Vacunación frente a la gripe: Canarias avanza hacia un modelo equitativo y basado en la evidencia

El DG de Salud Pública de Canarias, José Fernando Díaz-Flores, mantuvo un encuentro con GRIPEXPERT en el que se subrayó la comunicación con la ciudadanía para aumentar la cobertura vacunal

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La última Sesión Best in Class en Salud Publica ha tenido como protagonista a la Comunidad Autónoma de Canarias. El encuentro ha reunido a José Fernando Díaz-Flores, director general de Salud Pública de Canarias y a Álvaro Torres Lana, jefe de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica y Prevención de la Dirección General de Salud Pública, con los miembros de GRIPEXPERT José J. Castrodeza, catedrático de la Universidad de Valladolid y jefe de servicio en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid y José Martínez Olmos, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP).

La llegada de la temporada gripal pone de nuevo a prueba la capacidad de coordinación de los sistemas de salud. Aunque España dispone de una amplia red de vigilancia y un calendario vacunal consolidado, los expertos coinciden en que todavía existen importantes retos, especialmente en la comunicación con la población y en la equidad territorial. En este sentido, Canarias se presenta como un ejemplo de avance en la integración de la vigilancia epidemiológica y la promoción de la vacunación.

Entre las novedades, Díaz-Flores destacó el adelanto de la vacunación para personal institucional y personas vulnerables, con refuerzos a domicilio, así como el incremento de la vacunación infantil en colegios públicos y, por primera vez, en colegios concertados. “Esto nos da un margen amplio para aumentar cobertura en ambos grupos”, señaló, subrayando que durante la primera semana de vacunación se inmunizaron alrededor de 11.000 personas institucionalizadas y vulnerables y más de 4.000 niños, a pesar de que la campaña se planificó para todo octubre.

José Fernando Díaz-Flores Estévez, director general de Salud Pública de Canarias

La vacunación del resto de la población en Canarias comenzó el 16 de octubre, y según los datos epidemiológicos, la gripe ya se está convirtiendo en la primera causa de infecciones respiratorias, con una incidencia superior a 600 casos por 100.000 habitantes. El DG de Salud Pública señaló que en la región “los picos suelen registrarse entre la semana 52 del año y la quinta semana del siguiente, por lo que la campaña se encuentra en sus fases iniciales de aumento”.

Álvaro Torres Lana durante la reunión.

En esta línea, Torres Lana añadió que “el año pasado no fue el más óptimo, por lo que se ha realizado un esfuerzo adicional con campañas de concienciación en distintos niveles para aumentar las coberturas en la población general este año”. Además, destacó que respecto a la vacunación en niños, los resultados están siendo mucho mejores. “Aunque quizá no se pueda comparar directamente con el año pasado, iremos evaluando la evolución en los próximos años”.

Encuesta sobre percepción y vacunación frente a la gripe

Durante la reunión, Castrodeza presentó los resultados de una encuesta sobre la percepción de la gripe y la vacunación. Entre los hallazgos, destacó que un 92,9% de los mayores de 60 años ya se identifican como grupo de riesgo, frente al 61% de hace tres o cuatro años. Sin embargo, todavía existen brechas importantes en el reconocimiento de otros grupos, como niños de 6 meses a 5 años, personas inmunodeprimidas, embarazadas, pacientes con patologías cardíacas o diabéticos, y profesionales sanitarios.

El estudio también reflejó que alrededor de un tercio de la población española afirma vacunarse anualmente contra la gripe, con porcentajes más altos en mayores de 60 años y en grupos de riesgo, mientras que en población no considerada de riesgo la cobertura apenas alcanza el 16%. Entre los motivos para vacunarse, la protección propia o del entorno sigue siendo el principal, aunque ha disminuido en los últimos años desde la pandemia de COVID-19. Por otro lado, los motivos para no vacunarse incluyen la falta de recomendación médica y la percepción de que la gripe no reviste gravedad, un argumento que ha aumentado del 22,5% al 39,6% entre 2021 y 2024.

