Una de las normativas más esperadas en los últimos años es la tramitación del anteproyecto de Ley de los Medicamentos y Productos Sanitarios, aprobado en primera vuelta en el Consejo de Ministros en abril. Tras someterse a consulta pública, el texto recibió un gran número de alegaciones por parte de más de 1.400 personas o entidades del sector.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ya ha expresado en numerosas ocasiones su intención de avanzar con la tramitación y se espera que el anteproyecto llegue pronto al Consejo de Ministros para su segunda vuelta. En declaraciones a El GlobalFarma, fuentes de Farmaindustria reclamaron una “revisión integral” del borrador, al considerar que la norma “no recoge la visión del medicamento como una inversión, sino que está impregnada de una perspectiva económica enfocada en políticas de ahorro a corto plazo, orientadas a contener el gasto público”.
Uno de los puntos más controvertidos fue la propuesta de implantar un sistema de precios seleccionados. En este frente, compañías, farmacias y distribuidores se mostraron en bloque contrarios a la medida, reclamando su retirada y pidiendo que cualquier reforma se consensúe en el Comité Mixto creado en el marco de la Estrategia de la Industria Farmacéutica. Según confirmaron fuentes de Farmaindustria a este medio, su propuesta pasa por suprimir este mecanismo y sustituirlo por un “sistema de precios dinámicos”.
De este modo, Farmaindustria plantea un sistema precios dinámico y variable, sin horquillas, en función del número de competidores existentes y del porcentaje de penetración en unidades de los medicamentos genéricos y biosimilares en el mercado de los medicamentos fuera de patente actual, así como para la introducción de los nuevos lanzamientos de genéricos y biosimilares de ahora en adelante. Otra de las peticiones es que sea un sistema obligatorio para medicamentos genéricos y biosimilares, pero no para el resto. “Si estos medicamentos no igualan el precio, quedarán financiados, existiendo aportación del paciente por la diferencia de precio”, admiten.
Pese a la gran polémica suscitada, el director general de Cartera Común de Servicios del SNS y Farmacia, César Hernández, dejó claro durante la gran cita anual de la industria farmacéutica que el sistema de precios que propuso Sanidad en el anteproyecto no es intocable: “El sistema de precios seleccionados tal y como se publicó en el anteproyecto no es una línea roja”. Eso sí, ese nuevo modelo tendrá que asegurar, como defendió en otras ocasiones Hernández, que “haya altos volúmenes de medicamentos a precios competitivos”.
Sin dar muchos más detalles sobre el momento en el que será presentada en segunda vuelta al Consejo de Ministros para coger cuerpo como proyecto de ley, Hernández reconoció que en la fase de estudio de las alegaciones han encontrado “aspectos relevantes” que el Ministerio está intentando incorporar al nuevo texto. Recientemente, el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha confirmado en un foro organizado por El Español, que Sanidad cambiará "el nombre y el contenido" de su propuesta de precios seleccionados.
Actualmente, el anteproyecto establece que “para cada agrupación homogénea que se determine por el Ministerio de Sanidad de medicamentos igualmente dispensables, a las que se hace referencia en el artículo 100, las compañías titulares o sus representantes locales deberán ofertar al órgano competente del Ministerio de Sanidad sus precios para un periodo de tiempo de seis meses”. Con las ofertas recibidas, Sanidad elaborará “una propuesta motivada que recoja el medicamento de precio más bajo, una agrupación de medicamentos con precios seleccionados, así como su rango de precios, y una agrupación de productos no seleccionados”.
Durante ese período de seis meses, las reglas de elección por parte del paciente y de dispensación por parte del farmacéutico, recogidas en el artículo 99 de la ley, seguirán aplicándose a los productos no seleccionados.