La nueva Estrategia de la Industria Farmacéutica 2024-2028 marca "un hito sin precedentes" tal y como ha asegurado la ministra de Sanidad, Mónica García. Su aprobación en Consejo de Ministros este martes pone fin a años de espera para que este plan estratégico viera la luz. Y es que el texto ha pasado por las manos de tres ministros de Sanidad diferentes, siendo hoy, bajo el mandato de García, cuando finalmente se pone en marcha.
Fruto del esfuerzo conjunto de cuatro ministerios –Ciencia, Industria, Sanidad y Hacienda–, así como de las patronales del sector –Farmaindustria, AESEG, BioSim, AFAQUIM y ASEBIO–, la estrategia acumula dos años de retraso. Y es que tras anunciarse en 2021, se fijó en un principio el primer semestre de 2022 como fecha de aprobación. Sin embargo, no ha sido hasta ahora que se ha materializado. De hecho, el GlobalFarma ya informó recientemente que su presentación era inminente.
Acceso y autonomía estratégica
Con la Estrategia se busca poner la salud y el paciente en el centro, ha aseverado la ministra. Así, todos los actores implicados colaborarán en "una alianza estratégica para garantizar un acceso equitativo, sostenible y eficaz a los tratamientos innovadores".
"La pandemia dejó una profunda huella en nuestro sistema sanitario, evidenciando la importancia de reducir la dependencia del exterior en la producción de medicamentos", ha expuesto García. A lo que se suma la "creciente presión por acceder rápidamente a nuevos medicamentos innovadores, con las dificultades para al acceso y la sostenibilidad del sistema que ello conlleva".
Por ello, la Estrategia de la Industria Farmacéutica 2024-2028 aborda estos desafíos y su propósito es "transformar el modelo actual, centrado en la capacidad de oferta de la industria, hacia un sistema donde las necesidades de salud de la población sean el motor principal de toda la cadena de valor del medicamento".
"Hoy damos un paso adelante para garantizar que ningún paciente se quede atrás, que la investigación se guíe por las necesidades reales de las personas mediante el liderazgo público y que nuestra autonomía en medicamentos sea clave para nuestra soberanía como país", ha concluido García.
Medidas legislativas y no legislativas
En este contexto, la ministra ha recalcado que, a través de la nueva Estrategia, se implantarán medidas legislativas y no legislativas que favorezcan un "mayor liderazgo público en toda la cadena del medicamento, una mayor prioridad de la salud del paciente en la investigación y una mayor autonomía estratégica del sector".
Y, precisamente, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha apuntado a algunas claves que encierra dicha Estrategia. De este modo, ha mencionado la creación de un sistema de evaluación de tecnologías sanitarias, así como de fijación de precios y financiación de medicamentos. "Esto se recogerá en dos Reales Decretos: uno en tramitación y otro a punto de empezarla", ha señalado.
Por otra parte, también implicará la reforma del sistema de precios de referencia (SPR) para "mejorar la entrada de genéricos y biosimilares en el Sistema Nacional de Salud (SNS)". También pretende mejorar los procedimientos de compra pública de medicamentos "para conjugar acceso y sostenibilidad en un contexto de buenas prácticas de contratación".
Del mismo modo, Padilla ha recalcado la necesidad de "mejorar los sistemas de información sobre consumo y gasto para poder tomar decisiones con todos los elementos posibles disponibles" y de "consolidar los instrumentos públicos de financiación de investigación clínica independiente e incrementar la investigación en Atención Primaria (AP), priorizando la AP en las Redes de Investigación Cooperativa Orientadas a Resultados en Salud (RICORS)".
Además, es importante estimular el uso y desarrollo de herramientas de financiación de I+D+i. En este aspecto, el secretario de Estado pone de ejemplo CERTERA y TERAFRONT, en el ámbito de las terapias avanzadas.
La Estrategia también tiene en cuenta la incorporación de elementos de cohesión territorial en el ámbito de la investigación, para favorecer la desconcentración en aquellos ámbitos donde sea posible mantener el trabajo en red, o el fomento de la competitividad alineada con los valores fundamentales de la estrategia, para lo cual "se evaluarán los resultados del plan PROFARMA para su mejora y ajuste con los elementos estratégicos del documento".
En definitiva, "tres ejes y 21 subejes con decenas de acciones para guiar la acción política a lo largo de la cadena de valor del medicamento", ha concluido Padilla.