El pasado 11 de febrero, el salón de actos del Ministerio de Sanidad no fue solo un escenario de celebración por el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Fue el punto de partida de una transformación estructural bajo el lema “Hacia el liderazgo de mujeres en ensayos clínicos: datos para reducir la brecha de género”. En un movimiento sin precedentes dentro de la iniciativa #EnSaludNoSinMujeres, los principales actores del sistema sanitario español han decidido que ya no es suficiente con intuir la desigualdad: es hora de medirla con precisión científica para erradicarla.
Este ambicioso proyecto cuenta con el respaldo coral de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), la Federación de Asociaciones Científico-Médicas Españolas (FACME) y Farmaindustria, en colaboración con Mujeres en Farma. El objetivo es realizar un estudio sistemático que identifique los factores que bloquean el ascenso de las investigadoras y defina una hoja de ruta con actuaciones concretas para alcanzar la equidad en las posiciones de decisión.
La radiografía de la desigualdad
Las cifras expuestas durante el encuentro revelan una paradoja persistente en el Sistema Nacional de Salud (SNS). España tiene una sanidad con rostro de mujer, pero con firma de hombre en los despachos de mayor impacto científico. Aunque las mujeres representan el 60% del personal médico del SNS, esta representatividad se desploma a medida que se escala en la pirámide de responsabilidad.
Según los datos recopilados por WOMEDS (el observatorio de género de FACME) en colaboración con el Instituto de Salud Carlos III, la realidad es tozuda:
- Jefaturas de servicio. Solo el 33,3% de estos puestos asistenciales de alto nivel son ocupados por facultativas.
- Investigación clínica independiente. El liderazgo femenino en este ámbito, fundamental para el avance de la medicina sin intereses comerciales directos, no llega al 20%.
- Financiación. En el año 2025, la financiación pública destinada a investigaciones lideradas por mujeres fue un 30% menor que la recibida por sus colegas varones.
Cristina Avendaño, presidenta de FACME, advirtió que esta brecha no aparece de forma espontánea al final de la carrera, sino que se gesta desde las fases más tempranas. "Una menor participación hoy limita la competitividad mañana", afirmó, señalando que las barreras en la concesión de proyectos y el acceso a fondos públicos crean un efecto de inercia que dificulta que las profesionales alcancen responsabilidades estratégicas.
Una cuestión de seguridad
El debate sobre la brecha de género en Sanidad ha dejado de ser una cuestión de justicia social para convertirse en un imperativo de calidad científica y seguridad pública. Juan Cruz Cigudosa, secretario de Estado de Ciencia, fue contundente al respecto: "La ciencia avanza con evidencia, no con suposiciones; avanza con inclusión, no con exclusión". Según Cigudosa, la integración de la dimensión de género es ya una exigencia del marco europeo de I+D porque, sin mujeres liderando los ensayos, no es posible garantizar tratamientos seguros para toda la población.
En esta misma línea, María Jesús Lamas, directora de la AEMPS, subrayó el carácter regulatorio de esta necesidad. Los medicamentos deben demostrar las mismas garantías de calidad, seguridad y eficacia para ambos sexos desde la fase preclínica hasta la farmacovigilancia.
"Una ciencia diversa es una ciencia más precisa, innovadora y útil. La presencia femenina en el diseño de los ensayos y en el liderazgo de los equipos es condición sine qua non para generar resultados socialmente relevantes"
Juan Cruz Cigudosa, secretario de Estado de Ciencia
¿Por qué no importa solo el resultado?
Uno de los puntos más reflexivos de la jornada lo aportó el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, quien cuestionó la supuesta neutralidad de la investigación heredada del racionalismo. Padilla argumentó que el género de quien investiga es crucial porque "quién formula la pregunta condiciona dónde se pone el foco y qué variables se estudian". Para el secretario, la igualdad no es un añadido, sino un "elemento multiplicador" del avance científico.

Para ilustrar que la mera presencia de mujeres no rompe las barreras de poder, Padilla citó un ejemplo clarificador del sector de la enfermería: a pesar de que existen seis veces más enfermeras que enfermeros, los puestos de gestión siguen estando predominantemente en manos masculinas.
Esto demuestra que la "feminización" de una profesión no garantiza el acceso al liderazgo y que es necesario identificar barreras persistentes y específicas, como el impacto diferencial de la maternidad, para diseñar respuestas públicas eficaces.
El secretario de Estado de sanidad realizó una "llamada a la acción" y puso de manifiesto el compromiso del ministerio de sanidad con el liderazgo de la mujer, e invitó a sumarse a las distintas organizaciones y entidades en este cometido.
Motor de talento y liderazgo internacional
El sector privado también juega un papel protagonista en este cambio de paradigma. La industria farmacéutica innovadora en España ya es un motor de empleo cualificado femenino: las mujeres representan el 66% de las plantillas en las áreas de I+D y ocupan tres de cada cuatro empleos en la gestión de ensayos clínicos.
Fina Lladós, presidenta de Farmaindustria, reconoció en un video remitido que este éxito cuantitativo debe ahora traducirse en un liderazgo estratégico. En este sentido, Amelia Martín Uranga, directora de Investigación Clínica y Traslacional de la asociación, destacó que el prestigio de España como líder en ensayos ha permitido incluso "exportar talento", con investigadoras españolas dirigiendo operaciones clínicas a nivel internacional. El reto ahora es consolidar este ecosistema para que sea el más competitivo y diverso de Europa.
El proyecto presentado no busca ser una declaración de intenciones más, sino una herramienta de referencia para los próximos años. El estudio sistemático que se está llevando a cabo permitirá hacer un seguimiento real de los avances y orientar las decisiones legislativas y organizativas necesarias.
Los resultados definitivos se presentarán en julio de 2026, coincidiendo con el primer aniversario de #EnSaludNoSinMujeres. Con estos datos en la mano, Sanidad y sus aliados esperan cerrar de una vez por todas la brecha que separa el talento femenino de los puestos donde se decide el futuro de la medicina en España. La excelencia científica del país, como concluyeron los expertos, solo será plena cuando sea verdaderamente diversa.