En 2023, las cinco principales enfermedades no transmisibles (ENT) –ictus, cardiopatía isquémica, diabetes de tipo 2, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y cáncer de mama– costaron a la Unión Europea en torno a 530.000 millones de euros. En concreto, los costes directos de atención sanitaria fueron los que más contribuyeron, con un 60,5%, según destaca el nuevo informe de la EFPIA, 'The case for investing in a healthier future for the European Union'.
Se espera que, para 2050, el número anual de nuevos casos de ENT alcance los 7,4 millones, un 16% más que en la actualidad, y que las muertes aumenten un 50% (2,2 millones) con respecto al nivel de 2023. Por ello, el documento de la EFPIA incide en los beneficios sanitarios y económicos de invertir en la prevención, la detección temprana y el tratamiento de este tipo de enfermedades.
En este sentido, Nathalie Moll, directora general de la EFPIA, expone que el análisis presentado en este informe aboga por "una mayor atención e inversión en la salud, demostrando numerosos beneficios para los futuros pacientes". Y es que, "la prevención y el tratamiento temprano de las ENT permitirán una fuerza laboral europea más sana y productiva y reducirán los costes sanitarios futuros".
"Un cambio urgente de política garantizará una mejor priorización de la prevención y los tratamientos de estas cinco enfermedades y asegurará que cualquier inversión a largo plazo pueda ayudar a prevenir miles de muertes y mejorar la calidad de vida de los europeos", concluye Moll.
Análisis del ROI: tres casos de estudio en la UE
El objetivo del informe es aportar argumentos a favor de la inversión en salud para promover políticas, crear conciencia y asegurar financiación para la prevención, detección y tratamiento de enfermedades no transmisibles. Para demostrar cómo las inversiones adecuadas pueden mejorar los resultados en salud y ofrecer beneficios económicos, se exponen tres casos de estudio.
Así, la EFPIA analiza el retorno de inversión (ROI, por sus siglas en inglés) de cuatro enfermedades no transmisibles en tres países de la Unión Europea: intervenciones de diabetes y EPOC en Portugal, atención cardiovascular en Rumanía y tratamientos integrales de cáncer de mama en Suecia.
RUMANÍA
En Rumanía, las enfermedades cardiovasculares por sí solas representaron más del 55% de todas las muertes en 2020. Si se amplía la atención de las enfermedades cardiovasculares, se podría salvar más de 107.000 vidas de aquí a 2050. Y, además, por cada euro gastado, al menos un euro se devuelve directamente a la economía, pues se mantiene la fuerza laboral, lo que significa que la inversión se amortiza sola.
PORTUGAL
Portugal tiene una alta prevalencia de ENT y una de las tasas de diabetes más altas del mundo, con un 9,1%. Se prevé que las intervenciones específicas para mejorar el control de la diabetes y aumentar la detección de complicaciones salvarán aproximadamente 8.700 vidas entre 2023 y 2050. Por otra parte, por cada euro invertido en un mejor control de la diabetes, se devolverían 1,4 euros a la economía. Asimismo, la ampliación de este paquete de intervención evitaría aproximadamente 239.000 nuevos casos de complicaciones relacionadas con la diabetes.
SUECIA
En Suecia, el cáncer de mama fue responsable de 7.257 casos nuevos y 1.456 muertes en 2023. Se prevé que alcance los 8.702 casos nuevos (aumento del 20%) y las 1.887 muertes (aumento del 30%) anuales para 2050. Por tanto, brindar un tratamiento integral contra el cáncer de mama a las mujeres podría generar un retorno directo a la economía de hasta cinco veces la inversión inicial.
Por tanto, en los tres casos se observa que las intervenciones sanitarias son eficaces, con un importante impacto positivo para la salud, y que la inversión en detección temprana genera un retorno. Además, se muestra cómo estos beneficios aumentan cuanto antes comiencen estas iniciativas. Por todo ello, el documento recalca la importancia de considerar el gasto en salud como una inversión.
Impacto económico
"En una época de lento crecimiento económico, inestabilidad geopolítica y crecientes presiones sobre los sistemas sanitarios, la inversión estratégica en salud nunca ha sido más crucial", señaló Thomas Allvin, director de Estrategia y Sistemas Sanitarios de EFPIA, durante la presentación del informe. "Además, invertir en salud tiene un impacto positivo en la economía; las intervenciones específicas pueden mejorar los resultados de los pacientes y generar un retorno sustancial de la inversión", añadió.
Por su parte, Antonella Cardone, directora ejecutiva de Cancer Patients Europe, también incidió en la prosperidad económica derivada de mejorar la atención sanitaria. "Cuando la gente tiene más salud, es más productiva", declaró.
"Aunque los sistemas de salud con competencia nacional, la UE puede hacer una intervención importante apoyando a los países", apuntó por su parte Boriana Goranova, analista de políticas en DG ECFIN.
En concreto, el documento apunta a la necesidad de "alejarnos de los ciclos presupuestarios de corto plazo e implementar marcos plurianuales que prioricen los objetivos de salud a largo plazo". Asimismo, es fundamental integrar un "análisis económico sólido" en los procesos de elaboración de presupuestos de salud para poder tomar decisiones informadas, asignar recursos de manera efectiva y demostrar el valor de la salud como una inversión.
Del mismo modo, es esencial "ampliar el acceso de los pacientes a servicios preventivos, promoviendo una atención temprana". Y es que la detección precoz y el aumento de confianza del paciente son clave para "mejorar el acceso, la aceptación y la atención sanitaria y maximizar el impacto de las innovaciones en salud".
Áreas de acción
- Fortalecer el papel del análisis económico y la investigación retrospectiva en la presupuestación de salud.
- Mejorar las vías de atención de los pacientes para garantizar una utilización exitosa de la inversión en la prevención de enfermedades.
- Fortalecer la colaboración entre los ministerios de salud y finanzas y abordar los desafíos de gobernanza para alinear las inversiones en salud con las prioridades nacionales.
- Realizar un cambio de paradigma para posicionar la salud como una inversión estratégica.
- Proteger y ampliar la inversión en salud e innovación, alineando el financiamiento con las prioridades estratégicas para abordar la brecha de inversión.