Respecto a la confianza en las vacunas en general, se ha registrado un descenso del 40,4% en 2022 al 27,9% en 2024, lo que resalta la necesidad de estrategias de información adecuadas y de reforzar el papel de los profesionales sanitarios en la recomendación de la vacunación.

José J. Castrodeza durante el encuentro.

Los expertos coincidieron en la importancia de reforzar la vacunación a través de estrategias más accesibles y visibles. Una propuesta fue la utilización de hospitales como puntos de vacunación durante la campaña, aprovechando que están abiertos todo el día y reciben a un gran número de personas, tanto pacientes como acompañantes. “No tiene sentido que tengamos un hospital abierto 365 días y vacunemos solo al personal o a pacientes inmunocomprometidos”, indicó Castrodeza.

Otro de los retos identificados es la formación específica de los profesionales sanitarios, no solo para que se vacunen, sino para que comprendan la importancia de recomendar la vacuna a sus pacientes. Los expertos destacaron que la vacuna contra la gripe protege no solo frente al virus, sino también frente a complicaciones cardiovasculares y neurológicas documentadas científicamente.

En relación con la comunicación y concienciación, se resaltó que más del 25% de la población recibió información sobre la campaña, siendo las zonas con mayor difusión Extremadura y Murcia. No obstante, se observó un descenso en la influencia del personal sanitario como fuente de recomendación, del 39% en 2021-2022 al 21% en 2024, mientras que los medios de comunicación han aumentado su peso del 26% al 36%.

Vacunas mejoradas, equidad y accesibilidad

Asimismo, Martínez Olmos señaló que con el tiempo se irá arrojando luz sobre la combinación de la vacuna de la gripe con la de la COVID-19, que ha tenido sus ventajas, pero también sus inconvenientes. “En población muy adulta, especialmente en personas institucionalizadas o que viven en sus casas, aprovechar la misma campaña vacunal puede ser muy beneficioso. Protege a los mayores y, al mismo tiempo, permite que el sistema sanitario administre las vacunas de manera más eficiente”, destacó, sin embargo, añadió que “también está la cuestión de cómo la población percibe la COVID-19, lo que puede influir en la aceptación de la vacunación conjunta”.

José Martínez Olmos en la reunión.

En esta línea, el experto subrayó que es necesario reflexionar sobre varios aspectos. Uno de ellos es el énfasis que debe ponerse en la población general para que no se banalice la gripe ni se subestimen sus consecuencias.

“Otro elemento importante es el papel de las instituciones y, especialmente, de los sanitarios. Las direcciones y servicios de salud pública suelen tener muy claro su papel y actúan de manera sistemática, pero los datos muestran que la cobertura vacunal entre médicos y enfermeras tiende a disminuir. Esto nos plantea la necesidad de abordar este asunto de forma específica”, puntualizó Martínez Olmos.

En este sentido, especificó que también hay que considerar el impacto de los mensajes antivacunas, pero, más allá de eso, “es importante reflexionar sobre la ética profesional y la responsabilidad de proteger a la población con la que comparten el día a día en los servicios sanitarios”.

Así, otro aspecto a considerar son las vacunas de inmunogenicidad aumentada. “La evidencia disponible indica que protege de manera significativa a la población con mayor riesgo de problemas inmunológicos y esto plantea la necesidad de analizar cómo se implementa su uso entre distintas comunidades autónomas y de considerar criterios de equidad para que la aplicación de estas vacunas sea lo más justa posible a nivel nacional”, determinó el experto.

José Martínez Olmos, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y profesor de la EASP.

Incidir en los sanitarios y la población

En cuanto a cómo abordar las dificultades de vacunación entre sanitarios, Castrodeza señaló la importancia de desarrollar intervenciones formativas muy específicas. “Deben ser conscientes de la responsabilidad que asumen al no vacunarse ellos mismos o al no recomendar la vacunación a sus pacientes. La vacuna de la gripe no solo protege frente a la infección, sino que también está documentado que reduce recaídas en procesos de infarto de miocardio, problemas vasculares y otras complicaciones”, advirtió.

