La UE coloca la IA como mecanismo de avance en la Ley de Biotecnología: «Se puede invertir y es importante para la industria»

El ponente de la iniciativa, Roel Vermeulen, ha remarcado que la IA permite evaluar los datos y definir "mejor el impacto", a la par que ha señalado a Europa como un referente en este ámbito

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La Comisión de Salud Pública (SANT) del Parlamento Europeo ha abordado hoy un expediente sobre la Ley de Biotecnología de la UE, en una sesión en la que la inteligencia artificial, la prevención y el uso de datos han emergido como ejes centrales para reforzar la competitividad europea y mejorar la salud pública.

El debate ha girado en torno a la intervención de Roel Vermeulen, ponente de la iniciativa, que ha defendido un cambio de enfoque en las políticas sanitarias comunitarias. "Europa está gestionando las enfermedades más que previniéndolas", ha advertido al inicio de su exposición, en la que ha insistido en que "muchas de nuestras enfermedades tienen un origen en el medio ambiente".

Del tratamiento a la prevención

Vermeulen ha explicado que, cuando habla de medio ambiente, se refiere a "donde vivimos, donde trabajamos, qué comemos y qué respiramos", es decir, al 'expósoma', un concepto que, a su juicio, "marca la pauta de la salud en Europa". Según ha expuesto, la ciencia solo conoce "la mitad de estos factores que generan estas enfermedades", lo que limita la capacidad de respuesta ante unos problemas de salud que, según ha recalcado, "están aumentando entre la población".

A partir de ese diagnóstico, el ponente ha pedido "un cambio de paradigma en esta interfaz de ciencia-política", al considerar que el modelo actual resulta insuficiente frente a la complejidad de las exposiciones y de sus efectos combinados. "Partir de una exposición o de un motivo de estrés a una enfermedad no va a ser suficiente para luchar contra los problemas actuales y los problemas que tendremos en el futuro", ha señalado.

En su intervención, ha remarcado además que el problema no es solo identificar factores aislados, sino comprender cómo se acumulan e interactúan. "Subestimamos la combinación de estos factores de estrés", ha afirmado, antes de añadir que "sabemos que hay interacciones entre la situación socioeconómica y la vulnerabilidad a otros factores de estrés" y también entre "las distintas sustancias químicas".

Más infraestructuras y datos vinculados a salud

El ponente ha detallado que el informe articula "siete ámbitos" en los que puede reforzarse la interacción entre ciencia y política, entre ellos la regulación química, el clima, el cuidado de menores, la exposición en el trabajo, las prácticas limpias, la nutrición y la planificación urbana. En ese marco, ha reclamado "aumentar o mejorar las infraestructuras de investigación" y hacer que "esta información circule para que haya mejores políticas".

También ha puesto el acento en la necesidad de "vincular los datos medioambientales con mayor claridad con el espacio de datos europeos" y con los registros sanitarios. "Este espacio de datos europeos de salud es un paso importante, pero habrá que vincular la información con los registros de salud si realmente queremos que haya un cambio en prevención", ha defendido.

Vermeulen ha lamentado que "la prevención tiene que estar más presente en las políticas sanitarias", ya que, a su juicio, en la actualidad "muchas de las políticas se centran en las enfermedades, pero no tanto en la prevención". De hecho, ha sostenido que "no hay un pilar de prevención transversal en las distintas políticas".

Un objetivo para 2040 con impacto económico

Durante su exposición, el ponente ha vinculado de forma directa salud, bienestar y competitividad. Así, ha asegurado que los objetivos fijados para 2040 pasan por "reducir el número de enfermedades en un 20%", así como por recortar el impacto del ciclo de enfermedad en la población trabajadora.

A su juicio, ese avance tendría una traslación económica muy significativa. "Ganaríamos en productividad anualmente 55.000 millones de euros", ha indicado. Por ello, ha defendido que actuar en este ámbito "es una inversión rentable, muy rentable" y "es importante para mantener la competitividad de Europa".

En la misma línea, ha pedido fondos para el 'Human Exposure Moonshot', más registros electrónicos y una reflexión política de fondo para construir "un pilar de prevención común en la Unión Europea" que permita "cambiar el foco de las enfermedades y trasladarlo a la prevención de la salud".

Los eurodiputados piden concreción sobre riesgos, datos e IA

En el turno de intervenciones, Christophe Clergeau, eurodiputado del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo, ha querido profundizar en la diferencia entre el enfoque clásico sobre determinantes de salud y la visión basada en la exposición acumulativa. En concreto, ha preguntado por "el efecto acumulativo de exposiciones" y por cómo "pequeñas dosis" pueden combinarse con otros factores y "tener un enorme efecto en la salud".

A esta cuestión, Vermeulen ha respondido que "estas exposiciones se acumulan, ocurren a la vez" y que, del mismo modo que en genómica "el cambio llegó cuando pudimos escanear todo el genoma", ahora es necesario entender "cómo el medio ambiente interactúa" y cómo "todos los factores medioambientales interactúan y afectan a la salud de la ciudadanía".

