El camino hacia el referéndum sobre la independencia de Cataluña, la desprivatización de algunos servicios, Barcelona como posible sede de la Agencia Europea del Medicamento... La política sanitaria catalana pasa por uno de los periodos más interesantes e intensos de los últimos años. En esta entrevista, Montserrat Candini, portavoz de Junts pel Sí en la Comisión de Salud del Parlamento de Cataluña, no rehúye ninguno de los temas más importantes que marcan la agenda sanitaria y responde ante las cuestiones de actualidad que plantea EG.
Pregunta. Uno de los ejes de la consejería de Salud que lidera Antoni Comín es desprivatizar el Sistema Sanitario Integral de Utilización Pública. En su formación conviven el PDcat, partido al que usted pertenece, y ERC, partido por el que se presentó Comín a las elecciones catalanas. ¿Hay diferentes sensibilidades sobre este tema?
Respuesta. Pienso que el hecho que haya diferentes sensibilidades es una riqueza. Y, del mismo modo que en el PDcat escuchamos a ERC, estamos convencidos que ellos también asumen como una riqueza todos los matices. Además, tanto el consejero como el PDcat compartimos objetivo, que es ofrecer la mejor política sanitaria universal y equitativa. Por otro lado, yo creo que concertar políticas sanitarias con equipamientos privados no quiere decir privatizar. Esto es aprovechar más los recursos. Quiere decir incorporar centros concertados privados, pero de uso público. No importa la titularidad si el servicio es universal y de calidad.
P. En este sentido, usted y el consejero mostraron públicamente sus discrepancias hace unos meses. ¿Han podido reconducir las relaciones?
R. Este tema está superado. Esto demuestra la madurez del grupo parlamentario y la buena voluntad tanto del consejero como la mía. Como decía, los dos tenemos el mismo objetivo: una política sanitaria universal y de calidad.
P. Recientemente, el Senado y el Ministerio han apoyado la candidatura de Barcelona como sede de la Agencia Europea del Medicamento. En cambio, la CUP, que apoya al Gobierno catalán en otros aspectos, valora negativamente la utilidad de la agencia.
R. En primer lugar, hay que destacar que el Gobierno estatal apoya la candidatura a partir de toda una serie de iniciativas parlamentarias, la primera de las cuales se hizo en el Parlamento de Cataluña. Yo misma la impulsé, cuando la sede de la agencia ya había sido adjudicada y Barcelona había quedado como segunda ciudad. Ahora, el Gobierno estatal complementa las acciones que se han hecho desde aquí, y esto le honra, estamos contentos. En cuanto a la CUP, es cierto que son un aliado preferente, pero esto no quiere decir que tengamos que rebajar planteamientos ideológicos que para nosotros son sagrados.
P. El consejero Comín ha dado por hechos el 85 por ciento de los objetivos de la legislatura. ¿No es un discurso demasiado optimista, considerando que los profesionales sanitarios no han recuperado poder adquisitivo y que todavía hay problemas con las listas de espera?
R. El consejero también afirmó que todavía quedan asignaturas pendientes. Por eso no dijo que se había logrado el cien por cien de los objetivos. Es evidente que los profesionales merecen más. Si el sistema sanitario ha aguantado en los últimos años ha sido gracias a ellos. En cuanto a las listas de espera, no recuerdo ningún gobierno que no haya tenido listas de espera. Hay que tener en cuenta que cada vez hay más personas mayores de 75 años, que requieren más asistencia. La manera en que se ha tensionado el sistema sanitario tiene mucho que ver con este hecho. Si tuviéramos más recursos podríamos paliar las listas de espera en buena medida.
Por otro lado, a menudo nos quedamos con los titulares más alarmantes por parte de los medios. Y obviamente que las listas de espera existen, pero también hay que recordar que el 90 por ciento de los usuarios valoran el sistema sanitario positivamente. Por supuesto que nos gustaría que se redujeran las listas, pero cuando el 90 por ciento de los usuarios valoran positivamente el sistema, quizás no está tan colapsado y la imagen que se da es excesivamente alarmista.
P. Pero ¿tienen prevista alguna iniciativa concreta para subir los sueldos de los profesionales?
R. El proyecto más inmediato y sólido es el que denominamos como un nuevo Estado. No es un deseo lejano. Muchos estamos trabajando en esta línea. No es normal que un país tan rico como el nuestro, que es generador de riqueza, no pueda pagar a los profesionales como se debería. Pero también quiero añadir que muchas veces, desde los medios de comunicación, parece que aquí sólo hablamos de la independencia y que, a la hora de la verdad, hagamos pocas cosas que afecten a los ciudadanos. Yo puedo decir, como portavoz de mi grupo parlamentario en la Comisión de Salud, que trabajamos para mejorar la sanidad. Por eso, el presupuesto ha aumentado un 5 por ciento y hemos destinado 250 millones a infraestructuras sanitarias que son muy necesarias. Por otro lado, y más allá del déficit fiscal, ¿sabe cuánto dinero en intereses se han pagado del Fondo de Liquidez Autonómica en los últimos años? Pues 1.300 millones de euros. Dinero que hubieran podido ir al conjunto del sistema sanitario. Se hubiera podido pagar bastante dinero a los profesionales. Es una de las cuestiones de mayor perversión desde el punto de vista político que se pueden encontrar. Con este dinero se hubieran podido hacer muchas cosas, entre otras, dar garantías de más dignidad profesional.
P. ¿Cómo valora los poco más de cuatro meses del ministerio de Dolors Montserrat?
R. En primer lugar, yo la conozco y es una persona cálida y muy amable. En todo caso, como tenemos nosotros las competencias, ella tiene poco margen. Pero tiene margen en ciertos aspectos, como la reducción del IVA de los productos sanitarios, que tiene un coste de 58 millones de euros. Así que puede tomar medidas sin alterar las competencias. Yo le pido que practique un principio que es esencial en democracia: que no ponga en marcha medidas sin tener la certeza de que se podrán desarrollar en el territorio en concreto donde se apliquen. Hay que recordar que el Ministerio aprobó de manera unilateral con carácter básico los tratamientos contra la hepatitis C, pero después no aportó dinero. Por lo tanto, a la ministra le pido una relación de carácter bilateral.