El Ministerio de Sanidad ha subido el ritmo. Consejo de Ministros sí y Consejo de Ministros también, por allí desfilan asuntos nucleares para el sector. En las dos últimas semanas lo hemos visto claramente: primero consiguió el refrendo del Ejecutivo el decreto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y, este pasado martes, aprobó el anteproyecto del Estatuto Marco.
Y todo ello sin que Mónica García comparezca en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. El detalle no es menor, ya que la costumbre dicta que cuando un ministerio saca adelante en el cónclave un asunto importante, el titular del ramo lo anuncia ante los medios. El gesto invita a pensar que, en las próximas semanas, cuando veamos por allí a García, los anuncios serán todavía más relevantes.
Entre tanto, esta semana ha trascendido la nueva versión de la ley de los Medicamentos, que avanza hacia su segundo paso por el Consejo de Ministros. Se trata del texto más importante para el sector y, probablemente, el que más dificultades tenga para salir adelante finalmente. Allá por el mes de septiembre, ya dejó claro el secretario de Estado Javier Padilla, en el encuentro con la industria de Santander, que todo el trabajo que se pueda hacer, y todo lo lejos que pueda llegar este texto, ya será un hito.
Concretamente, y emplazándose con los presentes al encuentro que se celebrará este 2026, allá por el inicio de curso, Padilla vaticinó que esperaba regresar por allí "con un real decreto de Evaluación de Tecnologías Sanitarias aprobado; con un real decreto de Precio y Financiación también aprobado; y con un proyecto de ley de los Medicamentos aprobado y, quién sabe si convertido en ley".
Aunque los plazos es cierto que se han ido estirando, los hitos marcados por Sanidad en aquel discurso se van cubriendo. No parece descabellado que la hoja de ruta del secretario de Estado pueda finalmente cumplirse. Y todo ello en una coyuntura en la que la situación política está incandescente, algo que no hace ningún bien a sectores como este que necesitan estabilidad y certidumbres en lugar de juegos políticos.
Y ahí es donde vienen los fantasmas. Volviendo al caso de la ley de los Medicamentos, las dudas sobre que pueda llegar al BOE no tienen tanto que ver con el hecho de que haya sido retirada de los hitos marcados en el Plan de Recuperación, donde Europa instó a los países a eliminar de sus dosieres aquellos objetivos que no se vieran en disposición de cumplir antes de septiembre, sino por la quimera que supone sellar mayorías parlamentarias.
Textos como este, fundamentales para nuestro futuro como país, requieren de consensos lo más amplios posibles. Y parece que con cada escándalo que leemos en las portadas de la prensa generalista es más complicado que nunca un entendimiento entre PSOE y PP. Por no hablar de las dudas que empiezan a airear socios del Ejecutivo como el PNV o Junts.
En cualquier caso, será importante ver en qué queda ese nuevo texto del anteproyecto de la ley de los Medicamentos y hasta dónde llega el proyecto normativo. Al margen de que finalmente logre prosperar o no, marcará una piedra de toque su segundo paso por el Consejo de Ministros. ¿Se estará reservando la ministra para salir ese día a la rueda de prensa?