El ponente ha reforzado esa idea con un ejemplo concreto. "Si se analiza sustancia química por sustancia química, hay sustancias químicas que aisladas no hacen nada y que podrían ser consideradas seguras, pero si se combinan con otras sustancias químicas no lo son", ha afirmado. De ahí que haya concluido que "estos efectos acumulativos son reales, las interacciones son reales".

Financiación pública y comunicación sin alarmismo

Por su parte, Margarita de la Pisa, eurodiputada del Grupo Patriotas por Europa, ha puesto sobre la mesa la dificultad de investigar una materia tan amplia y compleja, así como el coste que implica. La parlamentaria ha planteado que se trata de una investigación "económicamente muy costosa" y ha sugerido que debería descansar sobre "financiación pública", al no existir necesariamente un producto final que garantice retorno de la inversión.

Además, ha advertido del riesgo de trasladar a la ciudadanía mensajes incompletos o alarmistas. Según ha expuesto, en muchas ocasiones se generan "miedo, inseguridad, pánico", por lo que ha pedido avanzar "sin generar ese miedo" y ofreciendo al ciudadano "el conocimiento ya digerido y con conclusiones claras".

En su réplica, Vermeulen ha rechazado que este tipo de inversiones carezcan de retorno. "No es verdad que no tengan retorno esto, el retorno es enorme", ha afirmado. Para sostener esa tesis, ha recordado que medidas regulatorias previas, como las directrices de calidad del aire o la retirada del plomo de la gasolina, han generado "una ganancia entre seis y ocho euros en retorno" por cada euro invertido.

En cuanto al riesgo de parálisis social, ha admitido que "es difícil", pero ha defendido que "todo empieza con el hecho de entender antes de comunicar". En todo caso, ha subrayado que "la incertidumbre científica no es lo mismo que no hacer las cosas" y que, aunque no se conozca todo, "ya podemos seguir haciendo cositas".

Renew Europe sitúa la IA en el centro del debate

Buena parte de la discusión se desplazó después hacia el uso de los datos y de la inteligencia artificial. Billy Kelleher, eurodiputado del Grupo Renew Europe, preguntó por la calidad y disponibilidad de la información para "identificar las tendencias" y "los factores de riesgos" en determinados territorios o grupos de población, así como por el potencial de "la informática, la IA" para gestionar esa masa de datos y detectar riesgos en "ciertas zonas geográficas, sectores, etcétera".

Kelleher citó incluso el caso de los agricultores para preguntar si es posible contar con datos que permitan evaluar una mayor exposición a agentes químicos y anticipar "riesgos potenciales y tendencias".

También, Stine Bosse, eurodiputada del Grupo Renew Europe, puso el foco en la dimensión comunicativa y política del informe. La parlamentaria ha defendido que este tipo de estudios permiten “capturar todo” y entender la complejidad del bienestar, pero ha alertado de la necesidad de que esa información llegue a otros ámbitos del Parlamento y no quede encerrada en un debate técnico. "No es popular el decir que los productos químicos son malos, que la contaminación es mala", ha señalado, para reclamar que estas conclusiones permeen también a otras políticas ligadas a competitividad y desarrollo.

"La IA nos permite hacer esa evaluación de los datos"

En su respuesta, Vermeulen ha defendido con claridad el papel de la inteligencia artificial como instrumento de avance para las políticas europeas en biotecnología, salud y prevención. "La utilización de la IA" permite ya construir "gemelos digitales" o "hermanamientos digitales de ciudades" con los que "podemos experimentar y ver cuál es el impacto, quién se beneficia, cuándo, cómo", e incluso valorar si determinadas medidas "aumentan las desigualdades sociales" o las reducen.

Además, ha vinculado directamente la IA con la evaluación de sustancias y exposiciones. "Cuando pensamos en los químicos, la IA nos permite hacer esa evaluación de los datos y poder decir mucho mejor el impacto que puede tener", ha subrayado.

El ponente ha ido más allá al reivindicar el liderazgo europeo en este terreno. "Hay muchísima ciencia ahí de datos en la IA y yo creo que Europa además es líder en todos estos ámbitos", ha asegurado. En ese sentido, ha conectado este potencial con la competitividad comunitaria y con el atractivo económico del sector. "Yo creo que aquí es donde podemos invertir mucho", ha dicho, antes de insistir en que "se puede invertir ahí y creo que también es importante para la industria".

Una llamada a integrar ciencia, política e inversión

Como conclusión, Vermeulen ha vuelto a reclamar una mayor integración entre evidencia científica y toma de decisiones. "La ciencia y la política tienen que colaborar", ha defendido, al tiempo que ha asegurado que el objetivo de quienes impulsan esta línea de trabajo no es solo pedir "más ciencia", sino "incorporar la ciencia en la política".

La intervención ha dejado así una idea central en la sesión de la Comisión SANT: la Ley de Biotecnología puede convertirse, a juicio del ponente, en una palanca para reforzar la prevención, ordenar mejor los datos y situar la inteligencia artificial como una herramienta útil tanto para la salud pública como para la competitividad industrial europea. Todo ello, con un mensaje de fondo reiterado a lo largo del debate: la UE necesita pasar de gestionar enfermedades a anticiparlas.


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