Trump vuelve a la carga y amenaza con aplicar aranceles del 250% a la industria farmacéutica

El presidente Trump ha declarado a la CNBC que los aranceles previstos para los productos farmacéuticos importados a EEUU podrían alcanzar la tasa más alta que ha amenazado hasta ahora

Añádenos en Google

Después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazara la propuesta de la Unión Europea de ‘aranceles cero’, el pasado miércoles 9 de abril entraron en vigor las tasas del 10% en general, aunque la cifra se vio incrementada en ciertos países, como es el caso de la UE, donde alcanzará un 20%, o China, donde llegará hasta un 54%. La industria farmacéutica consiguió sortear esta primera ronda de aranceles, pero Trump anunció que está ultimando un “importante arancel” a los productos farmacéuticos –del que no dio detalle– para que las compañías vuelvan a asentar la producción y fabricación en el país americano. “Cuando se enteren, se irán de China. Se irán de otros lugares porque tienen que vender; la mayor parte de sus productos se venden aquí y van a abrir sus plantas por todas partes”, vaticinó el presidente de EEUU.

Ahora, ha reiterado su intención de imponer de manera inmediata aranceles a los medicamentos. Tras el reciente anuncio de principios de julio de imponer aranceles del 200% a la industria farmacéutica, el presidente Trump ha declarado a la CNBC que los aranceles previstos para los productos farmacéuticos importados a EEUU podrían llegar a alcanzar finalmente el 250%, la tasa más alta que ha amenazado hasta ahora. En concreto, ha subrayado que inicialmente impondrá un "pequeño arancel" a los productos farmacéuticos, pero que en un plazo de entre un año y año y medio "como máximo" aumentará ese tipo al 150% y luego al 250%.

"El presidente ha amenazado en repetidas ocasiones con aplicar aranceles y luego ha cambiado de opinión, por lo que no hay garantía de que finalmente fije los aranceles sobre los productos farmacéuticos en el 250%". Los aranceles son una apuesta del presidente para incentivar a las empresas farmacéuticas a trasladar sus operaciones de fabricación a los Estados Unidos, en un momento en que la producción nacional de medicamentos se ha reducido drásticamente en las últimas décadas. En los últimos seis meses, compañías como Eli Lilly y Johnson & Johnson han anunciado nuevas inversiones en los EEUU para ganarse la confianza del presidente. "Queremos que los productos farmacéuticos se fabriquen en nuestro país", declaró Trump a la CNBC.

Los impuestos previstos supondrían un duro golpe para la industria farmacéutica, que ha advertido de que los aranceles podrían aumentar los costes, disuadir las inversiones en EEUU y perturbar la cadena de suministro de medicamentos, poniendo en peligro a los pacientes. Las compañías farmacéuticas ya están lidiando con las consecuencias de las políticas de precios de los medicamentos de Trump, que, según ellas, amenazan tanto sus resultados económicos como su capacidad para invertir en investigación y desarrollo.

Entre ellas se encuentra la orden ejecutiva de Trump de mayo, que reaviva un controvertido plan, la política de "nación más favorecida", cuyo objetivo es reducir los costes de los medicamentos vinculando los precios de algunos de ellos en Estados Unidos a los precios significativamente más bajos del extranjero.

David Cantarero, catedrático de la Universidad de Cantabria y responsable del Grupo de I+D en Economía de la Salud del Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla (IDIVAL), explicó a El GlobalFarma que la Administración de Trump estaba valorando lanzar una investigación bajo la Sección 232 sobre productos farmacéuticos y otros sectores, “lo que podría haber supuesto aranceles específicos para este sector en el futuro a fin de que pudieran volver a atraer a EEUU actividades comerciales de las farmacéuticas”. Para el experto, “Irlanda, Dinamarca, Bélgica y Alemania habrían sido los países más afectados en el caso de posibles escaramuzas arancelarias con EEUU en el sector, de ahí que la certidumbre brillara por su ausencia en aquel momento”.

Respecto a las repercusiones de la decisión, señaló que “podría haber provocado una rebaja significativa en las exportaciones farmacéuticas hacia EEUU (con la consiguiente inflación y subida de precios) dados esos nuevos niveles de protección comercial y reequilibrio geopolítico”. En otras palabras, recalcó que “el sector farmacéutico habría visto rebajado su nivel de competitividad en el mercado estadounidense como consecuencia de que los costos habrían subido por los aranceles, sin descartarse incluso posibles efectos boomerang (contracción del comercio y posibles recesiones)”.

Aunque admitió que muchos análisis eran cortoplacistas y que la situación podría haberse equilibrado a medio plazo, insinuó que “era de esperar que en el corto plazo se generaran reducciones en los niveles de beneficio de las compañías del sector farmacéutico, con posibles pérdidas de empleo o incrementos en la temporalidad y rotación del mismo”. A continuación, mencionó que “era fundamental calibrar los posibles desvíos de actividades comerciales que entonces eran con EE. UU. hacia mercados alternativos, además de vigilar ese tipo de políticas proteccionistas y desplegar estrategias a modo de contramedidas para reducir su impacto en términos de PIB y empleo en la industria farmacéutica”. “Proteger, promover, limitar y entender que lo farmacéutico era clave para Europa y España debía ser la guía en todo esto”, especificó.

Preocupaciones de la industria farmacéutica

Cuando Trump hizo el anuncio por primera vez, a la industria farmacéutica le preocupó cómo iba a impactar esta decisión en otros componentes que son necesarios en la fabricación de medicamentos. Fuentes de Farmaindustria confirmaron a El GlobalFarma que “el 24% de los insumos importados para la fabricación de medicamentos en Europa provienen de EEUU”, por lo que subrayaron que “ni los medicamentos ni sus componentes deben verse sometidos a trabas económicas o de otro tipo que dificulten su acceso para los sistemas sanitarios, profesionales y, sobre todo, pacientes, máximos beneficiarios de la innovación biomédica”.

Ante esta situación, la patronal pidió tanto a EEUU como a la UE que “continúen protegiendo a los pacientes excluyendo los medicamentos y las vacunas de cualquier arancel futuro”. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también se pronunció: “El anuncio de presidente Trump sobre los aranceles para todo el mundo, incluida la UE, supone un duro golpe para la economía mundial”. “Las consecuencias serán nefastas para millones de personas en todo el mundo, también para los países más vulnerables”, advirtió.

En concreto, auguró que “los medicamentos costarán más”, al igual que lo harán los transportes, los consumidores se verán perjudicados, la inflación también se incrementará… “Y esto perjudica a los ciudadanos más vulnerables”, señaló. “Todas las compañías, grandes y pequeñas, sufrirán desde el primer día, desde una gran incertidumbre hasta la interrupción de las cadenas de suministro. El coste de hacer negocios con EEUU aumentará drásticamente”, lamentó Von der Leyen.


También te puede interesar...

https://elglobalfarma.com/politica/eeuu-programa-piloto-medicare-medicaid-glp-1-obesidad