Padilla sale en defensa de la farmacia comunitaria: «Es una visión basada en un modelo»

El secretario de Estado de Sanidad insiste en que la farmacia no es solo un canal de distribución, sino una estructura integrada en el sistema sanitario a raíz de un recurso de la CNMC

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El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha defendido en redes sociales el actual modelo de farmacia comunitaria en España tras las críticas surgidas en torno a la limitación de la venta de productos de autodiagnóstico fuera del canal farmacéutico. La polémica surge tras cuestionarse la decisión del Ministerio de Sanidad de restringir la venta de determinados test sanitarios —como los de embarazo, COVID-19 o VIH— exclusivamente a las oficinas de farmacia. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha recurrido esta regulación y planteado un cambio legislativo que permitiría su comercialización a través de otros canales, como supermercados, plataformas digitales o máquinas expendedoras.

En respuesta a estos cuestionamientos, Padilla ha rechazado que la medida responda a presiones corporativas y ha defendido que se trata de una decisión basada en criterios asistenciales y de salud pública. En uno de sus mensajes publicados en la red social X, el secretario general ha afirmado que “comprar un test de VIH en el Carrefour sin que medie de ninguna manera un profesional sanitario no tengo claro que sea sucumbir a ningún lobby (como si los supermercados no fueran un lobby), sino hacer una apuesta por la prestación asistencial ligada al diagnóstico”.

Padilla ha insistido en que el modelo español de farmacia no debe entenderse únicamente como un canal de distribución de productos sanitarios, sino como una estructura integrada dentro del sistema sanitario, con funciones asistenciales y de vigilancia que van más allá de la dispensación. En este sentido, ha señalado que “creo que es un error pensar el modelo de farmacia como una agregación de servicios, prestaciones o productos que pueden extraerse individualmente”, y ha añadido que se trata de “un modelo de alta capilaridad, accesibilidad y tremendamente equitativo territorialmente”, que además coexiste con precios de medicamentos probablemente más bajos que en otros países.

En la misma línea, el secretario general ha subrayado que el control de determinados productos diagnósticos está vinculado a la necesidad de garantizar seguimiento clínico y coordinación con el sistema sanitario, especialmente en el caso de enfermedades transmisibles: “Eso, y que el diagnóstico, especialmente en los transmisible, ha de ir de cierta referencia y continuidad con la labor de vigilancia epidemiológica y asistencial creo que hace que sea razonable nuestra posición. O sea, no es una dádiva a un lobby, es una posición basada en la defensa de un modelo, de verdad.”

El debate se enmarca en la discusión sobre el alcance del modelo español de farmacia comunitaria, caracterizado por su amplia implantación territorial y por su integración en el sistema sanitario, frente a otros países europeos donde la venta de determinados productos de autodiagnóstico está liberalizada y puede realizarse en grandes superficies o plataformas digitales.

La posición expresada por Padilla refuerza la línea mantenida por el Ministerio de Sanidad en los últimos meses en defensa de la farmacia como establecimiento sanitario y como pieza clave en la accesibilidad, la equidad territorial y la continuidad asistencial.

La CNMC recurre a dos medidas

La CNMC anunció este martes que ha recurrido dos medidas del Ministerio de Sanidad relacionadas con la venta de productos de autodiagnóstico. Según el organismo, el artículo 19.7 permite vender estos productos únicamente en farmacias, de forma presencial o a través de sus propias páginas web, pero no en plataformas digitales o marketplaces. Por su parte, el artículo 19.8 prohíbe su venta mediante máquinas expendedoras, a pesar de que la normativa sí permite este canal para otros productos sanitarios no sujetos a prescripción.

En su comunicado, la CNMC asegura que estas medidas “son desproporcionadas: reducen la competencia de forma innecesaria, pueden elevar los precios, restringen el acceso a estos productos y limitan los puntos de distribución, lo que puede dificultar la gestión de situaciones excepcionales de alta demanda con riesgo de desabastecimiento”.

El organismo añade que los requisitos de seguridad, conservación y trazabilidad ya pueden garantizarse en establecimientos que cumplen normas estrictas, como parafarmacias o droguerías. Además, destacan que los prospectos proporcionan la información necesaria para su uso, la cual puede complementarse con el asesoramiento de farmacéuticos o profesionales de centros de salud.

La CNMC señala que en otros países las pruebas de autodiagnóstico se venden en supermercados, parafarmacias, droguerías o plataformas online. “En esos casos, mejora la disponibilidad, aumenta la competencia y bajan los precios. Asimismo, en situaciones de alta demanda, como la pandemia de COVID-19, se agiliza la respuesta y se reducen los riesgos de desabastecimiento”, afirman.


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