Por otro lado, el director general de Salud Pública añadió que la campaña de vacunación contra la gripe de este año ha contado con un importante despliegue mediático, aunque algunos responsables sanitarios admiten tener dudas sobre su efectividad. Según explicó, cada vez más sectores de la población vulnerable han perdido el respeto al riesgo que representa la gripe, un aspecto en el que, aseguró, “tendremos que ahondar”.

El papel de los profesionales sanitarios sigue siendo un reto clave en Canarias. “El gran reto es que los profesionales no solo se vacunen, sino que también entiendan la importancia de prescribir la vacunación”, indicó Díaz-Flores. Para ello, se han intensificado las sesiones clínicas y cursos formativos, especialmente dirigidos a quienes no participan habitualmente, con el objetivo de llegar a los profesionales más reacios y lograr un impacto real en la protección de la población.

Paralelamente, Torres Lana planteó la necesidad de ajustar la terminología utilizada para definir a los destinatarios de la vacuna, evitando el término “vulnerable” y reemplazándolo por “población favorecida por la vacunación”, con el fin de mejorar la percepción de los adultos que se benefician de la inmunización sin considerarse enfermos.

En cuanto a las vacunas mejoradas, el experto aseguró que “están diseñadas para distintos tipos de poblaciones y todavía hay mucha gente —incluso entre los profesionales — que no es plenamente consciente de ello. A veces se piensa que las decisiones de la Dirección General de Salud Pública responden a criterios caprichosos o administrativos, cuando en realidad cada tipo de vacuna tiene una población diana específica y puede ofrecer beneficios concretos si se aplica correctamente”.

Álvaro Torres Lana, jefe de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica y Prevención de la Dirección General de Salud Pública

Asimismo, también mencionó un aspecto técnico clave: el registro de datos. “Mientras no contemos con una herramienta común como SIVAMIN, será difícil lograr homogeneidad en los datos entre comunidades autónomas. En Canarias tenemos diferentes sistemas de registro: en los hospitales usamos una historia clínica distinta a la de Atención Primaria, que es donde se obtienen la mayoría de los datos. Esto obliga al profesional a realizar un doble registro, lo que complica enormemente el trabajo y limita la fiabilidad de las cifras de cobertura. Además, existe un problema de infraregistro evidente; es probable que los datos reales de vacunación sean más altos de lo que reflejan las estadísticas actuales”, resaltó Torres Lana.

Más allá de la vacuna: el papel de las mascarillas

Por otor lado, la prevención de la enfermedad más allá de la vacunación también tuvo un papel destacado en el encuentro. “Desde el punto de vista de salud pública, durante los periodos de mayor probabilidad de epidemia de gripe, deberíamos reflexionar sobre la conveniencia de usar mascarilla en los centros sanitarios, tanto para profesionales como para visitantes, pacientes y acompañantes”, indicó Martínez Olmos.

En esta misma línea, Castrodeza puntualizó que “creo que hacemos muy poco caso al uso de mascarillas durante la época de gripe. Parece un gesto que no queremos recordar, salvo cuando en el hospital hay casos de COVID que, aunque no graves, condicionan la gestión de camas; entonces, ahí sí que todo el mundo utiliza mascarilla”, señaló. A su juicio, sería positivo que la estrategia de prevención incluyera “una recomendación general de su uso en la temporada de gripe, sin que ello se interprete como una limitación de la libertad”.

José J. Castrodeza, catedrático de la Universidad de Valladolid y jefe de servicio en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid

Así, Díaz-Flores destacó que en Canarias el uso de la mascarilla está contemplado, regulado mediante un sistema de “semáforo” según la incidencia de gripe. A esto añadió que “cuando los profesionales se implican, llegamos casi al 100% de coberturas vacunales. Ese es uno de los retos más importantes: que el profesional no solo se vacune, sino que también insista en la vacunación de las personas que necesitan ser protegidas”, subrayando la importancia de combinar comunicación, formación y medidas preventivas para mejorar la eficacia de la campaña.


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