, el uso de anestésicos, y el consumo de otros productos. El objetivo es obtener una estimación clara de la huella de carbono del sistema sanitario en España. Este sistema ya está en marcha y se espera que esté disponible, creo, antes de fin de año.

P. Los fármacos representan entre el 20 y el 30% de la huella de carbono del Sistema Nacional de Salud (SNS). ¿Cuál sería el horizonte temporal para alcanzar los objetivos de reducción de esa huella y qué metas específicas se ha planteado Sanidad?

R. Ese aspecto aún no lo hemos comenzado a trabajar de manera concreta, ya que primero queremos realizar un estudio más actualizado sobre la huella de carbono del sistema sanitario. El último informe disponible es de 2014, realizado por una ONG llamada 'Salud Sin Daño'. Lo que planeamos es, cuando salgan los presupuestos, realizar un estudio detallado sobre la huella de carbono del sistema sanitario y las formas de reducirla. En términos de huella de carbono, hay dos tipos de emisiones: las emisiones directas, que provienen de los hospitales, y las emisiones indirectas, que corresponden al 'alcance 3'. Los fármacos constituyen el 20% de la huella de carbono del sistema sanitario, pero esas emisiones generalmente se producen en otros países, como China o India, o bien durante el transporte de los medicamentos. Reducir estas emisiones es más complicado que, por ejemplo, instalar paneles solares o cambiar las calefacciones de gas por eléctricas en los hospitales. A pesar de esto, sabemos que el horizonte de descarbonización establecido por la ley es 2050, y queremos que el sistema sanitario logre avances antes de esa fecha. Sin embargo, aún no queremos dar cifras sin realizar el estudio detallado necesario para definir las metas específicas.

P. Cambiando de asunto, se sabe que entre 2022 y 2023 más de 3.000 muertes fueron atribuibles a las olas de calor. En este sentido, ¿qué acciones está adoptando Sanidad, especialmente durante las olas de calor?

R. El Ministerio de Sanidad, junto con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Ministerio de Ciencia, conforma el Observatorio de Salud y Cambio Climático, del que soy uno de los impulsores. Uno de los grupos de trabajo en el que participamos se centra en las temperaturas extremas. Ya el año pasado se modificó el sistema de avisos por impacto del calor en la salud. Desde 2004, el Ministerio de Sanidad publica cada verano un plan de calor con las actualizaciones del sistema de avisos y recomendaciones. El año pasado, como hacemos todos los años, realizamos una campaña para concienciar a la población sobre los riesgos del calor en la salud. Además, entre el 15 de mayo y el 15 de septiembre se activa un sistema de avisos por calor en zonas específicas, que son subprovinciales, es decir, áreas con temperaturas similares dentro de una misma provincia. Este sistema de avisos llega a residencias y cualquier ciudadano puede suscribirse para recibir alertas sobre las olas de calor. Nuestro objetivo es mejorar cada año este sistema, haciendo las modificaciones necesarias en la comunicación, los análisis y los modelos para que sea más preciso y llegue a más personas.

P. El objetivo es reducir al máximo el número de muertes asociadas al calor. ¿Cuáles son las fases?

R. Hay varias fases en este proceso. Una de ellas es la concienciación, que incluye informar a la gente sobre las medidas preventivas, como tomar agua y evitar las horas más calurosas del día; pero también es fundamental la dimensión comunitaria, ya que las personas más vulnerables, como los mayores o quienes padecen enfermedades como la demencia, son las que más sufren los impactos del calor. Es importante que quienes rodean a estas personas, familiares, cuidadores o vecinos, se encarguen de su bienestar durante las olas de calor. Además, el sistema de avisos también juega un papel clave al indicar a la población cuándo deben tener especial precaución. También se deben prevenir los episodios de golpe de calor, especialmente en personas jóvenes y saludables, ya que aunque es menos probable que mueran por un golpe de calor, sí pueden sufrir deshidratación y agotamiento, lo que puede llevarlos a urgencias. Por otro lado, estamos trabajando con el Instituto Nacional de Salud y Seguridad en el Trabajo para mejorar las condiciones laborales durante las olas de calor, ya que muchas veces los trabajadores no tienen la posibilidad de modificar sus condiciones de trabajo voluntariamente. Queremos prevenir los accidentes laborales y enfermedades asociadas al calor. En España, un tercio de las muertes por golpe de calor ocurren en el ámbito laboral. En el último año, de las 21 muertes por golpe de calor, siete fueron laborales, lo que representa un 33%. En total, las muertes por golpe de calor en España varían entre 20 y 50 personas al año, dependiendo del año. Además, las 3.000-4.000 muertes anuales asociadas al calor incluyen a personas que fallecen en residencias o en hospitales, o bien aquellos que empeoran debido al calor, entrando en urgencias por otras afecciones y, aunque no mueren directamente por el golpe de calor, este factor contribuye a su deterioro.


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