Nuevo ataque de Trump: amenaza con imponer un arancel del 100% a los fármacos que no se fabriquen en EEUU

El presidente de EEUU ha anunciado a través de la red social Truth que la medida entrará en vigor a partir del 1 de octubre

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El presidente de EEUU, Donald Trump, lanza una nueva misiva para la industria farmacéutica en materia de aranceles. A partir del 1 de octubre, impondrá un arancel del 100% a cualquier medicamento que no se fabrique dentro del territorio americano. El mensaje, una vez más, lo ha lanzado desde su red social Truth Social.

"Aplicaremos un arancel del 100 por ciento a cualquier producto farmacéutico de marca o patentado, a menos que una empresa esté construyendo su planta farmacéutica en EEUU", ha adelantado, incluyendo un matiz: por "está construyendo" se entenderá "inicio de obras y/o en construcción", es decir, no se aplicará ningún arancel a estos productos farmacéuticos "si la construcción ya ha comenzado".

La medida supone un giro respecto al acuerdo alcanzado en agosto con la Unión Europea, cuando Trump pactó con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, un arancel máximo del 15% para los productos farmacéuticos, al considerarse un bien estratégico.

Trump lleva presionando tiempo a las compañías farmacéuticas para que fabriquen en el país americano y bajen los precios de los medicamentos. Muestra de ello es que el pasado 1 de agosto, el presidente de EEUU, Donald Trump, envió cartas a 17 multinacionales del sector farmacéutico exigiendo un “compromiso vinculante” para reducir los precios de los medicamentos en el país, hasta igualarlos con los que se aplican en otras economías avanzadas. Según publicó el propio presidente en su perfil de TruthSocial, las compañías a las que se dirigió fueron: AbbVie, Boehringer Ingelheim, Bristol Myers Squibb, Novartis, Gilead, Merck (EMD Serono), Pfizer, Novo Nordisk, AstraZeneca, Amgen, Genentech, J&J, GSK, MSD, Regeneron, Sanofi y Eli Lilly.

En las misivas dirigidas a los principales ejecutivos de estas farmacéuticas, Trump recordó la orden ejecutiva del 12 de mayo, en la que instaba a las compañías a garantizar que los ciudadanos estadounidenses pagaron lo mismo por los medicamentos que los habitantes de otros países desarrollados. Trump afirmó que “lo único que aceptará de las farmacéuticas es un compromiso que alivia a las familias estadounidenses de los precios inflados de los medicamentos” y fijó un plazo de 60 días para ello.

Casi dos meses después de aquello, Trump estableció como fecha límite el 29 de septiembre para que las compañías respondieran con compromisos vinculantes. Ahora, habrá que ver cómo responde el sector, ya que las cartas son individuales y, por tanto, las respuestas también tienen que serlo.

David Cantarero, catedrático de la Universidad de Cantabria y responsable del Grupo de I+D en Economía de la Salud del Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla (IDIVAL), explicó a El GlobalFarma que la Administración de Trump estaba valorando lanzar una investigación bajo la Sección 232 sobre productos farmacéuticos y otros sectores, “lo que podría haber supuesto aranceles específicos para este sector en el futuro a fin de que pudieran volver a atraer a EEUU actividades comerciales de las farmacéuticas”. Para el experto, “Irlanda, Dinamarca, Bélgica y Alemania habrían sido los países más afectados en el caso de posibles escaramuzas arancelarias con EEUU en el sector, de ahí que la certidumbre brillara por su ausencia en aquel momento”.

Respecto a las repercusiones de la decisión, señaló que “podría haber provocado una rebaja significativa en las exportaciones farmacéuticas hacia EEUU (con la consiguiente inflación y subida de precios) dados esos nuevos niveles de protección comercial y reequilibrio geopolítico”. En otras palabras, recalcó que “el sector farmacéutico habría visto rebajado su nivel de competitividad en el mercado estadounidense como consecuencia de que los costos habrían subido por los aranceles, sin descartarse incluso posibles efectos boomerang (contracción del comercio y posibles recesiones)”.

Aunque admitió que muchos análisis eran cortoplacistas y que la situación podría haberse equilibrado a medio plazo, insinuó que “era de esperar que en el corto plazo se generaran reducciones en los niveles de beneficio de las compañías del sector farmacéutico, con posibles pérdidas de empleo o incrementos en la temporalidad y rotación del mismo”. A continuación, mencionó que “era fundamental calibrar los posibles desvíos de actividades comerciales que entonces eran con EE. UU. hacia mercados alternativos, además de vigilar ese tipo de políticas proteccionistas y desplegar estrategias a modo de contramedidas para reducir su impacto en términos de PIB y empleo en la industria farmacéutica”. “Proteger, promover, limitar y entender que lo farmacéutico era clave para Europa y España debía ser la guía en todo esto”, especificó.

Preocupaciones de la industria farmacéutica

Cuando Trump hizo el anuncio por primera vez, a la industria farmacéutica le preocupó cómo iba a impactar esta decisión en otros componentes que son necesarios en la fabricación de medicamentos. Fuentes de Farmaindustria confirmaron a El GlobalFarma que “el 24% de los insumos importados para la fabricación de medicamentos en Europa provienen de EEUU”, por lo que subrayaron que “ni los medicamentos ni sus componentes deben verse sometidos a trabas económicas o de otro tipo que dificulten su acceso para los sistemas sanitarios, profesionales y, sobre todo, pacientes, máximos beneficiarios de la innovación biomédica”.

Ante esta situación, la patronal pidió tanto a EEUU como a la UE que “continúen protegiendo a los pacientes excluyendo los medicamentos y las vacunas de cualquier arancel futuro”. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también se pronunció: “El anuncio de presidente Trump sobre los aranceles para todo el mundo, incluida la UE, supone un duro golpe para la economía mundial”. “Las consecuencias serán nefastas para millones de personas en todo el mundo, también para los países más vulnerables”, advirtió.

En concreto, auguró que “los medicamentos costarán más”, al igual que lo harán los transportes, los consumidores se verán perjudicados, la inflación también se incrementará… “Y esto perjudica a los ciudadanos más vulnerables”, señaló. “Todas las compañías, grandes y pequeñas, sufrirán desde el primer día, desde una gran incertidumbre hasta la interrupción de las cadenas de suministro. El coste de hacer negocios con EEUU aumentará drásticamente”, lamentó Von der Leyen.


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