En el sector no se habla de otra cosa. El jueves se cierra el periodo de consulta pública previa del anteproyecto de la Ley de los Medicamentos y todos los actores a los que de una u otra forma afectará esta nueva norma ultiman sus alegaciones. Se prevé un aluvión de propuestas, que el Ministerio de Sanidad tendrá que analizar para después ver si decide incluir alguna de ellas en la redacción del texto o si, por el contrario, las descarta.
En este sentido, según ha podido saber El GlobalFarma, el PP no se va a quedar atrás. De hecho, el principal partido de la oposición va a jugar un papel muy relevante en esta etapa, ya que lanzará una ofensiva de alegaciones a la nueva Ley de los Medicamentos aprovechando el músculo que tiene al gobernar en 11 comunidades autónomas (CCAA).
Según han confirmado las fuentes consultadas por El GlobalFarma, el grueso de las alegaciones serán comunes entre las distintas regiones en las que gobierna el partido. Es previsible que en este bloque se incluyan apreciaciones o propuestas relativas al nuevo sistema de precios seleccionados propuesto por Sanidad y que ha logrado unir al sector —compañías, farmacia y distribución— en su contra.
De igual modo, cada autonomía gobernada por los populares elevará al Ministerio en esta ronda de consulta pública previa las alegaciones que considere oportunas y que respondan a las particularidades de su territorio. En conjunto, las fuentes consultadas advierten de que el paquete de alegaciones que el partido presente a este proyecto normativo tendrá un importante volumen.
Los precios seleccionados
En el ojo del huracán de esta nueva norma está el nuevo sistema de precios seleccionados propuesto por el Ministerio. Desde Sanidad, tanto el secretario de Estado, Javier Padilla, como el director general de Farmacia, César Hernández, han manifestado en varias ocasiones que persiguen dotar a España de un sistema más eficiente y que genere más competitividad.
Sin embargo, esto no se percibe así desde el sector, donde las compañías interpretan este modelo como un nuevo esquema que no ayuda a la innovación y que está más enfocado al ahorro. Resulta muy ilustrativo que, a las pocas horas de conocerse el detalle del anteproyecto, se sucedieron los comunicados. Primero fueron las compañías en bloque -incluidos los genéricos- y después todo el sector los que mostraron su descontento al respecto.
En este sentido, las diferencias entre ambos lados de la mesa de negociación son públicas y se volvieron a escenificar el miércoles pasado en Madrid en un desayuno en el que coincidieron el propio Padilla y la presidenta de Farmaindustria, Fina Lladós, quien calificó el nuevo sistema de precios como “dañino”. No obstante, lo que también se evidenció en aquella cita fue la voluntad de diálogo por todas las partes. Diálogo que se antoja necesario a tenor del gran volumen de quejas, propuestas y sugerencias que se recogerán en esta fase de consulta previa que se cierra el jueves.